Opinión
Cristina es única
Cristina Fernández es la única que hoy posee peso específico propio dentro del amplísimo espectro de movimientos, sectores e intenciones que tiene el peronismo. Lógicamente reducido su poder tras la salida del gobierno, queda a su alrededor el núcleo duro del kirchnerismo. El resto salió en la búsqueda de nuevos caballos de Troya, capaces de permitirles nunca alejarse de la "victoria", el gran eje movilizador del peronismo, más allá de que se lo disfrace de ideología o posición ante el universo.
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Los otros factores de poder que ya consiguieron el apoyo social suficiente para que Mauricio Macri esté en la Casa Rosada sueñan con armar un arco de partidos "lógico" que juegue distinto a como se ha venido haciendo. Hay consensos básicos en que deben volverse a activar mecanismos de equilibrios republicanos y de coto a la capacidad de fuego de múltiples corporaciones, las de siempre, que se mueven en torno al dinero que los argentinos producimos.
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En ese esquema se auspicia a un peronismo con Sergio Massa como líder, aunque mira con admiración los esfuerzos de todo tipo (algunos insólitos) que hace Juan Manuel Urtubey para ocupar ese espacio. Pero contar con simpatía o votos no termina de configurar peso específico propio, bagaje exclusivo ni plataforma sólida como peronista.
Es probable que esta tensión entre pasado reciente y presente inmediato esté condicionando al peronismo de tal forma que no logre cuajar en uno solo, más aún si le ponemos el horizonte del cercano 2017 en que habrá elecciones legislativas.
Así las cosas, la disgregación del kirchnerismo que el macrismo consiguió diez meses antes de lo previsto es inversamente proporcional al crecimiento de la figura de Cristina. Esto lo saben dos figuras centrales: ella y Macri.
Es por ello que la persecución judicial inédita por sus vínculos con hechos de corrupción no sólo la afectan a ella sino a todo el arco peronista, panperonista (con muchos de otros partidos que fueron satélites a su alrededor) y empresarial, que de una otra forma fue parte de los últimos 12 años de la Argentina.
Y serán todos ellos -lo sabe Macri- quienes quedarán bajo un mayor impacto si finalmente la Justicia termina rodeando a Cristina Kirchner justo el año en que habrá elecciones y se definirá el apoyo parlamentario a continuidad del proyecto -hasta ahora ecléctico- que se inició en diciembre.
Cristina es única. Y eso la obliga a conseguir sí o sí mayor poder, cosa que sólo puede hacer movilizando y exagerando ademanes y gestos. Y como tal, al resto del peronismo le está costando construir algo diferente a un rejunte centrípeto en Massa. En ese contexto es que nadie le da más escenario que el mínimo posible, pero el factor CFK sigue pesando adentro y afuera del peronismo.