Por qué el capítulo final de Game of Thrones será una decepción

La última temporada de la serie tiene los puntajes más bajos de la historia del show. Los fans se quejan incansablemente de que el desarrollo de los personajes fue tirado a la basura por los guionistas. Pero hay otro elemento que hará que, casi indefectiblemente, el final de la serie más grande de la historia nos deje con sabor a poco.

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Francisco Pérez Osán

El capítulo final se estrena el domingo a las 22 por HBO.

Este domingo se verá en todo el mundo el último capítulo de la que pasará a la historia como la serie más grande jamás hecha: Game of Thrones. A esta altura la superproducción de HBO dejó varias cosas claras: nunca será igualada en su épica; será difícil encontrar una serie con personajes tan complejos; pocas producciones tendrán una historia tan atrapante; y su final no le gustará a casi nadie.

Durante los últimos días, y los dos decepcionantes capítulos que precedieron al final, los fanáticos comenzaron a darse cuenta de que la serie tiene un problema insalvable, que hará que -seguramente- el último capítulo no deje conforme a nadie. Se habló mucho de personajes arruinados, historias desperdiciadas y hasta de guiones pésimamente escritos, pero la realidad es que el final de GoT fracasará por una sola cosa: falta de tiempo.

Hasta la temporada pasada se habían producido 67 capítulos en los que se contaron historias fantásticas con un lujo de detalle y complejidad pocas veces vistos. Las alianzas que se hacían y deshacían en Westeros se mezclaban con las preocupantes noticias que llegaban desde Essos, donde una jovencita comenzaba a mostrarse como un rival preocupante para quien ocupaba el Trono de Hierro. Además, desde el norte avanzaba un enemigo más poderoso de lo que nadie había visto, el Rey de la noche. Este ser sobrenatural que comandaba un ejército de muertos parecía ser lo único que podría hacer que los siete reinos se unieran…

Cinco capítulos después, es evidente que gran parte de lo que pasó en las primeras siete temporadas quedará desperdiciado. La octava entrega de la serie comenzó con reuniones y reencuentros en Winterfell, y ya en los primeros dos capítulos se intentó cerrar algunas de las historias menores. Luego, en el tercer episodio, la serie alcanzó su clímax, con la batalla en la que se puso en juego el futuro de la humanidad. La pelea contra el ejército del Rey de la Noche sí fue un cierre adecuado para ese arco argumental, que había ocupado gran parte de las dos últimas temporadas. Tras ese inolvidable capítulo, algo fue obvio: la pelea por el Trono de Hierro debía quedar dirimida en poco más de 3 horas.

Parecía una tarea imposible de cumplir, y -a menos que pase un milagro- el capítulo 6 lo confirmará. El rotundo cambio de Daenerys indica que lo que se viene es un enfrentamiento entre ella y sus recientes aliados. Si tomamos el desarrollo de la serie hasta este punto, ese enfrentamiento podría ser perfectamente el arco argumental de una temporada, pero ahora se resolverá sólo en 1 hora y 20 minutos.

Esta situación hace que nos planteemos una pregunta importante: ¿cómo debe terminar GoT? Lo que parece en este momento es que la toma final será de alguien tomando finalmente asiento en el bendito Trono de Hierro, pero no hace falta decir que suena a poco. Si algo nos enseñó esta serie es que no es tan importante quién se sienta en el trono como quién lo apoya al momento de hacerlo. En este punto Westeros está prácticamente en ruinas, dividido por decenas de enfrentamientos entre casas, y lo más probable es que no se muestre cómo se arregla este problema.

La historia entre Jon y Daenerys no tendrá un final feliz.

Otra pregunta de peso para hacer es si realmente fue tan mala esta temporada, o si sólo fue mala porque se trataba de GoT. En Rotten Tomatoes, el sitio más importante a la hora de ponerle puntuación a una película o serie, la octava de GoT tiene, en promedio, el puntaje más bajo de toda su historia. El último capítulo alcanzó un score de 47%, algo impensado para una producción que venía con un promedio del 91%. Esto se explica en parte por la decepción de los fans. Con un poco de objetividad se puede argumentar que Las Campanas, el episodio 5, no es peor que casi todos los de la temporada anterior, que también fue floja. Pero en los estos puntajes se nota, más que la calidad en si de los capítulos, la pérdida de fe en los creadores de la serie.

Es casi seguro que GoT terminará su entrega inicial - su universo seguirá expandiéndose con spinoffs- en un punto tristemente bajo, incompleto. Para un final adecuado hace falta al menos otra temporada, pero otra temporada que nadie quería hacer. De todas maneras, los milagros no son imposibles, y hasta que no se estrenen los últimos 80 minutos, nada está dicho.

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