Macri y Cornejo: un matrimonio sin amor
No fue un encuentro público y no hubo apretón de manos. En marzo del 2012 la Municipalidad de Godoy Cruz y el gobierno de Buenos Aires firmaban un "inegnuo" convenio que los vinculaba institucionalmente. Intercambios comerciales y culturales. Las obras del Colón se pasaban el el Plaza a través de la pantalla. Nadie podía asegurar que Alfredo Cornejo iba a ser gobernador; mucho menos que Mauricio Macri iba a ser presidente y tampoco era previsible que ambos llegaran al poder de la mano y en base a la relación de mutua conveniencia que se iniciaba así; vía satélite y ante la incredulidad de los radicales de paladar negro.
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La relaciòn entre Macri y Cornejo no nació por amor ni por empatía política. Es puro pragmatismo y, sí, ambos se reconocen cordialmente como "gestores". Hoy, con ambos en el poder, aseguran que esa cordialidad se mantiene. O al menos eso es lo que el Gobierno intenta sostener luego de haber recibido algunos cachetazos inesperados desde Casa Rosada: el no al proyecto mendocino de generar energìa màs cara pero con mano de obra local; el anuncio "inconsulto" de entregar un bono de fin de año (con la consecuente presión que ello ejerce sobre los gobernadores), los cambios de rumbo en materia fiscal y, lo último, el ninguneo al pedido de tener una tarifa diferenciada de gas. A largo plazo lo que más molestó fue la forma de priorizar la licitación de las energías renovables y el mal antecedente que genera. Allí solo se priorizó el precio. El temor es que lo mismo ocurra, por ejemplo, con la construcción de las grandes represas que estarán a cargo de la Nación, como Portezuelo del Viento. El fantasma del "made in China" asusta.
Encuentro casual en Olivos
No hay ruptura ni mucho menos. Es más, Cornejo y Macri estuvieron juntos el miércoles en Olivos Fue el Presidente quien invitó al gobernador a una reunión de la "mesa chica" del poder nacional. Cornejo estaba en el lugar por otro tema y lo hizo pasar. La situación la cuenta el propio Gobernador para graficar cómo es la relación, a pesar de todo. "Siguen teniendo línea directa, sin intermediarios", aclaran desde el Ejecutivo. Y lo hacen porque en los mensajes cruzados entre Buenos Aires y Mendoza aparecen interferencias: quejas del Pro por falta de espacios y una frase recurrente "no se dejan ayudar".
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Pero, explican, esa relación también es de "franqueza", al menos puertas adentro. Ese es el eufemismo elegido por Cornejo para intentar marcar alguna tibia distancia y no caer en la obsecuencia hacia Casa Rosada "Lo que se ve mal se dice. Hay apertura a escuchar", aseguran. Claro que ello no implica que al escuchar se ejecuten cambios. Y a los resultados están a la vista.
Sí hay algo que el Gobernador reconoce abiertamente y cuestiona. A Macri lo ve como un "hijo del populismo", a lo que le suma como ingrediente un excesivo peso del márketing político. Con ese cóctel critica la falta de sinceramiento real y haber vendido ilusiones antes de asumir y aún en el cargo.
Quien sufre parte de algunas imprevisibilidades del Gobierno nacional es el ministro de Hacienda Martín Kerchner. Es quien debe atajar ahora los reclamos por el posible "bono" de fin de año y también quien debe dibujar cuentas al eterarase por los medios que es posible que reciba menos coparticipación nacional por otras decisiones federales, como la baja en ganancias para fin de año. La queja es que desde la Nación se exige ajustar, pero dan señales de lo contrario. El primer antecedente que mencionan sobre esas desinteligencias tieen que ver con la negociación salarial. Mientras en Mendoza Cornejo presionaba para poner el tope del 25% para los docentes, el ministro Bullrich anunciaba un aumento del 40%.
Pero la queja es contenida y tiene una sola razón: los recursos. mendoza perdió autonomía financiera hace años y lo seguirá teniendo. Más de la mitad de los recursos del presupuesto 2017 dependen de la Nación y muchas de las obras públicas extras que se puedan conseguir también. Este año Cornejo, Kerchner y compañía debieron priorizar la necesidad de ayuda a sus gustos políticos, pues gracias a la ayuda de la Nación se salvaron los créditos adeudados y se pagaron sueldos a principio de año. Pero también desde el 2003 Mendoza se acostumbró a los manejos políticos diseñados por el kirchnerismo: mendigar. Si bien todos reconocen que la "onda cambió", también admiten como cierto que "Dios sigue atendiendo en Buenos Aires". La estrategia K de hacer ir a los principales dirigentes del país para conseguir obras y recursos no cayó tan mal en las nuevas autoridades y, es más, Macri hasta hizo un acto con 2 mil intendentes en la "Meca".