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Opinión

Macri debe definir si construye un triunfo o un partido

La oposición que reclama que alguien ocupe una vacante republicana con un plan espera que se presente el “otro modelo” para enfrentar al de Scioli y Zannini.
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 Mauricio Macri tiene poco tiempo disponible para definir si quiere construir un triunfo electoral y gobernar el país, o si lo que busca es poner en pie a su fuerza política en todo el territorio nacional como alternativa al poder y la mirada puesta en el futuro.

Es probable que él ya lo tenga definido y nadie más lo sepa.

Por ahora, el mayor sustento que tiene es su personalidad y gestión y, con ello, la imagen que fue puesta en valor de la sociedad por el estratega ecuatoriano que estudió en Filosofía y Letras de Mendoza, Jaime Durán Barba. Posiblemente por ello el solo ver que no le iba tan bien como “correspondía” que le fuera en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires amenazó con dar por tierra gran parte de su posicionamiento. Imagen nueva mata imagen vieja. Ya hay quienes analizan que el macrismo -que perdió en muchas comunas- solo representa al porteño promedio de la zona norte de la Capital. Con eso no alcanza para gobernar un país.

Lo salvan dos hechos: que se gana por un solo voto y su delfín Horacio Rodríguez Larreta ganó; y que el otro “ganador” de la elección porteña, Martín Lousteau, que le pisó los talones al candidato oficialista, está contenido –por ahora- en el espacio de Cambiemos que integran Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió.

Una ola de optimismo corrió por las venas del pankirchnerismo sciolista, que celebró el resultado de Lousteau como si fuera propio, y no aquel magro papel que cumplió su candidato Mariano Recalde en las PASO. De hecho, en el entorno de Macri, en donde la alegría fue discreta atentos a la escasa diferencia entre uno y otro, la excusa número uno fue que el Gobierno y sus partidos aliados “jugaron” para Lousteau con fuerza y, por lo tanto, definen, esos votos no son ni del “joven brillante” que fue ministro de Cristina ni del kirchnerismo que fue descalificado en las Primarias porteñas.

El picante historiador, filósofo y analista Juan José Sebreli, con quien MDZ Radio habló este fin de semana, advirtió el domingo que “hace mal Lousteau al creer que tiene 49% del electorado. Hubo mucho voto forzado por el balotaje. Su número real es el 25% de la primera vuelta”. Pero hasta Sebreli critica que la campaña presidencial se juegue “entre imágenes” de candidatos y no entre propuestas de fondo, las que nadie tiene ni muestra, salvo Scioli, que propone que todo siga igual.

Nuevamente, la cuestión del recurso único de la “imagen” y el marketing político en el tapete. ¿A dónde se quiere llegar con el uso y abuso de esa herramienta y sin discusión política sobre el futuro cercano del país? Para el oficialismo es más fácil construir poder con la imagen porque ya saben que lo que buscan es ganar. Su fuerza política tiene poca ideología y muchas ganas de ganar, por ello la identifican con un objetivo poco conceptual: “para la Victoria”, que es lo mismo que “solo para triunfar” y “después veremos qué forma adoptamos”.

Pero, ¿qué quiere hacer Macri? ¿Reemplazar con su liderazgo el rol de segundo que le tocó casi siempre en la historia al radicalismo? ¿Ganar la presidencia de la Nación para proponer un modelo diferente? Si es lo primero, tras el resultado de este domingo tendrá que vérselas con un Ernesto Sanz que es “poca imagen y mucha estructura”, y que se mostró este domingo, al estar junto a Lousteau, con alguna fuerza desconocida hasta hoy, aunque reconociendo, con humildad, que al candidato perdedor lo ve “más cerca de Carrió”, el otro “subproducto” de la triple alianza de Cambiemos.

Todavía aparece vacante en la sociedad el rol de quien enfrente al actual “modelo”. Pero es indudable que debe proponer otro y no solamente declamar lo mismo que mucha gente que no quiere la continuidad del kirchnerismo: “un cambio”, sino que tiene que decir qué cambio, hacia dónde, cómo lo harán y por qué se embanderan en ese lado de las opciones que ofrece la política.

¿Está Mauricio Macri a la altura de esa necesidad? Si lo está, deberá apurarse porque quedan dos semanas para definir las candidaturas presidenciales y todavía no hay plan alternativo a la vista, sólo un “concurso de actitudes”.