El proselitismo de los asesinos, los juicios por jurado, sus mitos e incógnitas

Un diálogo en la mesa del programa "Otra Manera", por MDZ Radio, ampliado y engordado con más dudas y opiniones, para ponerle marco al primer juicio por jurado en Mendoza.

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Gabriel Conte

Justicia popular, en una ilustración de Angresano, de Revista Anfibia.

Sebastián Angresano / Revista Anfibia

Una cosa es la libertad de prensa, otra la libertad de expresión y una distinta es la propaganda, aunque a veces todo se meta en la misma bolsa irresponsablemente desde los medios de comunicación, por manipulación desde sectores interesados en que ello ocurra o por pura distracción de las audiencias de los medios.

En el marco del inicio de los juicios por jurado en Mendoza ha surgido una inquietud no tanto en torno a si la prensa puede incidir más en un jurado popular que en un juez tradicional, sino en cómo la propaganda, las influencias y los vínculos de acusado o el acusador sí pueden hacerlo. Y queda una pregunta sin respuesta, porque los hechos se ven recién cuando suceden: ¿existe un proselitismo de los acusados? Y otras: ¿hay una propaganda social de quienes fueron víctimas que pone en situación de mayor flaqueza el derechoa  la defensa del acusado? ¿Puede la defensa del acusado pagar propaganda en medios o influir masivamente y  exprofeso para cambiar la imagen de su cliente o defendido por intermedio de formas de comunicación?

Una vez más cabrá estar atentos y trabajar mucho sobre esto, ya que los informes a los que hemos accedido con casos anteriores a la era de las redes sociales y los medios de información casi instantáneas, no lo han observado, sino que se han basado en precedentes jurisprudenciales de países con experiencia en juicios por jurado.

Abajo, lo dialogado en "Otra Manera" por MDZ Radio con Santiago Montiveros y Mariano Bustos:

Las grietas

Hay no una sino muchas grietas en el pensamiento jurídico. Mendoza va a la vanguardia en materia de puesta en funcionamiento de juicios por jurado, pero la situación no concita la unanimidad del respaldo por parte de los actores del Poder Judicial. Algunos en público, muchos en privado, piensan que es mejor que el veredicto en torno a un caso brutal -como los que son sometidos a este sistema- esté en manos de un "juez formado" y no de un grupo de personas que no fueron formadas en Derecho.

En esta discusión, está presente el argumento del "proselitismo de los asesinos" y sostienen que "la gente puede ser engañada por el victimario o encantado por la víctima" en función de la influencia mediática.

Pero más allá de las grageas en favor y en contra de esos argumentos hay uno que sale a la superficie con fuerza y es una pregunta: ¿Alguien cree que un "juez formado" tiene una coraza por la cual no se le puede influenciar? Ya no hablamos sobre la mediatización de los casos, sino sobre todo tipo de estimulación para inclinar las muchas bibliotecas para el lado en que haya que inclinarla.

Dicho esto, muchos saldrán a reclamar jurisprudencia, pruebas y hasta retractaciones. Pero habría que profundizar mucho en torno al concepto de justicia para resolver las inquietudes que existen en al sociedad sobre el cumplimiento real de su propósito social, y no solo el cumplimiento de la agenda propia, intestina e íntima que tienen los agentes del Poder Judicial.

Opiniones de expertos

- En el blog de Alberto Bobino -No hay derecho- un artículo de Damián Pertile habla de algo que quienes promueven los juicios por jurado repiten mucho: cierto prejuicio de sectores de la sociedad, pero fundamentalmente del ámbito jurídico, hacia este sistema. Sostiene: El gran prejuicio, que carece de base real, es la afirmación de que los "magistrados judiciales" tienen un temple y una impermeabilidad a la posible influencia de los medios de comunicación. Esta creencia sólo se funda en una afirmación dogmática que se asemeja a un argumento circular: los jueces profesionales son menos permeable a la influencia de los medios porque son jueces.

- Sobre los prejuicios subyacentes, hay numerosos casos. Los juristas consultados para hablar de este tema abundaron en casos, algunos de gran repercusión y otros que son de consumo interno en los ámbitos del derecho. Pero en la mayoría de la bibliografía se subraya que en el caso de los juicios por jurado pueden identificarse prejuicios o influencias en algún integrante del jurado popular que no se logra poner en claro cuando se trata de la opinión de una sola y casi irrefutable persona, como es el "juez profesional. En este punto aparece un dato que es un antecedente de EEUU, el caso Peña-Rodríguez v. Colorado, Sentencia del 6-3-2017.  Un jurado del estado de Colorado encontró culpable a Peña-Rodríguez de los delitos de acoso y abuso sexual. Tras dar su veredicto, dos de sus miembros comunicaron al abogado defensor que, durante las deliberaciones, otro miembro del jurado –H. C.– había manifestado prejuicios antihispanos contra Peña-Rodríguez y contra el testigo de la defensa que habría afirmado que el imputado no se encontraba en el lugar de los hechos al momento de la comisión del delito. Entonces, el defensor, bajo la supervisión del tribunal de primera instancia, obtuvo declaraciones juradas de los dos miembros del jurado denunciantes en las que se describían una serie de afirmaciones discriminatorias formuladas por H. C. El tribunal reconoció la aparente falta de imparcialidad de H. C., pero rechazó el pedido de Peña-Rodríguez de que ordenara la tramitación de un nuevo juicio fundado en la Regla de Evidencia 606 del estado de Colorado, que prohíbe que un miembro del jurado preste declaración testimonial en relación con las manifestaciones realizadas durante las deliberaciones del jurado en un proceso tendiente a evaluar la validez de un veredicto (conocida como regla anti-impugnación o no-impeachment rule). La cámara de apelaciones estadual confirmó esta decisión, coincidiendo con el a quo en que las declaraciones de H. C. no caían dentro del ámbito de aplicación de una excepción a la Regla 606. La Suprema Corte del estado de Colorado también confirmó la resolución recurrida fundándose en los precedentes Tanner v. United States (483 U.S. 107 -1987-) y Warger v. Shauers (2014), que habían desestimado acciones tendientes a que se declarara la inconstitucionalidad de la regla anti-impugnación aplicada a la prueba de la conducta indebida o prejuiciosa de un miembro de un jurado. Entonces, Peña-Rodríguez interpuso un writ of certiorari ante la Suprema Corte de los Estados Unidos. Se revocó la sentencia apelada y se devolvieron las actuaciones.

- Andrés Harfuch, autor de numerosos libros y documentos sobre el juicio por jurado, también evaluó el tándem de situaciones que podríamos agrupar en la "prejuicio, influencers, proselitismo y miedo a que no haya justicia". En un análisis histórico que obra en su trabajo "Inmotivación, secreto y recurso amplio del juicio por jurados clásico", sostiene que "los argumentos contra el jurado han ido cayendo uno tras otro a lo largo de estos 160 años. La inmensa mayoría de ellos eran banales, superficiales y carentes de cualquier fundamento, vg, el derecho es una ciencia, escaro (siete años de jurado en Córdoba lo desmienten), los jurados son influenciables, está derogado por desuetudo, etc. Otros eran ofensivos y discriminatorios y ya casi nadie se anima a decirlos en público, vgr, el pueblo argentino no está preparado.

- Pero hay otros factores que ponen de relevancia la experiencia del juicio por jurado. Así lo analiza Thomas Munstermanen "La realidad del jurado en los Estados Unidos", "debido al esfuerzo de los tribunales por distribuir la participación entre la mayor parte posible de la población, la experiencia del jurado es un factor importante en la confianza del ciudadano en el sistema judicial. Según el estudio previamente citado y otra encuesta de 1999, aproximadamente el 24% de todos los encuestados habían sido alguna vez jurados (NCSC, 1999). De hecho, el último estudio señala que la participación en el sistema del jurado ha aumentado durante los últimos 16 años de un 16% a un 24%.

La participación es mucho mayor en las jurisdicciones que utilizan el sistema de Jurado de Un juicio por día. Los miembros del jurado que actúan por primera vez son menos de un tercio1/3 de todos los registrados".

- Por su parte, el juez Mario Juliano junto a Nicolás Vargas también escribieron en torno a los "influencers" judiciales.  Sostienen: Otro de los sonsonetes para oponerse a la implementación de los juicios por jurados es que la ciudadanía sería demasiado influenciable por los medios de comunicación y que estarían expuestos a que su opinión fuese dirigida en uno u otro sentido y que, en definitiva, los que terminarían juzgando serían los periodistas o las personas influyentes que tienen la posibilidad de ver publicadas sus opiniones. Nuevamente, una visión de esta índole hace suponer que la ciudadanía es poco menos que un rebaño que es dócilmente conducido en la dirección que prefiere una sombra conspirativa que opera desde el anonimato. ¡¡¡Influencias de las que estaríamos exentos los abogados por el solo hecho de portar nuestro título!!! Estos razonamientos resuman elitismo y discriminación de los más rancios, opuesto a una sociedad republicana de iguales, donde nadie debe sentirse más que nadie. Para responder a esta afirmación (que los jurados son influenciables) recurrimos habitualmente al descollante ejemplo de los jurados ciudadanos de la provincia de Buenos Aires, una de las provincias argentinas más álgidas en lo que a conflictividad se refiere. En los casi cuatro años de funcionamiento del sistema (al momento en que se escribe esta columna) y con casi doscientos juicios realizados, surge que la ciudadanía ha emitido un 31% de veredictos no condenatorios, recordando que siempre se trata de hechos gravísimos, amenazados con penas superiores a los 15 años de prisión.

También que frente a acusaciones alternativas la tendencia ha sido la de escoger las opciones menos gravosas para los acusados. Mientras que, en idéntico período, las sentencias absolutorias de la justicia profesional ascienden a un 12/15%. Con esto estamos queriendo mostrar que si fuese cierto que la ciudadanía es permeable a los reclamos de la justicia mediática, y tal como amenazaban los epígonos del juicio por jurados previo a su implementación, el comportamiento de los pares tendría que haber superado el nivel de condenas de los jueces profesionales. Sin embargo, tal como lo demuestran las estadísticas, la ciudadanía se ha mostrado más exigente que los  abogados en el cumplimiento de ciertos estándares probatorios y, fundamentalmente, en el resbaladizo terreno de los delitos contra la integridad sexual.

Lo que importa

Lo que importa, decíamos, es que se llegue a lo más cercano que se pueda de la justicia en casos que son tan dramáticos como los que llegan a ser juzgados con este sistema que aquí es nuevo, pero que tiene una larga historia.

Siempre hubo un "tribunal" popular: todos nosotros, ante todos los casos. En muchas causas relevantes que involucraron a figuras públicas, hasta se cambió el estado en el que de realizaba el juicio para evitar la masiva incidencia pública.

Ahora esperamos que la justicia no solo sea formal, sino que sea justa. Y aunque parezca una verdad de Perogrullo, nunca está de más repetirlo.

Material anexo: qué ver, qué leer

Aquí, algunas lecturas y películas para ver sobre los juicios por jurado:

"La culpa no es del jurado", Mario Juliano y Nicolás Vargas.

"Qué son los juicios por jurado", Chequeado.com.

Información: Asociación Argentina de Juicios por Jurados.

Poder Judicial de Mendoza: los juicios por jurados.

Doce películas sobre juicios por jurados.

INECIP: juicio por jurados.

Los pro y contra del juicio por jurados, Mario Juliano y Nicolás Vargas.

Primer juicio por jurado popular en Mendoza

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