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Opinión

Cuando la política se vuelve una puta

Políticos que van y vienen y cómo la sociedad reacciona ante ellos. ¿Son un espejo de la ciudadanía o algo que hay que cambiar?

 Primero, una introducción para los pacatos que se concentrarán en opinar sobre el título y no sobre el tema, que soplarán la espuma sin llegar a la sustancia: según la Real Academia Española de las Letras: "Puta/o: Persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero".

Adaptado a lo político, ya se imaginarán qué.

No es extraño que en una sociedad en donde en público se critica la prostitución y en privado se la ejerce o recurre a ella para satisfacerse, la política pueda seguir moviéndose bajo esos "valores" de entregarse de cuerpo entero al mejor postor.

Pero como lo otro es un gesto de alta hipocresía social que alimenta situaciones gravísimas como la trata de personas, la alternancia de los políticos en torno a sus ideas y propuestas lesiona la democracia, que es el único sistema que tenemos para administrar el país.

No es lo mismo un frente de partidos con un núcleo básico de puntos en común que una "bolsa de gatos". Pero peores casos hemos visto hace una semana en la Argentina: ni frentes, ni rejuntes: directamente candidatos que saltaron de uno a otro partido dentro del mismo proceso electoral en la búsqueda de ganar sí o sí, de conservar el poder a como dé lugar.

Podemos mirar a nuestro alrededor bajo esta consigna y estaremos haciendo un aporte al debate, discutiendo un poco más que si este candidato es amarillo o naranja. Pero el caso de Gabriel Katopodis, intendente de San Martín en la provincia de Buenos Aires, resume lo que queremos decir de la "puta política" que termina por divorciar a la sociedad del Estado: peronista que se fue con Sergio Massa, se volvió al Caballo de Troya del FpV cuando no le dieron lo que pedía y, desde una de sus tres listas, repartió un colage de boletas con él como candidato a intendente y cualquier otro aspirante a la presidencia con tal de ganar. Perdió. Por lo menos, un candidato de Cambiemos sacó más votos que él y los otros dos del FpV están analizando qué hacer: si apoyar al Kadopodis que va y viene o darle una tunda en las urnas por su descocada actitud.

Más por suerte que como éxito propio del sistema, las Primarias Abiertas están consiguiendo cambios. Es la sociedad la que se está movilizando para dar un mensaje a la política: "Sabemos que no sos pura, pero no te queremos puta". Pasó en Guaymallén cuando pusieron en práctica el manual de trampas y, así y todo, les fue mal.

Por eso cada vez que un dirigente político vuelva a sostener que "tenemos los dirigentes que nos merecemos", tendremos que pensar en quién está pensando él, en sus actitudes, capacidades y acciones. A este ejercicio se lo llama, en los países más avanzados, ejercicio de la ciudadanía.