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Opinión

Oyarbide y la manipulación de sorteos judiciales

¿Por qué todas las causas judiciales sensibles al gobierno caen en el juzgado de Oyarbide? ¿Se puede forzar el sistema de sorteos?

El 90% de las denuncias judiciales contra funcionarios del kirchnerismo saben recalar en el juzgado de Norberto Oyarbide. Es un dato real y comprobado. Casi científico.

Cada vez que esto sucede, el malhumor social recobra protagonismo y nacen las mismas preguntas:¿Por qué los sorteos de casi todas las causas judiciales "calientes" caen siempre en el juzgado de Oyarbide? ¿Es casual que todos, absolutamente todos los expedientes que preocupan al oficialismo de turno aterricen en el escritorio del obsecuente juez?

Pocos saben que existen mecanismos concretos que se pueden forzar a efectos de que un tribunal determinado se haga cargo de un litigio concreto.

La forma más sencilla la tiene en sus manos el operador de computadora que debe darle ingreso a un expediente. La elección del tribunal se dará automáticamente cuando "el operador del sistema consigne que la causa ya tiene sala radicada, y cuando se declara 'conexidad solicitada', casos en los que directamente se asigna la sala indicada por el operador".

De esta manera, basta que un empleado con acceso a las computadoras de sorteos indique que un determinado expediente ya tiene un tribunal asignado, lo cual puede ser verdad o mentira, para que la causa quede automáticamente radicada allí.

Otro de los mecanismos quedó al descubierto en el marco del juicio por la muerte del activista del PO, Mariano Ferreyra. Allí, se supo que el programa de computación que hace los sorteos está pensado para "lograr una distribución equitativa de las causas ingresadas entre las distintas salas", de manera de evitar que una de ellas esté sobrecargada de expedientes mientras otra tiene unos pocos.

El mecanismo es automático, y "cuando ingresa un expediente que debe ser sorteado, el sistema toma las salas que para el rubro del recurso correspondiente tienen la mínima cantidad de expedientes".

"Cuando las salas disponibles para el sorteo son dos o más, el sistema selecciona una de ellas mediante un algoritmo de generación de números al azar, que escogerá a cualquiera. Si sólo una sala permanece en el 'bolillero virtual', la asignación se le efectuará directamente", según explicaron funcionarios judiciales en ese mismo juicio.

Esto muestra lo manipulable que es el sistema de sorteos judiciales. Toda desconfianza queda justificada ante lo aquí descripto, sobre todo cuando la figura que aparece detrás de la trama es el siempre sospechado Oyarbide.