Se cae la partida especial para Seguridad
Los 40 millones que Celso Jaque decía haber pactado con Cristina Fernández, formaban parte del presupuesto nacional. Sin embargo, serían vetados mañana por la presidenta.
El presupuesto especial para la lucha contra el delito, que Celso Jaque alguna vez dijo haber pactado con la presidenta de Cristina Fernández de Kirchner, está cada vez más cerca de convertirse en una mera promesa de campaña que en una realidad.
Esa partida estaba traducida en los 40 millones de pesos que formaban parte del presupuesto nacional y que iban a ser autorizados por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, como parte de sus facultades extraordinarias. Sin embargo, nada ese ocurrirá, ya que la presidenta firmó una serie de decretos para vetar 192 millones de pesos incluidos en el gasto público y que iban a ser transferidos a las provincias. Dentro de ese monto, estaba el dinero que Jaque y Aguinaga esperaban con ansiedad, y que, desde el Ejecutivo, decían que era un hecho.
Al parecer, Cristina no quiere saber nada con que ese dinero se reparta antojadizamente en el interior del país. Tanto ella como sus asesores quieren cortar con lo que, consideran, parte del clientelismo político. Históricamente, estos fondos estuvieron relacionados con la devolución de favores que la Casa Rosada hacía a cambio de que los legisladores de las provincias beneficiadas mostraran su apoyo en el Congreso. El veto se confirmaría mañana, según informa en su edición de hoy el diario Ámbito Financiero.
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Con este panorama, el gobierno provincial deberá comenzar rápidamente a hacer reasignaciones presupuestarias, tal cual lo contempla la ley de Emergencia de Seguridad. De algún sector del Ejecutivo mendocino deberán prescindir de 40 millones de pesos, que tendrán que ser cedidos a la cartera que conduce Juan Carlos Aguinaga. Además, esa suma deberá agregarse al déficit que fue aprobado para el presupuesto provincial 2008. Y significará un duro traspié para el plan trazado por el mandatario mendocino, que le había pedido explícitamente a sus ministros que fueran “ratas de escritorio” e intentaran conseguir fondos de cuanto programa nacional estuviese vigente.


