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Opinión

DGE: Estado de discriminación

"El arte solo ofrece alternativas a quien no está prisionero de los medios de comunicación de masa", ha dicho Umberto Eco.

Esto será de conocimiento del Director General de Escuelas de Mendoza, así como el gobernador, algunos funcionarios, algunos legisladores. Y a ello apelan para descomponer aún más esta sociedad oscura y desalentada, por lo menos aquellos quienes tienen una cierta formación. Otros están prisioneros de los medios de comunicación de masa.

Por eso, por el poder que les confiere estar de turno para hacer y deshacer, se permiten ignorar la esencia misma del ser humano; se permiten decidir qué es bueno y qué es malo. Aunque hay ciertos aspectos de la ciudadanía que van más allá de los turnos administrativos e ideológicos ya que son parte de cada uno y de todos: la comunicación, la expresión oral, escrita y simbólica. La música, la palabra, la poesía, la pintura, la danza, la artesanía. La vida misma, al fin y al cabo, desde el más remoto inicio de los tiempos.

Acodados en sus escritorios dejan pasar la evolución natural y apuestan a la involución social. Así, preocupándonos con ajustes, con eufemismos, con insultos a la inteligencia, con desprecio hacia lo cultural y social, discriminan y deciden quiénes pueden acceder a determinada formación y expresión, y quiénes no.

No solo privatizan troles. Ponen cartel de "propiedad privada" a los derechos de expresión, de aprendizaje y de comunicación. Qué significa, si no, esa frase infeliz del director de escuelas, que pone dudas sobre la capacidad del arte para enseñar a leer y escribir. Qué significa la violencia de sostenerlo a pesar de sus "errores" y discriminación.

Entonces nosotros también nos preguntamos qué entienden por educación. Que entienden por escuela, nos preguntamos. Y nos preguntamos qué entienden por comunicación, por expresión, por manifestación humana, por ser humano.

Se discrimina. Es gravísimo. Supondrán que solo unos pocos tienen el derecho de conocer y escuchar a Beethoven, a Verdi, por nombrar al azar; quizá solo unos pocos se sienten con capacidad suficiente para hacer viajes (en la mayoría de los casos de la ciudadanía, imaginarios) por las rutas de las grandes expresiones artísticas de Europa, de América, del país, del mundo todo. Solo unos pocos. El resto de los ciudadanos que solo aprendan letras y números. Letras para firmar presentismos y números para saber fundamentalmente dividir y hasta dónde se pueden estirar para consumir y llegar a fin de mes.

Entonces allá, lejos de los niños, de los adolescentes, de los adultos comunes y corrientes la belleza, la rebeldía, el reclamo armónico del arte, el sueño de crear, el despertar creando. Lejos de los niños los colores y el teatro. Lejos de los adolescentes la manifestación de sus conflictos con un poema y un grafitti. Lejos de los adultos la paz de la creatividad hasta la muerte, ya que "El verdadero arte tiene la virtud de ponernos nerviosos", según Susan Sontag.

"Ellos" trabajan y administran para que, prisioneros de los medios de masa al decir de Umberto Eco, sean los seres humanos también prisioneros de la eventualidad, de la brutalidad, de la mediocridad y de lo feo.

La minoría "ilustrada" goza, mientras tanto, de las prerrogativas mezquinas que les ofrece su idea de una sociedad más manejable con pocos derechos y mínima posibilidad de expresión.

Sonnia De Monte, escritora, actriz, docente.