La familia de la víctima denunció a usuarios que defienden al tirador de Santa Fe: el análisis de expertos
Las redes sociales se volvieron el lugar de usuarios reivindicando el tiroteo en Santa Fe y a su autor. La familia del fallecido, Ian Cabrera, denunció esto.
Mientras la familia de Ian Cabrera sigue de luto por la muerte del menor, en redes sociales usuarios comenzaron a reivindicar y elogiar las acciones del tirador escolar, hoy detenido.
A tres días del fatal tiroteo escolar en la localidad santafesina de San Cristóbal, una nueva polémica surgió dentro de la conmoción que generó el hecho en todo el país: usuarios de redes sociales comenzaron a avalar el ataque y a reivindicar la figura del asesino. Ante esto, allegados a la única víctima fatal, Ian Cabrera (13), denunciaron la situación.
Mientras la familia de Cabrera, junto a la comunidad del pueblo, veló al adolescente asesinado, comentarios, publicaciones y cuentas fueron creadas a favor del menor de edad que perpetró el crimen dentro de su escuela.
El principal espacio donde se comenzaron a ver estos mensajes fue en las cuentas del joven asesino, principalmente de TikTok e Instagram. Allí, usuarios de las redes comenzaron a definirlo como un "héroe".
Algunas personas llegaron a amenazar con perpetrar un crimen de la magnitud por el que el joven hoy está detenido.
Pero estos usuarios, presumiblemente menores, no se limitaron a solo dejar comentarios de este estilo, sino que empezaron a publicarse algunos con supuestas declaraciones de amor al tirador en las que destacan haberse enamorado por "sus fotos y sus acciones", es decir, por el fatal tiroteo escolar.
Además de estos comentarios, otros usuarios comenzaron a crear contenido sobre el asesino y el tiroteo, restándole gravedad al hecho que dejó a una familia y a todo un pueblo de luto.
La otra cara: el dolor de la comunidad
El tiroteo escolar y asesinato de Cabrera fue noticia en todo el país, pero golpeó principalmente a la comunidad de San Cristóbal.
La tragedia, que ocurrió durante las primeras horas de la mañana del lunes, dejó a la comunidad local en estado de shock, con una fuerte sensación de incredulidad ante lo sucedido en un espacio que, hasta ese momento, se percibía como seguro para los adolescentes.
Un día después de la tragedia, los familiares y seres queridos despidieron al menor fallecido. A las 10.20 llegó el coche fúnebre a la casa velatoria de San Cristóbal para trasladar los restos del adolescente. Luego de que el ataúd fuera retirado de la casa de sepelio, sus allegados cargaron coronas de flores arriba del vehículo. Fue entonces que comenzó el cortejo fúnebre, con una parada en la iglesia del pueblo para realizar una misa junto a todo el pueblo.
Amigos, compañeros y familiares despidieron al adolescente entre lágrimas, carteles y velas.
En ese contexto de dolor es que se encontraron con este tipo de comentarios y publicaciones. Ante esto, los allegados de Cabrera comenzaron, desde sus propias redes, a denunciar la situación. "Denuncien a estos usuarios de TikTok, por favor", comenzó el descargo.
"Están circulando estas cuentas donde están defendiendo y romantizando al agresor sobre lo que pasó ayer en nuestra escuela", dictó el resto del mensaje de las personas cercanas al fallecido.
La visión profesional: el entorno digital y la responsabilidad adulta
Ante tan delicado fenómeno, donde jóvenes en redes sociales comenzaron a defender e idealizar el fatídico ataque en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, se consultó a expertos para comprenderlo más a detalle, con la intención de echar luz sobre los hechos para comprender sus causas, pero sin en ningún punto justificar o suavizar lo ocurrido.
La psicopedagoga Mercedes Quarneti analizó en primer lugar la situación del menor de edad que perpetró el crimen: "Estos hechos no aparecen de la nada. Detrás hay, casi siempre, un proceso largo, silencioso, donde un joven se sintió profundamente afectado, muchas veces solo, poco visto, poco escuchado, sin una red que lograra leer a tiempo esas señales".
En torno a estos posteos reflexionó que, aunque "no sabemos con certeza quiénes están detrás de esos comentarios, sí sabemos que si alguien lo escribe, es porque algo de esa escena lo interpela" No necesariamente el acto en sí, sino las emociones que pueden estar detrás: enojo, frustración, sensación de injusticia o de no tener lugar".
De forma similar, su colega Karina Berge comentó a MDZ que estos adolescentes que crean estos mensajes están marcados por una "soledad con la que están transitando la vida" y sumó que en muchos casos "no hay gente adulta que pueda marcarles que estas cuestiones no se hacen, que esto es un límite".
Sobre esto, Berge profundizó: "Estos chicos son productos de adultos que no estuvieron, que no están, que no fueron referentes y que no pudieron darle forma a esas personas para que pudieran diferenciar entre lo bueno y lo malo".
Esta falta de límites se agrava en el entorno del anonimato que generan los espacios virtuales donde fueron publicados estos mensajes. Sobre esto, Quarneti subrayó que en las redes sociales "no hay rostro, no hay reacción inmediata del otro, no hay registro del impacto. Esto hace que se pierda la dimensión humana del vínculo y, con ella, parte de los frenos internos".
Es justamente en estos espacios de anonimato y poco control donde, según define la experta, "esos pensamientos encuentran validación inmediata, comunidad y visibilidad".
Muestra clara de esto es el descargo de una adolescente ante recibir el rechazo por parte de gente que vio la denuncia de los allegados del fallecido. Esta joven alegó que las personas que arremeten contra los posteos que hizo "no entienden que son videos solamente", y que el único límite que tiene en cuenta son los de la propia red social: "No hay nada que perjudique las reglas de esta plataforma".
Finalmente, la psicopedagoga Quarneti concluyó su análisis alegando que "el riesgo no es solo lo que se dice, sino el contexto que lo hace posible. No porque los adolescentes tengan pensamientos oscuros ni sean insensibles, sino porque hoy esos pensamientos encuentran validación inmediata, comunidad y visibilidad, muchas veces sin mediación adulta que ayude a poner palabras, límites y sentido".