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Por qué en Mendoza ser niño y ser mujer es un problema

Son los sectores que más sufren la desigualdad. Menos acceso a la salud, ingresos más bajos y una brecha que se profundiza.
Los niños son los más vulnerables a la desigualdad social. Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Los niños son los más vulnerables a la desigualdad social. Foto: Pachy Reynoso/MDZ

 En tono de queja cualquiera puede decir que la vida es complicada. Pero en Mendoza es mucho más difícil para los niños y las mujeres, que son quienes sufren más las consecuencias de las desigualdades. No se trata de una suma de consignas de moda: lo reflejan los datos de la radiografía social que hizo el Gobierno a través de la encuesta de condiciones de vida de los mendocinos. Es una herramienta estadística que se realiza anualmente y que traza un estado de situación de la vida cotidiana.

A pesar de la visibilidad de los reclamos, la brecha de género que hay en Mendoza no se reduce. Las mujeres, especialmente las más jóvenes, sufren más de desocupación y quienes trabajan cobran mucho menos. La diferencia de ingresos entre los hombres y las mujeres es de casi el 30% en la provincia.

La pirámide social tiene problemas de prioridades. No porque haya que abandonar un sector por otro, pero sí por la necesidad de revertir, en algún momento, la carga de recursos pensando en el futuro. Los niños son quienes más sufren la pobreza, la indigencia y también la falta de cobertura de salud. Por el contrario, las personas que tienen más de 60 años tienen casi cobertura plena. El desbalance marca mayor precariedad en la etapa donde deberían acentuarse los programas de prevención, la creación de hábitos y costumbres; en la etapa formativa. Sí hay garantías (ineludibles) en la etapa donde la necesidad es netamente asistencial.

Una radiografía que muestra un mal pronóstico

La encuesta de condiciones de vida la realiza la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) para tener un mapa social de Mendoza. Claro que puede haber diferencias entre la "foto" que se tomó cuando se realizó la encuesta, a fines del año pasado, con lo que ocurre ahora. Así, por ejemplo, según los resultados publicados esta semana la pobreza en Mendoza bajó: el 27,1% de los población son pobres, según el estudio, y el 2,6% viven en la indigencia. Sin embargo esa foto no contempla los efectos de la devaluación, la suba de la inflación y la consecuente pérdida del poder adquisitivo que hubo este año. Por eso el dato queda desactualizado y nadie se animaría a anunciar que la pobreza bajó en Mendoza.

Puertas adentro de ese dato vuelve a aparecer la realidad de Mendoza, más allá de optimismos y mejoras de gestión. Los niños son quienes sufren la pobreza estructural y el déficit alimentario. El 39,3% de los niños menores de 14 años pobres. Del total de indigentes, el 41% son niños. Ese grupo no accede a los alimentos básicos para poder desarrollarse. No hace falta profundizar sobre los efectos que tiene el problema sobre el sector más vulnerable y que paradójicamente necesita más recursos para desarrollarse.

Si elaboramos una estructura basada en los datos poblacionales según el acceso a la salud sería una pirámide perfecta: los más desprotegidos son los niños; justo en la etapa de crecimiento. El 48% de los niños y adolescentes menores de 14 años no tiene ninguna cobertura de salud. Sí tienen acceso a la red de salud pública. Incluso hay departamentos, como Tupungato, donde esa carencia la sufren el 65% de los niños. Por el contrario, el 98% de los adultos mayores tiene cobertura de salud, un dato altamente positivo. La diferencia marca un contraste en cuanto a la apuesta a futuro que puede significar cuidar la infancia para que crezca con hábitos saludables y con prevención, y atender la urgencia asistencial que es necesaria tras los 65 años.

Ser mujer

A pesar del protagonismo que tiene en el debate público y político, en Mendoza se profundiza la brecha de género; al menos teniendo en cuenta los datos económicos (ya está más que probado que las mujeres sufren más también la violencia y otros problemas).

En Mendoza las mujeres tienen menos ingresos que los hombres en todos los sectores. Así, el ingreso promedio de los hombres es de 10.330 pesos. Y el de las mujeres de 7.554 pesos. La brecha es del 26,6% y en zonas rurales supera el 30%. "Independientemente de la zona y la región bajo análisis, los ingresos de los varones superan a los de las mujeres. La zona rural se presenta con mayor desigualdad que la urbana en términos de brecha de género. La brecha de género, en términos porcentuales, nunca desciende del 20%. La región que presenta menor brecha es el Valle de Uco con un 22,5%, en tanto que la zona Este se encuentra en el extremo opuesto con una brecha de género del 30,2%", explica el informe.

También se mantiene esa diferencia en la desocupación: entre las mujeres jóvenes (de hasta 29 años) el desempleo se mantiene con dos dígitos: 11,4%. Entre los hombres de la misma edad es del 7,4%. La diferencia entre quienes tienen más de 30 años se mantiene: apenas el 2,4% de los hombres está desempleado, pero sufren ese problema el 7,3% de las mujeres.

Se observa que el 20% de la población con mayores ingresos concentra el 51,0% del total de ingresos individuales. En promedio, el estrato más adinerado tiene un ingreso 9,9 veces superior al estrato de menos recursos económicos. En términos de deciles, el ingreso medio del decil de mayores ingresos supera 33 veces al del decil de menores ingresos.

Pasó la década ganada, pasa la revolución de lo sencillo, vendrán nuevas promesas. Pero las desigualdades estructurales se mantienen.