Opinión
Nada cambia en la ex SIDE: alineados por temor al escrache
Son muchos los argumentos que se pueden reunir para avanzar con la eliminación de la Secretaría de Inteligencia de la Nación, la ex SIDE, pero son pocos los que lo pueden decir en público.
Te puede interesar
¿La autonomía municipal le puede mejorar la vida a los mendocinos?
Basta estar atentos al debate que se está dando, como consecuencia de este capítulo trágico del “Superagente 86”, que vive la Argentina para darse cuenta de una gran ausencia de la voz de los principales líderes políticos del país. Y peor: la sola prueba de que nadie quiere hablar del tema es que un gobierno que hoy se muestra como víctima de sus propios servicios de inteligencia no lo ha podido/querido desarticular en 12 años de gestión.
-
Te puede interesar
La Corte Suprema enciende una luz de esperanza en la selección de jueces
Resulta fuertemente revelador ver, en la superficie, sin necesidad de ir a las cuestiones de fondo, la placa en el ingreso al edificio de la ex SIDE: allí se delata como un organismo que depende de la Presidencia de la Nación. Pues bien: en nuestro país parece que, en muchas oportunidades, la dependencia ha sido inversa. Los seres oscuros prevalecen, el espionaje a dirigentes privados y públicos se viralizan y con ello, alinean a todo el mundo e impiden que la Argentina cuente con un sistema de inteligencia criminal a la altura de los tiempos pero, centralmente, que deje de lado prácticas perversas y abusivas.
La política que tiene el “culo sucio” no puede hacerlo.
Por ello, en lugar de victimizarse públicamente para dar lástima y recibir el cariño de la gente distraída, lo que le hace falta al país es un gran acuerdo democrático y republicano capaz de dar por tierra con estas prácticas, habida cuenta que sus jefes no pueden/quieren hacerlo por sí solos. Claro, quienes encaren este desafío histórico deben ser personas a quienes no pueda frenar ningún “carpetazo”, el usual método de los agentes de inteligencia para alinear a los díscolos y una prensa capaz de sacar a la luz los hechos, que tampoco tenga su voluntad condicionada a un sobre mensual o una transferencia bancaria.

