Opinión
Paco Pérez no reina ni gobierna
La liga de intendentes del peronismo mendocino hizo primar su fuerza y dejó solo y prácticamente en ridículo al gobernador de todos los mendocinos. Una decisión partidaria se llevó por delante al sillón que ocupó, alguna vez, nada menos que José de San Martín.
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Cada uno de los principales intendentes del FPV irá a elecciones cuando le parezca oportuno para conservar su porción de poder, confiando en que los vecinos de sus municipios los acompañarán. Es lícito hacerlo y las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) representan una excelente oportunidad para revalidar el poder o para hallar nuevos liderazgos y proyectos para los municipios.
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Pero lo que queda en claro es que, a partir de ahora, reina el "sálvese quien pueda" en el gobierno provincial. Si el poder de un gobernador que no puede ser reelecto estaba licuado, a partir de este momento prácticamente no existe.
Lo simbólico que le quedaba es carcomido por el galimatías de un mandatario que ha logrado que un problema personal de propensión a la ira esté al tope de los asuntos de Estado. Pérez se enoja con todos y por todo, lo que le impide claridad a la hora de pensar o planificar nada menos que su último año al frente de Mendoza.
Pérez es un gobernador que no construyó poder político propio y sin un pasado en el cual respaldarse: lo pusieron de candidato y lo eligió la ciudadanía. Pero a la hora de armar su gobierno terminó conformándolo con sus compañeros de escuela y su esposa, sumado a una confederación de representantes de factores de poder en las segundas y terceras líneas, que no le responden y que cuando se equivocan, ni siquiera les atienden el teléfono para recibir una reprimenda. mucho menos puede removerlos.
La opción de que su esposa sea ministra de Desarrollo Social sin serlo es inédita en la historia de Mendoza. Pérez puso a un sacerdote –al que le dieron de baja en su orden no bien aceptó el cargo- porque su esposa no quería figurar en el gabinete. Pero asiste a todas las reuniones, opina y decide. Ordena a qué expediente debe dársele curso y a cuál no. Pero hay algo más de lo que se quejan sus ministros, aun quienes compartieron con el gobernador picardías de adolescente en el Liceo Militar: es ella la que le hace planteos cuando llega a la casa y su posición de privilegio la aleja de tener que dar explicaciones en la Legislatura o en los medios, quienes, además, le brindan un trato diferencial, en una versión cuyana y patalarrastra de la revista “Hola”.
Perez no tiene paz, pero no la busca. Es él quien cuenta intimidades, en medio de momentos de zozobra, buscando amigos en donde no los hay. (Por cierto, la política no es lugar propicio para celebrar el 20 de julio). ¿Debería interesarnos al común de los mortales que el gobernador no sepa controlar su ira o que su esposa le “taladre” la cabeza, como dicen algunos colaboradores, cuando llega a su hogar después de enfrentar durante la jornada los desafíos de liderar una provincia? Sí, desde el momento en que esos hechos resultan públicos y, además, notorios.
Si no hay nada más que destaque en su gestión, eso termina siendo lo que queda flotando en la superfície y lo que lo condiciona ante la historia.
Ahora que no consigue el respeto de los integrantes del partido que preside, ni lo acompañan los intendentes de su propio espacio, y tampoco hay un puente que lo una con una oposición con la que se maltrata en un inédito tono personal y, por supuesto, inconducente, ya no es de Pérez de quien hay que prepocuparse, sino de Mendoza.
Reina el "Don Pirulero" en donde, como se sabe, "cada quien atiende su juego", en los cuadros medios del gobierno que son los mismos que los del peronismo. El que estaba asegurandose un lugar a futuro en la planta del Estado para sí, su mujer, sus hijos, sus yernos o nueras, aceleró los tempos. Quien impulsaba dejar afiatado algún negocio, no tendrá vacaciones.
Es un momento de descalabro y descontrol que alguien debe poner bajo la lupa.
Mientras tanto, el tema que late es cuánto pesara la figura de cargo de gobernador a futuro.
No puede seguir siendo el “tonto del medio” del poder de muchos otros.
Egoísmos de todas partes y análisis de corto alcance han impedido que Mendoza tenga la posibilidad de um gobernador con capacidad de gobernar durante seis años, dos más que los intendentes. O al menos, de ser reelecto. Esto ha hecho crecer el poder de los jefes comunales a niveles inmanejables, en detrimento de la figura del primer mandatario provincial.
Hasta hoy, un gobernador se dedica la mitad del mandato a negociar con los intendentes que ya vienen siéndolo desde hace años y la segunda mitad a ver qué será de su propro futuro, embrollado. No importa si llegó o no con un plan: no tiene fuerza ni tempo para desarrollarlo.
La realidad nos está regalando un deja vu permanente. Eso quiere decir que nada ha cambiado, que como mendocinos estamos pedaleando en una bicicleta fija: el oficialismo nos oferece como alternativa entronizar a alguno de sus intendentes, figuras altamente locales, en un nuevo “Amstutz o Pardal”, de escasa visión estratégica sobre el futuro de Mendoza y de mucha presión para el ascenso al poder de grupos que crecieron a la sombra de la reelección indefinida municipal y el ojo distraído de sus concejos deliberantes.
Mendoza necessita mucho más. ¿Hace falta que dinamitemos el Cerro de la Gloria o demolamos el Arco de Desaguadero para que nos despertemos y nos pongamos a la defensiva?
Este período será recordado como aquel en el que una empresa señera dejó de serlo, como es el caso de IMPSA y el último año de gestión de Pérez comienza con la posibilidad real de que la vendimia no se realice, con los sectores agrícolas en pugna por la falta de políticas, las oficinas de venta de nuestros produtos en el exterior cerradas a poco de haber sido inauguradas en giras interminables de políticos y cortesanos y sin que se permita, siquiera, discutir la posibilidad de otras fuentes de producción.
Siempre es momento de pensar a fondo. Pero ahora, además, tenemos la oportunidad de compartir ese pensamiento para cambiar el estado de cosas.

