Opinión
¿Qué medidas ha tomado este gobierno para combatir la corrupción?
A pesar de que en los últimos 36 años la democracia se mantuvo como la forma de gobierno imperante, Argentina no ha logrado consolidar una institucionalidad que garantice el bienestar y la propia vida de los argentinos.
No es posible ser ciudadano sin Estado, pero tampoco es posible un Estado democrático sin ciudadanos. Aquí entendemos por ciudadano a aquel que, en cooperación con otros, es capaz de crear, cuidar o transformar el orden social en el que vive y protegerlo para preservar la dignidad de todos. Ser ciudadano es tener la capacidad de hacer real el ordenamiento y la arquitectura política del estado social de derecho, es decir, un estado que actúa para hacer efectivos los derechos humanos para todos.
Sin embargo, en varios países de Latinoamérica (no sólo en Argentina) el Estado democrático y sus instituciones son capturados por intereses que las alejan de su objetivo de garantizar el bien común, llevándolos a responder a intereses corporativos, o incluso a ser cooptados desde la corrupción y el delito organizado. Entonces, ese Estado, que debe velar por el cumplimiento a pleno de los derechos humanos, termina permitiendo que sean violados, inclusive desde las propias instituciones públicas.
Este fenómeno, que se da en nuestro país desde hace tantos años, ¿ha mejorado en estos dos últimos años y medio? ¿Qué ha realizado nuestro gobierno para combatir la corrupción, para fomentar la transparencia?
Es en el esquema de democracia plena y real, donde el poder ciudadano y las herramientas institucionalizadas de la democracia participativa (ley de acceso a la información, plebiscitos, audiencias públicas, presupuesto participativo, banca popular y demás herramientas que facilitan que los ciudadanos participen más allá del voto) aseguran que el sistema democrático defina la calidad de vida individual y el ciudadano tenga incidencia en la definición de la calidad de vida colectiva. Es en este esquema donde hay pleno funcionamiento del sistema democrático y es el único en el cual la ilusión de democracia se ajusta a la realidad de la sociedad, tal como lo ha señalado el filósofo Bernardo del Toro.-
Por lo tanto, el desafío cumplido en Argentina de consolidar a la democracia como sistema, requiere ahora de una sociedad civil que sea capaz de expandir el esquema del estado de derecho. Para ello volviendo a Bernardo Toro, se "requiere de un estado construido desde la sociedad civil". Este es "sin dudas", el leit motiv de Protectoira, puesto que venimos de la sociedad civil, y por eso, las puertas de este espacio político, están abiertas a todos los ciudadanos de buena voluntad que quieran participar de esta gran revolución cultural que debe darse en nuestro país, sino es imposible pensar en una patria grande.
Hemos llegado a un punto de corrupción insostenible, cuánto más vamos a esperar para exigirle a nuestros representantes, a nuestra justicia, que hagan lo que deben hacer. El caso de los cuadernos, coimas, etc, debe movilizarnos de inmediato. Ya no podemos esperar más. El pueblo quiere saber cuánto dinero de la obra pública fue destinado al pago de coimas entre 2003 y 2015. ¿Ese dinero lo vamos a recuperar? ¿Hasta cuándo van a seguir político a ocupando cargos que no deben por falta de probidad moral? ¿Cuándo van a ir presos los responsables de este nuevo desastre en nuestro país? Políticos, empresarios, jueces que no hacen lo que deben...hasta cuándo? Está en nuestras manos exigirles que cumplan con su trabajo y nos rindan cuentas. Ahora bien, me pregunto si es suficiente una ley de Acceso a la Información Pública (en Mendoza, recién ha sido promulgada, después de años de lucha) ley de Etica Pública, o tener un organismo de control como la Oficina de Anticorrupción creada por este Gobierno. Considero que NO. En primer lugar, la Oficina Anticorrupción no es un organismo de control porque nadie puede controlarse a sí mismo. Si su titular es designado y removido por el Presidente, si no tiene presupuesto propio, si no tiene autarquía administrativa, no es un organismo de control. El déficit en la Argentina en materia de organismos de control es enorme y sigue siéndolo. Por otro lado, el sistema no está hecho para garantizar la corrupción pero tampoco está hecho para prevenirla. El sistema de compras y contrataciones en la Argentina es uno de los más precarios de América Latina y el Caribe. Cada provincia tiene su régimen como así las empresas del Estado. Eso hace que la arbitrariedad y la discrecionalidad sea mucho más fácil. El acceso a la información y las posibilidades de participación ciudadana para controlar y monitorear son mínimas y limitadas.
Las causas o los hechos de corrupción política grande en la Argentina en los últimos 50 o 60 años están vinculados directamente a la precariedad del sistema de compras y obra pública. Cada uno de los casos de corrupción se explican por algún agujero que tiene el sistema. Otra de las precariedades es que hay una cantidad enorme de excepciones que permiten hacer una contratación directa.
Finalmente, como sabemos, la corrupción en la Argentina es estructural y por eso no hay incentivo desde ningún lugar para avanzar porque buena parte de quienes pueden hacer que esto avance tienen compromisos políticos o familiares con algunas de las partes que podrían ser afectadas. Tenemos que terminar con todos estos "amiguismos", terminar con esas "estructuras perversas", y lograr recuperar la enorme cantidad de dinero que nos pertenece a todos los argentinos, para eso, los exhorto a no bajar los brazos, y seguir luchando por el país que realmente nos merecemos.
* Alicia C. Barrionuevo. Abogada, asesora del Diputado Nacional José Luis Ramón. Protectora, espacio político.