Opinión
En dónde buscar al "José López" mendocino
El mecanismo utilizado para recaudar fondos para la política o para sí mismos cuya "muestra" la constituye el exsecretario de Obras Públicas de la Nación, José López, escandaliza pero no debe sorprender. No es nuevo que se tenga que "pagar peaje", coimear -para empezar a llamar a las cosas por su nombre- para poder participar del sistema de obras o concesiones públicas, financiadas con fondos del Estado. Lo nuevo es que estemos hablando de ello descarnadamente, que lo podamos poner en la superficie y que la Justicia no tenga otro remedio que actuar ante la fragrante ilegalidad. En este último punto hay que encender una luz amarilla: no está garantizado que la historia de los sobornos haya concluido. La inyección de dinero malhabido, que permanece en bolsos, bajo tierra o donde sea, sostiene una realidad paralela capaz de torcer decisiones, inclusive, de los propios jueces. No sería la primera vez, aunque ojalá que estemos en el final de un sistema vicioso al que los argentinos parecemos condenados.
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Más allá de todo lo que tuvo que hacer o no el gobierno de Mendoza con el nacional, en su peregrinaje para conseguir que le tocara a este territorio alguna obra de envergadura, o los condicionamientos para que empresarios locales pudieran participar en el esquema de distribución hipercetraliza, está la obra pública netamente local. ¿Hubo un "José López" provincial en los últimos años?Sí, lo hubo. Al menos, alguien ponía la cara "por todos", tal como lo traslucen los empresarios mendocinos, espantados por la difusión del caso, con temor a ser involucrados en alguna causa, aunque culposos y dispuestos a contar esta historia trágica de la que fueron protagonistas, siempre en estricto "off the récord", o con el micrófono apagado y sus nombres en la penumbra.
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Para conocer cómo funcionó en Mendoza el esquema de hay que poner la lupa en los planes de vivienda y en sus administradores, fundamentalmente, sin dejar de echarle un ojo a los "proyectos especiales" que se emprendieron sin que la realidad justificara su avance. Podría haber funcionado bajo los siguiente ejes:
- Compra de terrenos a bajo precio para hacerlos figurar a mayor costo;
- Sobredimensionamiento exagerado de costos de remediación de canteras, nivelación de terrenos, bajo los ítems "adicionales" o "mayores costos";
- Anticipo del 15% de la obra con 5% de retorno;
- Todo esto, bajo un meticuloso pacto de no generar sobreprecios a la hora de definir la distribución de las obras y de preservar que Mendoza mantuviera la imagen de "los costos más bajos del país" en materia de vivienda.
"Acá la coima la pagamos nosotros, no los contribuyentes", es la frase más brutal escuchada de boca de más de un empresario de la construcción, que están nucleados en la provincia en cuatro cámaras diferentes, pero que también reconocen algunos díscolos no alineados que se presentan por separado.
¿Qué les pasaba a quienes no aceptaban el "10 + 5"? "Simple -comentan en coincidencia- te encontraban algo a la hora de presentarte a la licitación y quedabas afuera". Ese es el principal argumento para afirmar que "en Mendoza no hubo cartelización; el alineamiento venía por otro lado".

