Mindhunter 2: cómo mejorar lo que parecía inmejorable

Había sido una de las mejores series del año pasado, pero, con pequeños cambios y la mano experta de David Fincher, llegó a nuevas alturas.

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Francisco Pérez Osán

La entrevista con Charles Manson era uno de los momentos más esperados.

Mindhunter había sido una de las series que marcó el 2017. Su atrapante historia llevaba al espectador a conocer las mentes de algunos de los asesinos seriales más célebres de la historia, con minuciosas entrevistas en las que se analizaban sus espantosos crímenes. Con una calidad excepcional en todo sentido, la pregunta de cara a la segunda temporada era una sola: ¿podrán mejorar lo hecho? Netflix estrenó la semana pasada la esperada nueva entrega de este drama, y la respuesta llegó de manera casi inmediata. Sí, se puede mejorar, y mucho.

Luego de un primer capítulo que se encarga de acomodar los cabos sueltos de la primera temporada, Mindhunter se embarca en un viaje hipnótico a través de las historias de nuevos asesinos seriales, pero hay una diferencia fundamental. En los nueve episodios recientemente estrenados, la Unidad de Análisis de Conducta también "sale a la calle" e intenta atrapar a uno de los peores monstruos de la historia de EEUU.

La serie de David Fincher se había destacado, durante su primera entrega, por la mirada descarnada que hacía de los asesinos seriales, y por el manejo de la tensión. La segunda temporada hace un pequeño giro en ese sentido. Las entrevistas son dejadas de lado -en parte- para potenciar el suspenso -aunque en el capítulo 5 llega la entrevista más esperada de la serie-.

El caso que investigan Holden Ford y Bill Tench es el de la muerte de decenas de niños en Atlanta, que dejó 29 víctimas a finales de los 70. Esta historia, que se trata principalmente durante los últimos 4 capítulos es el punto alto de esa segunda temporada. El manejo supremo que Fincher tiene sobre los thriller hace que este caso de hace más de 40 años sea terriblemente atrapante. Son cerca de 4 horas en las que es casi imposible dejar de mirar la serie, a pesar de que el final sea, como lo fue en la realidad, algo decepcionante.

Las entrevistas dejaron de ser el principal atractivo de Mindhunter.

El otro gran destacado, y que tiene más que ver con el "corazón" de la serie, es la entrevista con Charles Manson. Interpretado por Damion Herriman (el mismo que encarna al siniestro personaje en Érase una vez en Hollywood), Manson parece volver a la vida durante lo que dura la escena. Si bien el contenido de la entrevista está marcado por las mentiras del líder de "la Familia", es sorprendente el parecido que la serie logra con la entrevista real, y que elige ser fiel a la historia antes de buscar la espectacularidad.

La serie explora brevemente pero con gran acierto un fenómeno social que se comenzó a formar en esa época: la fascinación por los asesinos seriales. Con Manson como principal excusa, Mindhunter muestra como se formó esa especie de culto por estos criminales, que continúa hasta el día de hoy. Es un poco irónico que esta exploración se haga en un show que en algún punto humaniza y se enfoca en los asesinos seriales.

Si bien el final de la temporada cierra la historia principal, todavía quedan varios interrogantes sobre lo que se viene, especialmente por el asesino BTK, de quien venimos observando algunas cosas desde el primer capítulo.

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