Minería sí: el primer logro de Alberto Fernández y Suarez

Minería sí: el primer logro de Alberto Fernández y Suarez

La empatia entre el presidente peronista y el gobernador radical explica, más que ninguna otra cosa, por qué cayeron, 12 años después de su sanción, las principales barreras que había puesto la emblemática norma contra la minería metalífera en Mendoza.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

La rápida empatía que surgió entre Alberto Fernández y Rodolfo Suarez provocó una imparable tracción a favor de la reforma de la ley 7722.

Este fenómeno político explica, más que ninguna otra cosa, por qué cayeron, 12 años después de su sanción, las principales barreras que había puesto la emblemática norma contra la minería metalífera en Mendoza.

Varios días antes de que radicales y peronistas mendocinos consolidaran en la Legislatura provincial el acuerdo a favor de la reforma de la ley 7722, la suerte estaba echada a favor del proyecto del Gobierno

Esto lo demostró una curiosa frase del Presidente: "En Mendoza logramos que salga una ley para que se involucre en la explotación minera", dijo Fernández en un almuerzo de fin de año con ejecutivos de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), según reprodujo Clarín.

"Logramos" dijo el Presidente, antes de que se votara la ley en Mendoza. Y convirtió, con esa misma palabra, un proyecto de Suarez en una ley propia.

El logro tardó sólo unos días más en concretarse en la Legislatura. El peronismo había pedido una serie de modificaciones no medulares en el proyecto oficial. La creación de una agencia minera, más énfasis en los mecanismos de control y la condición del "consenso social" para que se desarrolle o no la minería según lo que quiera cada comuna.

En las reuniones de comisiones se buscó pulir esa parte del texto: ¿Hasta donde podrían tener los departamentos facultades para frenar un proyecto minero si una ley habilitaba la actividad en toda la provincia?

Algunos legisladores del PJ reconocieron que este punto era complejo y no dudaron en pronosticar que el nuevo modelo de la ley 7722 se va a judicializar. Al igual que la redacción original de 2007, aunque ahora no serán los mineros, si no los antimineros, quienes irían a tribunales.

Sin embargo, sobraron pruebas este viernes de que los planetas se habían alineado a favor de la reforma por razones que estaban más allá de la propia ley 7722.

No fue un radical, sino Lucas Ilardo, el jefe del bloque del PJ en el Senado, quien destacó la "honestidad intelectual" del gobernador al enviar el proyecto de reforma de la ley antiminera a la Legislatura.

Ilardo también elogió el hecho de que Suarez, con la reforma de la ley 7722, hubiera cumplido con "su primera promesa de campaña".

Al PJ le vino como anillo al dedo la rápida concordia entre el gobernador radical y el Presidente peronista respecto de la minería. Sucede que el peronismo ya había abrazado la estrategia de diferenciar a Suarez de Alfredo Cornejo, para dañar al segundo. Antes de que el aval a la minería uniera a Fernández y Suarez, ya se notaba la buena onda del PJ local con el gobernador.

Esta maniobra justicialista encontró terreno fértil del otro lado. Suarez dijo que sería la continuidad de Cornejo, pero a la vez marcó una diferencia con él: el diálogo. Y ese matiz se notó desde sus primeros gestos.

Suarez fue el primer gobernador opositor que saludó a Fernández tras su asunción. Se reunió dos veces con el Presidente esta semana y, desde lo gestual, colaboró con Fernández para que pudiera solucionar algunos problemas que tenía con el quorum en el Congreso.

Con autonomía, Suarez se muestra decidido a aplicar la regla que lo obliga a tener una buena relación con la Casa Rosada para que el hecho de ser de otro partido no lo perjudique.

Necesitará más del PJ: la semana que viene se tratarán en la Legislatura el presupuesto 2020 y un nuevo endeudamiento. Pero la fórmula elegida ha empezado a rendir sus frutos.

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