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Opinión

En la víspera electoral, el peronismo mendocino se quedó sin Mazzón

El histórico dirigente del peronismo que construyó triunfos "imposibles" en Mendoza, murió cinco meses después de ser echado de la Casa Rosada.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

 Hace exactamente cinco meses, el 6 de marzo, MDZ dio una primicia que sacudió al peronismo e inquietó a la política: uno de los pilares del peronismo y "monje negro" histórico, había sido expulsado de la Casa Rosada. La causa fue una mala negociación en la interna del justicialismo mendocino que había perjudicado, según el entorno presidencial, al kirchnerismo local, que debió enfrentar y perder frente al peronismo territorial. Mazzón, una vez más, había sido el artífice de la negociación. Pero esta vez le salió mal. 

El hombre que hablaba con todos era sospechado en la Rosada de engañarlos, precisamente, con todos. Que hablaba con Reutemann, que buscaba disciplinar a Massa con el peronismo bonaerense al que pertenece y contra el que se rebela, que lo tenía en línea a De la Sota o a la liga de gobernadores del peronismo, compleja y difícil. Finalmente Daniel Scioli lo cobijó en La Plata del escarnio kirchnerista y terminó sus días, este viernes, allí, en la víspera de las primarias presidenciales en la que su apuesta se impuso hacia adentro y busca hacerlo ahora hacia afuera.

El hombre que más hablaba por teléfono en la Argentina y alrededores, como se lo identificó muchas veces, fue el gran armador del peronismo. Unió lo imposible y jamás cortó el diálogo con nadie, fuere del partido que fuere. 

Cuando Néstor Kirchner llegó a la presidencia con un escasísimo caudal de votos, él fue quien le puso al teléfono (y mucho más que eso) a los gobernadores referentes de los diversos feudalismos del peronismo en el país: los que mandaban territorialmente, sin importarles quién llegara a la presidencia. Así el "pingüino" logró que le dieran bolilla en un comienzo difícil de su gestión.

Gestor, garante, albañil consiguió que torcer el destino de la democracia, inclusive, en las provincias en donde el peronismo no conseguía avanzar por la vía normal: logró cambios legales y hasta que otros partidos jugaran a favor del peronismo, rompiendo las posibilidades de sus adversarios. Mendoza conoce de su capacidad para tal cosa: Celso Jaque y Paco Pérez son productos de su "magia".

El peronismo de Mendoza se queda huérfano con su partida. Mentor del sector Azul era, sin embargo, el único capaz de juntar todas las cabezas, ya sea para levantarlas por sobre el horizonte posible o para pisarlas, según correspondiera al interés del momento.

Tras la derrota electoral, ahora, Mazzón volvió a unir a todos con su muerte y lo despiden sin diferencias sectoriales a través de las redes sociales. Y es muy probable que la dirigencia local, ahora, esté pensando en cómo resurgir a partir de sus cenizas.