Opinión
Cinco cosas que marcan el inicio de un nuevo tiempo
Esta nota entra en el rubro "evaluaciones de fin de año" y fue mi columna de esta mañana en el programa "Cambio de aire", por MDZ Radio, en el que intervengo todas las mañanas cuando empieza (lunes a viernes de 11 a 14).
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Después de criticar muchos traspiés del Gobierno, creí necesario poner en foco una serie de situaciones que objetivamente están cambiando y que, en muchos casos desencadenan malos entendidos, sensación de anarquía o incertidumbre.
Ya se verá si los cambios son para bien o para mal. En principio, pienso que son buenos.
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Cuando un gobierno inculca por la fuerza su relato por todos los medios, con todo el peso de su poder sobre la comunicación, genera una carga cultural que cuesta cambiar y sobre la que resulta difícil discernir qué está bien y qué está mal. Esa matriz de pensamiento impuesta no nos permite, por ejemplo, aceptar la multipolaridad y pluralismo de posiciones partidarias. Nos hicieron creer que todo era con ellos o en su contra.
Básicamente, podés escuchar aquí lo que analizamos con Eduardo Ripari en el programa, pero lo punteo en forma breve:
1- Fin de la emergencia de estadísticas. Se trucharon, claramente. Nos quisieron hacer creer cifras que eran mentira. Lo peor es que muchos creen que está bien que se haga eso y hasta repiten como loros aquellos datos como si fueran reales. Hoy hay cifras que dicen la verdad. La verdad es dolorosa y nos da a todos -también a los mentirosos aquellos- argumentos para criticar la realidad. El gobierno no consigue diciendo la verdad apoyo, pero está bien que podamos discutirlo.
2- Fin del Congreso funcionando como una escribanía. Nos está costando comprender que el Gobierno presente y luego retire propuestas, que la oposición a veces critique y otras apoye o que imponga sus propias ideas y el Gobierno las acepte. Hasta hace un año todo se reducía a recibir un mensaje de la Presidenta sobre qué debía hacerse y, como si se tratara de una especie de "monarquía popular", simplemente todo se aprobaba sin discusión, ante el pataleo opositor que, por cierto, a veces solo se oponía solo por estar en contra.
3- Fin de los fuegos artificiales de cierta dirigencia sindical. La gente ya se dio cuenta de muchas cosas, además de los Reyes Magos y Papá Noel: los sindicatos más grandes de la Argentina no le hacen paros a gobiernos peronistas y sí a los que no lo son; se dividen cuando gobiernan sus partidarios y se unen para tratar de empujar hacia afuera al que no lo es, o bien a obligarlo a aceptar sus imposiciones corporativas. A todo esto, los sindicatos más grandes están en poder de empresarios, no de trabajadores que lideran los gremios. Algo consiguen repartir para "abajo", pero todo para sostener un status quo de pobreza. No vaya a ser cosas que los pobres dejen de serlo y de necesitar intermediaciones corporativas...Hay un punto para Mendoza aquí: al clásico "rechazamos todo" al que se había acostumbrado un sindicalismo vinculado al Estado, se le empezó a responder con un "estamos de acuerdo: lo que rechacen, se lo descontamos a sus afliados". Está bien usar las palabras en toda la dimensión de sus significados y, en estos casos, blanquea intenciones.
4- Principio del fin de la cartelización de la obra pública nacional. Falta que municipios y provincias se alineen del todo. Pero la matriz de corrupción que la Justicia tiene en sus despachos se nutrió de una alianza entre política y empresas, basada en acuerdos de cúpula sobre qué obras, a qué costo debería realizar quiénes, a cambio de qué coimas. Hoy se intenta que se haga en forma gratuita y por internet y es un avance, aunque se ven torpezas y errores que deberán corregirse con el control social estricto, sabiendo que habrá cambiado el gobierno, pero los empresarios son aquellos mismos y, además, muchos de los funcionarios quedaron en sus puestos.
5- El fin del secreto sobre qué hacen quiénes dentro del Estado. Se avanza con fuerza en que haya lo que se denomina un "gobierno abierto". Cada uno puede ingresar y ver qué personas hacen qué cosas y fueron contratados por quiénes y para qué, además de otros muchos datos. Hay resistencias. Se ponen trabas y muchas excusas para demorar el afianzamiento del proyecto en provincias y municipios, pero la sociedad activa tiene que empujarlo y reclamarlo.
Y un bonus: la esperanza:
6- Que se termine la impunidad. Tarea pendiente, una Justicia justa.