Una buena para el paciente taxi

La modernización del Estado ya no se limita a dejar atrás el papelería de la burocracia en el sector público o a incorporar tecnología en áreas donde se ataba con alambre. Registrar la salud de los ciudadanos en las historias clínicas electrónicas es un salto cualitativo que, incluso en el ámbito privado, todavía no se da del todo. 

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Rubén Valle

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Rindámonos a las evidencias: 6 de cada 10 pacientes (las estadísticas varían según el país) le preguntan a Dr. Google cuestiones vinculadas a su salud antes de verse cara a cara con el médico de cabecera o de asistir a una consulta con profesionales que no conoce.

El fenómeno conocido como “hipocondría digital” afecta al 5% de la población mundial, según confirman desde el buscador universal.

La tecnología dejó de ser sólo parte de lo instrumental en materia sanitaria, sin dudas lo fundamental para avanzar hacia una mayor calidad de vida de los humanos y garantizar una sobrevida antes impensada, para ampliarse a funciones operativas que también alivian la situación del paciente. 

Es un paso fundamental en el contexto de la modernización del Estado brindar cada vez más facilidades a los usuarios del sistema público de salud. Previamente se había trabajado con énfasis en la "despapelización" y la desburocratización de la administración pública y de otros sectores claves del mundillo estatal.

Para ejemplificar con casos cercanos, el gobierno provincial habilitó la semana pasada una Ventanilla Única en Casa de Gobierno para unificar los kafkianos trámites de antaño. Facilitarles la vida a los ciudadanos, de eso se trata. Aquí también la digitalización de varios procesos hace, al menos en teoría, ganar tiempo a todos, además de ahorrar gastos innecesarios.

En esta necesaria avanzada por sintonizar con el avance tecnológico en todas las esferas de la vida, las historias clínicas electrónicas eran una deuda que ya se está saldando a nivel local. Según datos del ministerio de Salud, ya son 115.000 las fichas digitales en marcha y 355.000 las que están en proceso de evolución.

Con esta nueva herramienta -un documento que contiene toda la información sobre las prácticas médicas que se hizo el paciente- los profesionales de la salud pueden contar en cualquier punto de la provincia con la historia clínica. Esto permite acortar tiempos y facilitar el acceso a la atención, ya sea para pacientes eventuales como para prevención de enfermedades.

En principio, lo que se está recopilando es la información de aquellos mendocinos que se atienden en centros de salud y hospitales, como parte de la Cobertura Universal de Salud (CUS), programa con el que la provincia hizo punta en el 2017.

La historia clínica electrónica incorpora información de los servicios de cardiología, clínica médica, odontología, pediatría, dermatología, nutrición y psicología, entre otros. 

La información transversal empieza a ser una realidad tangible ya que cada historia clínica puede ser abierta en cualquier centro de salud. De esta manera, los profesionales pueden consultar con sus pares y ampliar el abordaje de cada paciente.

Si bien hasta el momento, sólo el 20% de los centros de salud cuentan con esta herramienta como para de la Cobertura Universal de la Salud, ampliarlo es parte de un proceso para el que no hay marcha atrás, independientemente de quien conduzca la provincia a partir del 10 de diciembre. 

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Los derechos esenciales

En el ámbito privado, la historia clínica tiene más largo rodaje. Aprobada hace diez años, la ley 26.529 de Derecho del paciente, historia clínica y consentimiento informado, plantea los derechos esenciales en la relación entre el paciente y los profesionales de la salud, los agentes del seguro de salud, y cualquier efector de que se trate.

Estos son: asistencia, trato digno y respetuoso, intimidad, confidencialidad, autonomía de voluntad, información sanitaria e interconsulta médica.

En el artículo 13 deja en claro las condiciones a cumplir para digitalizar esta información: "El contenido de la historia clínica, puede confeccionarse en soporte magnético siempre que se arbitren todos los medios que aseguren la preservación de su integridad, autenticidad, inalterabilidad, perdurabilidad y recuperabilidad de los datos contenidos en la misma en tiempo y forma".

De algo no deben quedar dudas, el paciente es el titular de la historia clínica. A su simple requerimiento se le debe suministrar una copia (autenticada por una autoridad competente) y esa entrega realizarse dentro de las 48 horas.

No es novedad que nuestros datos personales pululan por el mundo virtual desde hace años porque no hacemos más que compartirlos, directa o indirectamente, en cuanto trámite digital realizamos, aplicación que nos bajamos, gestión bancaria o comercial que hacemos, además de lo que liberamos en las redes sociales. 

Ya era hora entonces de que algo tan personal y sensible como la información acerca de nuestra salud, esa que ni siquiera Dr. Google conoce, se valga de la parte positiva del huracán tecnológico para que al menos en este caso juegue a favor de nosotros los (im)pacientes.  

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