Opinión
El ganador del debate
Mauricio Macri y Daniel Scioli llegaron al debate con la intención de salir con la banda presidencial puesta. La masividad alcanzada por esta instancia novedosa para el país y que en Mendoza tiene antecedentes desde 1987 cuando se enfrentaron por TV José Octavio Bordón con Raúl Baglini, fue la última oportunidad para ambos. Ahora, solo les resta reafirmar lo que tienen, consolidar lo que consiguieron en la campaña presidencial en los próximos cuatro días que quedan antes de la veda electoral.
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Se dijo en las instancias previas que llegaban cada uno con una única "bala de plata". En realidad, fue un verdadero tiroteo con fuego a discreción entre ambos, en una situación que en gran medida dejó ocultas las verdaderas ideas y propuestas. No tuvieron puntería. Ninguno dio el golpe final contra el otro.
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Macri se mostró más confiado que Scioli y pareció divertirse más que su contrincante. Scioli se exhibió correctamente como un ser "distinto" al actual gobierno cuando le convino decirlo, pero ratificó desde la A hasta la Z cada una de las acciones del kirchnerismo.
Así planteadas las cosas, ambos consolidaron su base y es difícil saber si lograron algún votante más para sí.
El ganador del debate fue la organización que obligó, no sin esfuerzo ni polémica innecesaria, que se concretara. Los argentinos poco a poco vamos entendiendo que este tipo de iniciativas son fundamentales.
Y probablemente el tono asumido en esta última oportunidad de debatir podría haberse dado al inicio de la campaña y no al final, de modo de ir bajando el nivel de asperezas y arribando, poco a poco, a las propuestas plausibles y no a las agresiones huecas.

