Opinión
Mirá tu billetera y fijate si falta algo
Hay que ser sinceros: a pocos, fuera de la política, entusiasma discutir el Presupuesto de Mendoza. Pueden ser las notas periodísticas más tediosas del año y, para colmo, en un momento de declive emocional, desgaste físico y hartazgo general: la antesala de las Fiestas y las vacaciones.
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Mendoza ya tiene una propuesta presupuestaria para el año que viene y debe ser tratada por la Legislatura. Es, simplificando, el plan de gobierno para el último año de gestión de Francisco Pérez, recta final que empezará a recorrer mañana, en el tercer aniversario de su asunción como sucesor de Celso Jaque.
Lo cierto es que se trata de "la madre de las leyes", pero últimamente hay poco respeto por las madres.
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Probablemente, si hubiera más interés en saber en qué se gasta y por qué, el control externo sería mucho más eficaz a la hora de ponerle un cerco al gasto de los recursos que surgen de nuestros bolsillos.
La política lanzará frases fuertes en estos días, pero ¿solucionarán los problemas de fondo?
Hasta ahora sabemos algunos datos básicos de lo que el Gobierno cree que hay que hacer con la poca plata que cree que conseguirá para administrar Mendoza: son unos 50.000 millones de pesos de los cuales por más del 31%, casi un tercio va a Educación; 16% a Salud y 10% a Seguridad.
Dicho así, algún trasnochado podría salir a celebrar una supuesta decisión de "privilegiar" al sistema educativo. A no joder con eso: el 48% de todo el presupuesto provincial, unos 20 mil millones, va a pagar sueldos de empleados públicos. En Educación, casi toda la plata va para eso.
¿Alguien pensó en premiar en este presupuesto a los buenos docentes, los actualizados, los capacitados, los que rompen el molde? No, porque no hay forma de evaluarlos. A cualquiera de nosotros se nos evalúa permanentemente para saber si estamos a la altura de la tarea encomendada: a los que forman a nuestros hijos para hacerle frente a su propia vida y a la del conjunto, no.
Parecerá poco un 10% para seguridad, conociendo que la demanda en ese sentido es una de las principales y palpando a diario cómo suma desprestigio la actividad oficial en la materia culpa de torpezas propias y descontrol. Pero es mucha plata: son más de 4.500 millones de pesos previstos, una cifra casi igual a la del total de la obra pública calculada para 2015 en Mendoza. El asunto no es la cantidad de recursos que se ponen, sino la calidad de la gestión.
En 2014 Mendoza es una de las provincias que destinan más recursos por habitante para la seguridad de sus habitantes, pero ¿se nota?, ¿todo el mundo se siente seguro? De hecho, la propia fuerza parece promover una inseguridad de otro orden como es la de no estar seguros de que sepan hacer lo que tienen que hacer, de que vayan a llegar a tiempo, de que puedan prevenir un hecho previsible, que puedan investigar y dar con autores de delitos o más simple: que puedan conducir un móvil policial o el propio, cuerdos y sin chocar ni afectar a terceros.
La política está en deuda en la tarea de entusiasmar a la sociedad con meterse en la discusión y el oficialismo ha hecho un uso abusivo del concepto "participacionista", hasta vaciarlo de contenido frente a los hechos consumados: se hace un acuerdo y se vana, sin consultar ni a los sectores productivos y sociales organizados, ni a la población en general. El plan del gobierno es, cuando se está en campaña, una construcción colectiva hasta por las redes sociales. Una vez instalados en el poder, un asunto de laboratorio al que, inclusive, pocos legisladores acceden.
En esa etapa de la gestión se está ahora y nos pareció bueno avisar a todo el mundo que, aunque sea porque te meten de algún modo la mano en el bolsillo, el debate no tiene que dejar a nadie afuera.