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Opinión

Fuego amigo: Randazzo enciende la mecha de la implosión

En lugar de criticar a Daniel Scioli como hace cierto kirchnerismo "atrevido" que antes lo apoyó, el todavía ministro apuntó directo a Cristina Kirchner.
Foto: MDZ
Foto: MDZ

 El kirchnerismo se había mantenido sólido, hasta ahora. Las críticas se habían consolidado tras la figura, gustos, discurso y representatividad de un Daniel Scioli al que ven, claramente, como “de otro palo”. El gobernador bonaerense, sin embargo, decidió no diferenciarse y abrazarse a Cristina, mientras repliega a la provincia al que había presentado a su gabinete “nacional”, para que hagan la entrega del poder a la macrista María Eugenia Vidal, que les arrebató el poder.

Lo hace porque es un mandamiento fundamental del peronismo el verticalismo. No lo consigue hacia él por lo que pretende recurrir por vía indirecta a pedirle a la militancia, a los legisladores, al partido que, al menos, lo quieran porque el defiende a la Presidenta y sus “valores”.

Por ello la irrupción del sobreviviente ministro del Interior, Florencio Randazzo, con sus declaraciones a “Tormenta de ideas” el sábado, en MDZ Radio, resultó sorprendente para propios y ajenos. Randazzo socavó la base de Cristina y no de Scioli, al señalarla como responsable de haber optado por este candidato presidencial y no por él, para coronar con un lapidario “los resultados están a la vista”.

Nadie obligó a Randazzo a decir eso. Tampoco, a abrazar a Ernesto Sanz efusivamente, como lo captó la cámara de MDZ en la bodega sancarlina que los reunió. Mucho menos hacer migas entre copas con un crítico José Octavio Bordón.

Randazzo, por decisión propia, buscó (busca) su lugar en la política. Cree que tiene futuro y se para sobre tres ejes centrales: un novedoso (y riesgoso) horizontalismo peronista, desconociendo a los “jefes”, su gestión al frente del área con los DNI y pasaportes, y finalmente con su bandera del “hago lo que creo y pienso”.

Un dato relevante es que luego de que sus declaraciones levantaran el revuelo nacional que alcanzaron, el intendente de San Carlos, presente en el almuerzo, recibió un pedido raro: lo llamó Sergio Massa, su referente nacional, y le pidió que le pasara con Randazzo. Quería felicitarlo y decirle que “estamos en la misma”. Pero Randazzo una vez más fue Randazzo y se negó a atenderlo. “No es por mal educado, es porque no tengo nada que ver con Massa”.

El silencio no duró todo lo que debía haber durado según los cánones del peronismo que buscan a los “mariscales de la derrota” recién cuando esta está certificada. Pero en este caso, la acumulación de hecatombes internas y la pérdida de la provincia de Buenos Aires ha anticipado los tiempos y ya hay peronistas como el ministro del Interior que se animan no a ver conspiraciones “bajo”, sino “arriba”: descartando de plano a Scioli como una real opción presidencial, culpó, sin más, a Cristina Kirchner por ello. El peronista tiene un olfato especial para detectar poder y eso no hubiera ocurrido jamás a un escenario previsible de victoria. Tal vez por ello, en las próximas horas, otro seguidor histórico de Perón como José Manuel de la Sota vaya a anunciar su respaldo directo a Mauricio Macri, a pesar de su conocida amistad con Scioli.

La repercusión tras la nota en MDZ Radio:

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