El plan de Cornejo que va en contra del credo macrista

El plan de Cornejo que va en contra del credo macrista

El gobernador mendocino propone acuerdos de precios para al menos 20 productos de la canasta básica y la apertura de importaciones, como medidas para contener la inflación y que la crisis económica no ponga en riesgo la reelección presidencial y a su candidato en la provincia, Rodolfo Suarez. Para la Casa Rosada, este tipo de salidas son contrarias al manejo ortodoxo de la economía que pregonan. Una encuesta propia lo pone competitivo a Alejandro Bermejo en el arranque de la campaña en Mendoza.

“Ustedes tienen que entender que el problema no son las candidaturas. Nosotros vamos a poner un vicepresidente, pero un vicepresidente ¿de qué? Si no recuperamos la iniciativa política y ponemos en marcha a la economía tenemos serias chances de ser derrotados”.

La frase la soltó Alfredo Cornejo el jueves por la noche en la cena privada que juntó a la cúpula de Cambiemos y en dónde se buscó salir hacia adelante en medio de la crisis que golpea al gobierno de Mauricio Macri.

El diagnóstico del gobernador mendocino fue compartido por casi todos los referentes del PRO que estaban sentados en esa mesa en el barrio porteño de Recoleta. María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y Rogelio Frigerio, por caso,  asintieron sin dudar.

El que puso algunos reparos a ese análisis fue Marcos Peña, aunque el influyente Jefe de Gabinete terminó por reconocer una realidad: que la política fiscal y monetaria puesta en marcha hasta aquí no había dado resultados. Y que, por sobre todo, se había perdido la batalla contra la inflación.

Cornejo se fue de esa comida seguro de una cosa. Más allá de las coincidencias que se encontraron al analizar la situación, el problema continúa siendo Macri. El presidente es quien, independientemente de los reclamos internos de correcciones al rumbo, está convencido de que el camino es el correcto y no acepta cambios.

Lo que viene augura un debate fuerte puertas adentro de la coalición de Gobierno. Peña se comprometió a analizar una serie de medidas que serán aportadas por los radicales y que apuntan, básicamente, a reactivar el consumo de aquí hasta las elecciones.

En lo que se está trabajando es en un paquete de iniciativas que podrían ser lanzadas todas en conjunto en un plazo no mayor a los diez días.

Algunas de ellas, ya fueron trabajadas por el gobierno nacional como el otorgamiento de líneas de créditos de Anses para la refacción de viviendas o la reactivación del Ahora 12 para la compra en cuotas de electrodomésticos.

Otras iniciativas están en elaboración por parte de funcionarios del gobierno mendocino, entre los que está el ministro de Gobierno, Lisandro Nieri, y luego esas ideas serán trasladadas al resto de la UCR y también el diputado Martín Lousteau.

¿Qué quiere Cornejo? Al menos dos medidas de impacto para contener la inflación, pero que apuntan a chocar de frente con el credo macrista del manejo ortodoxo de la economía.

Por un lado se propondrá un acuerdo de precios para sostener sin subas a por lo menos una veintena de productos de la canasta básica. Y por el otro también se planteará abrir las importaciones en caso de incrementos desmedidos, como manera de regular esos precios.

Para este Gobierno nacional, una política de control de precios es casi un delito. “Los controles de precios ya se propusieron en el pasado… en varios gobiernos… ¡Los controles de precios no funcionaron!”, fue lo que gritó públicamente Macri  la semana pasada en un acto en Gualeguaychú.

Y en el mismo sentido fue Peña, ya conocedor del planteo de la UCR. "El control de precios es una herramienta que ha fracasado en nuestra historia y en ningún lugar de mundo se usa", dijo ayer en una radio, y buscó otro camino: “Lo que que tiene que haber  es un control para que no haya ni abusos ni posiciones dominantes", desvió.

En medio de este contexto, en Mendoza, una palabra resonó este sábado en San Martín, cuando en un alto en la campaña la encuestadora Analía del Franco se acercó a Alejandro Bermejo para transferirle los resultados preliminares del sondeo que el PJ le encargó y que se terminó de confeccionar el viernes. Esa palabra fue empate.

En la línea de largada de la campaña electoral para elegir al próximo gobernador, según los números relevados por Del Franco en 800 casos en la provincia entre el 30 de marzo y el 5 de abril, el precandidato del PJ y el intendente de Capital, Rodolfo Suarez, aparecen ambos con 16 puntos de intención de voto, aunque en un escenario electoral de altísima volatilidad.

En Mendoza, según esta misma encuesta, la foto actual y cuando todavía faltan seis meses para las elecciones el porcentaje de indecisos llega al 25 por ciento.

Bermejo asumió con calma el dato que lo coloca en un nivel competitivo en el arranque de la campaña. Pero se detuvo con atención en otro de los números que le acercó Del Franco: ninguno de los posibles candidatos a vice que se midieron, Anabel Fernández Sagasti y José Luis Ramón, le resta votos. Pero tampoco le marca demasiado la diferencia: el que tracciona es el candidato a gobernador.

Alejandro Bermejo, Jorge Gimenez y Anabel Fernández Sagasti

El muestro dejó en claro asimismo lo que ya es una realidad para todas las encuestadoras que están midiendo acá: la imagen de Mauricio Macri no para de caer y el presidente apenas si araña el 20 por ciento de aprobación.

A esta altura, este ultimo punto no es un secreto para nadie. Y mucho menos para el Gobierno provincial. Cornejo lo sabe porque sus propios encuestadores se lo han transmitido así y desde hace diez días ya tiene claro como, de enero a esta parte, Macri se derrumbó 20 puntos en Mendoza.

Este elemento es clave para saber cuál es la preocupación del precandidato oficialista. Suarez,quien estuvo ayer de campaña en San Rafael, está convencido de que el derrumbe presidencial por el mal manejo de la economía no lo terminará afectando.

La imagen de la gestión de Cornejo repuntó en febrero y marzo después del descalabro de la puesta en marcha del Mendotran de enero y las mediciones propias marcan una diferencia de al menos 9 puntos entre lo que mide el candidato oficialista y lo que marca Bermejo.

Pero tanto Cornejo como Suárez hacen una salvedad y es que el riesgo de perder en Mendoza se disipa siempre y cuando la situación de la economía no empeore aún más.

Para Del Franco, este estado de cosas ya es evidente. Según ella, el 80 por ciento ya manifiesta que quiere cambiar  de rumbo a nivel nacional y el 50 por ciento dice que quiere hacerlo en la provincia.

Por posibles alarmas como estas, fue que el gobernador se movió rápido la semana pasada y mucho más preocupado por reactivar el consumo que por la posibilidad de que un radical termine ocupando un lugar en la fórmula presidencial junto a Macri.

En los hechos, más allá de las especulaciones que lo colocaban primero en esa lista, Cornejo nunca estuvo demasiado entusiasmado en cubrir ese cargo. Y por varios motivos.

Primero porque no considera a ese puesto como de utilidad política. Segundo porque su relación con el presidente tiene un nivel de desgaste importante a esta altura y está convencido de que, más allá de los intentos para que se escuchen los reclamos de los radicales, la Casa Rosada no abandonará el actual estilo de toma de decisiones que pasa por el eje que conforman Macri y el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Y la vicepresidencia no le importa, sobre todo, porque Cornejo tiene un proyecto presidencial propio que se verá entorpecido, sin dudas, si tiene que defender desde ese sillón en el Senado a una eventual nueva gestión de Macri que, seguramente, atravesará nuevos años que también serán  muy complicados.

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