La oposición empuja a Jaque a controlar el agua en soledad
Apenas se anunció la conformación del directorio de la nueva empresa Agua y Saneamiento Mendoza S.A., a través de la que el Gobierno tomará el control absoluto del servicio de agua potable y cloacas, desde diferentes sectores de la oposición reconocieron por lo bajo sus pocas ganas de participar en esa mesa de conducción.
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Posicionamiento que, admiten en el seno de la gestión jaquista, tomó por sorpresa a los operadores oficiales, ya que hasta tenían prevista una estrategia para manipular el nombramiento de los representantes opositores en la empresa.
Cazabán aseguró que el Directorio se iba a componer de siete miembros. Es decir, el presidente, dos directores políticos, uno técnico, el representante de los trabajadores y dos de la oposición. Así las cosas, si los opositores provenían del mismo sector, su rol tendría demasiada relevancia en la toma de decisiones.
Por ello, se tenía pensado impulsar una elección de postulantes en base a la importancia conseguida por frentes electorales y no por representación parlamentaria. Si se daba un puesto a las fuerzas con mayor presencia en las Cámaras legislativas, probablemente, surgiría un candidato del Confe y otro de la UCR. Sectores próximos a fusionarse.
No obstante, todo esto quedó en la nada y hoy Jaque se debate entre designar él mismo los directores que le faltan o directamente dejar el directorio con cinco miembros.
La estructura de la empresa
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Previo a la privatización de Obras Sanitarias, allá por 1997, la planta de personal superaba los 1700 empleados, convirtiendo a la empresa en inoperable. Pero, con la llegada de los capitales privados el número se redujo a 600 y la escasez del recurso humano también complicó las cosas.
La Intervención estatal, impuesta hace un año, no logró revertir esa nula operatividad y aunque sólo produjo poco menos de 40 ingresos, lo hizo con muy abultados salarios, especialmente en áreas gerenciales.
La cercana campaña, el complicado verano y el alza tarifaria
Con la mirada puesta en las elecciones de 2011 y las alertas que se lanzan sobre el crítico verano que podrá vivirse en Mendoza, merced a la escasez de agua, y la posibilidad del aumento de la tarifa del servicio domiciliario de agua potable; ningún partido opositor al Gobierno pretende quedar ‘pegado’ y comprometer su performance en las urnas por figurar con un director en la nueva empresa.
Según aventuran, quienes tengan a su cargo el manejo de Agua y Saneamiento Mendoza estarán extremadamente expuestos durante el verano tratando de explicar a los usuarios sobre los cortes, interrupciones y deficiencias del servicio.
La tarifa es también una gran piedra en el camino, por tratarse de una medida absolutamente impopular. Algunos admiten que han hecho cálculos, a grosso modo, y para que la empresa pueda autofinanciarse los gastos operativos, sin contar inversiones, no alcanza con una alza del 30%, tal como evalúan en Casa de Gobierno. Es más, hay quienes especulan con que ni elevando el cuadro de tarifas en un 100% podría conseguirse cubrir gastos en un lapso menor a los tres años.
El financiamiento de obras
La auditoría encargada por el Gobierno de Jaque sobre el estado actual de Obras Sanitarias reflejó que el retraso en el plan de obras es superior a los 200 millones de pesos y que para lograr que la empresa funcione de manera correcta es necesario invertir en el corto plazo, al menos, 170 millones.
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La gran pregunta que se hace la oposición es ¿de dónde va a salir ese dinero? Hoy, Mendoza no tiene posibilidades de disponer de una cifra de tal volumen generada por recursos propios y mucho menos a través de un empréstito.
Quienes prefieren quedarse afuera de la empresa estatal de agua y cloacas señalan, por ejemplo, el préstamo de 400 millones que logró conseguir Jaque en el Banco Nación. Hasta el momento, sólo se recibió una partida de 100 millones de ese monto, en diciembre del año pasado, y ya hay que empezar a pagarlos.
A su vez, y mientras el Gobierno mantiene la puja judicial contra la Nación por la Promoción Industrial, el Poder K presiona retrasando la firma del convenio de Desendeudamiento con Mendoza, que permitiría a la provincia no pagar deuda pública durante 2011 y señala un horizonte extremadamente complejo de las cuentas provinciales para el año que viene.
Dentro de ese mismo laberinto, y al plantearse ese nuevo convenio de prorroga de vencimientos, se levantó el Plan de quita de deuda pública de 2009 y obligó al Ejecutivo mendocino a cancelar, en lo que va de 2010, más de 200 millones de pesos a la Nación.
El nuevo rol del EPAS y el control en la Legislatura
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El EPAS está supliendo en la actualidad al propio Gobierno, ya que además de Obras Sanitarias debe controlar el funcionamiento de más de una centena de uniones vecinales y cooperativas de agua departamentales pero lo hace cumpliendo con la ejecución de obras menores que no le corresponden. Sin embargo, ante la falta de respuesta del Gobierno, el EPAS ha tenido que darlas ante los reclamos de los usuarios.
La oposición quiere, entonces, transformar la Legislatura en el verdadero órgano controlante de la tarea jaquista en el tratamiento del agua potable y las cloacas. Los referentes opositores prefieren instruir a sus legisladores y dominar comisiones a las que tengan que concurrir, periódicamente, tanto el presidente de Agua y Saneamiento Mendoza S.A. como el titular del EPAS a dar explicaciones, presentar informes y someter su desempeño a la evaluación opositora.





