Irrigación: Gennari tiene "todas las fichas" a su favor
A fin de mes se vence el mandato del superintendente general de Irrigación, José Luis Álvarez, y el Poder Ejecutivo, a esta altura, parece tener solo un candidato firme para el cargo: el ingeniero Alejandro Gennari.
El problema es que su postulación implicaría desvestir a un santo para vestir a otro. Gennari "ocupa un cargo importante para Mendoza en la Nación", insisten en el Gobierno. Está al frente de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) del Ministerio de Agroindustria de la Nación.
La UCAR tiene un rol protagónico en la gestión de créditos internacionales para proyectos productivos. Y su importancia es mayor aún en estos días, debido a la decisión nacional de vender terrenos del Ejército Argentino, medida que abarca a más de 7 mil hectáreas en el Valle de Uco.
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Gennari es un firme defensor de este emprendimiento, que a su juicio podría generar "una nueva ruta del vino, con más de 2.000 empleos permanentes". Esa defensa lo ha obligado a entrar en polémicas con actores de la política y del sector privado.
Entre esas aclaraciones, una ha sido particularmente importante. Dijo a MDZ Radio este martes que el proyecto, que en buena medida depende de su gestión, no utilizará agua subterránea.
Señaló el funcionario que el proyecto sólo incluye obras para mejorar el riego superficial y recalcó que las hectáreas en juego ya poseen el derecho de acceso al agua, que se optimizará con tecnología. Esta explicación buscó neutralizar críticas disparadas por alguien que, justamente, ha buscado también ser un candidato para la conducción de Irrigación: el abogado de los regantes Marcelo Romano.
Romano había aprovechado el debate por las tierras del Valle de Uco para advertir que la venta de terrenos podía implicar, también, la transacción de pozos de agua. Esta práctica supo ser un escándalo para el jefe de Irrigación anterior a Álvarez, Eduardo Frigerio, quien debió renunciar al cargo. Y según su óptica, las resoluciones del superintendente actual no corrigieron la situación.
El camino de estas críticas desembocó en Gennari, a quien Romano ha tratado de achacarle parte de las responsabilidades de las gestiones justicialistas en Irrigación. La razón de ello es que el ingeniero radical ya forma parte del gobierno del agua: es consejero del río Mendoza y miembro del Honorable Tribunal Administrativo (HTA) de Irrigación.
Debido a su larga trayectoria en el organismo, nadie se opuso a que Gennari retuviera el cargo en el HTA, a pesar de la convocatoria a formar parte del Gobierno Nacional.
Las fichas de Gennari
El Gobierno no se ha metido en esta pelea entre aspirantes y ha proclamado en el comienzo de esta semana que Gennari "tiene todas las fichas" para ser el próximo superintendente de Irrigación.
Tampoco parece herir a Gennari su vínculo estrecho con Enrique Vaquié, quien acaba de bajarse del barco cornejista: renunció al "superministerio" de Economía, Infraestructura y Energía para emigrar a la vicepresidencia del Banco Nación.
El rumor de que Gennari podía ser "castigado" por Cornejo debido a la renuncia de Vaquié corrió por los pasillos de Irrigación en los últimos días, pero en el Ejecutivo no se hicieron eco.
Fue el último indicio a su favor, a pesar de que ha sido larga la lista de nombres que circuló desde fines del año pasado para suceder al justicialista Álvarez.
Por diversas razones, esa lista ha parecido depurarse. En esa nómina se mencionó, por ejemplo, a tres legisladores radicales: Juan Carlos Jaliff, Gustavo Villegas y Ricardo Manzur.
A Jaliff se lo descartaría por ser importante en el engranaje del oficialismo en el Senado. Manzur, por su lado, no sería tenido en cuenta por ser "un rebelde". Y Villegas, por último, si bien ha sido el que más interés demostró en el cargo, perdería ante Gennari por su falta de experiencia en el área.
La danza de apellidos, por otra parte, también abarcó a funcionarios del Poder Ejecutivo. Se mencionó al secretario de Servicios Públicos, Sergio Marinelli; y últimamente surgió otro posible aspirante: el secretario de Ambiente, Humberto Mingorance.
Marinelli podría tener chances reales y estaría encantado de ser el elegido. Pero sería un problema para Cornejo, por el área sensible que maneja.
Suena poco probable en ese sentido que el gobernador vaya a mover más piezas en el gabinete, justo cuando viene de realizar dos cambios que estuvieron forzados por la ida de Vaquié.
Aunque esta limpieza, en la recta final de la designación, lo va dejando en soledad, Gennari asegura que Cornejo no lo ha contactado por Irrigación y se ofrece solidariamente para jugar en lugar que el equipo le asigne.
Ese equipo, a su juicio, es "uno solo". Es una respuesta inteligente de un funcionario que tiene un pie en el gabinete nacional y otro en el Gobierno provincial.