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Opinión

El lenguaje gestual del recambio presidencial

La Presidenta no fue a dialogar con Macri sino que lo citó a la mediatarde en la Residencia Presidencial de Olivos.
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 No hará gestos de humildad. Esta tarde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner esperará el arribo "al pie" de quien la sucederá en el cargo en 16 días, Mauricio Macri, consagrado presidente de la Nación el domingo pasado por la mayor cantidad de votos que haya obtenido un candidato presidencial desde 1983.

Macri le había confesado a MDZ que soñaba con la posibilidad de repetir con éxito el gesto que Alfredo Cornejo importó de Chile y lo aplicó -aunque en vano- con Francisco Pérez, e invitar a desayunar, a comer, a charlar a la presidenta saliente a su casa el lunes después de la elección. Pero lunes fue ayer y no pasó. "No ha habido diálogo en todos estos años, así que lo veo difícil", le dijo a este diario. El lunes la agenda presidencial de la Residencia de Olivos, que ha funcionado en la década como sede de Gobierno más que la Casa Rosada, usada como galpón para actos partidarios, incluyó un encuentro a las 19 (una constante ha sido de reuniones a la mediatarde) con la fórmula propia que fue derrotada. A oscuras: nadie encendió una cámara que pudiera mostrar en detalle cada cosa que se dijo en el encuentro, a pesar del ámbito institucional elegido.

Macri tiene turno hoy. ¿Hablará o escuchará?

Cristina Fernández de Kirchner se va con una cuota de poder contundente y, además, con una sólida posición personal luego de su fórmula presidencial perdiera solo por 3 puntos doce años después de iniciado el proyecto con Néstor Kirchner y en medio de indicadores de fin de ciclo en lo económico que supieron ocultar o contener cual resorte, pero que cuando ella se pare del sillón, saltarán a la superficie sin que nadie lo pueda ya seguir negando, cosa que hubiera sucedido igual si hubiese sido Scioli el consagrado en las urnas.

"Después de 10 años en la intemperie, en este espacio más bien solitario y lleno de sinsabores, de la crítica al poder, de ahí nos vamos, y ahí volvemos. Para los que, después de tanto tiempo, llegan y quieren conocer cómo es el terreno, de qué se trata esto de ser críticos del gobierno nacional, bienvenidos. Sepan, de todos modos, los que usaron estos años para mentir, callar y tomar ventajas personales, que los recordamos bien, y que amistosamente, no olvidaremos el daño que han hecho. La autoridad moral no se construye ni se recupera en unos días. Los esperamos, de todos modos". La frase corresponde al jurista Roberto Gargarella y la escribió en su blog anoche. Hipercrítico de la gestión que se va, promete serlo con la que viene: "De la crítica venimos, a la crítica vamos".

Pero alerta sobre la aceleración de los tiempos, algo que al peronismo eyectado del poder mediante el voto popular lo moviliza fuertemente, ya que parece no aguantar la espera de los cuatro años y preferiría que todo se vaya "al carajo" lo más pronto posible, tal como lo están diciendo en sus medios y en las redes sociales: "No aguantan seis meses", "preparen el helicóptero", "resistiremos cada medida hasta que se vayan"...

Macri ha dado un par de señales y lo único que lo salvará de la intemperie de ser el primer presidente ni radical ni peronista desde Sáenz Peña será su capacidad de gestión: su bandera y su alarde. Los nombres que suenan para el gabinete hasta ahora, de todos modos, son una mezcla de equipo porteño con la resucitación de algunos apellidos del menemismo. No hay sorpresas, ni agradables ni todo lo contrario, sólo expectativa.

Por eso también vale estar pendiente del lenguaje gestual del nuevo gobierno. Cómo se para frente a la sociedad pero también, a nivel institucional. Si abre o no el diálogo con los que se van y con todo el resto del arco político, social, cultural, empresario del país: todos los que tengan algo para decir.

Los gestos dicen mucho de los gobernantes. Es algo que no se puede negar con facilidad porque son perceptibles a simple vista y si bien es algo que tiene que ver con la superficie del poder, sus raíces llegan hasta el fondo de las decisiones que se toman.

La nueva etapa tiene mucho que decir. La que se va, ya demostró que no escuchó el mensaje de la sociedad y que se conforma con perder, por poco, pero perder al final.

Gabriel Conte