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Opinión

El miserable negocio de los "estigmas" religiosos

El curioso caso de la “estigmatizada” Martha Rosenberg. Estafas, pseudociencias y conducta sectaria.

Cada tanto aparece en el universo de lo paranormal algún nuevo fenómeno que, a mediano o largo plazo, termina siendo deschavado por lo infantil de sus propios argumentos. Uno de los fenómenos más atractivos lo constituye el de las personas "estigmatizadas", aquellas que poseen calcadas llagas de Cristo crucificado sobre las manos, los pies, al costado de su cuerpo y en el rostro. La mera imagen de estos individuos es realmente impactante, sobre todo la de aquellos que sangran por los ojos.

La palabra "estigma" proviene de griego y significa "marca". Es un fenómeno que se ha dado en países tan diversos como Estados Unidos, Italia, Francia, España, Inglaterra o Alemania. En la historia de la Iglesia se conocen más de 350 casos y setenta y dos de ellos han sido declarados santos.  

Uno de los estigmatizados más conocidos -y que ha sabido hacer un buen negocio de sí mismo- es el italiano Giorgio Bongiovanni, mundialmente conocido por los estigmas sangrantes de sus manos, pies, costado y frente.

Bongiovanni fue deschavado en julio de 1993 en Paraguay por un grupo de psiquiatras y psicólogos que dictaminaron que "era un histérico que inconscientemente creaba en su mente historias no reales, que él tomaba por auténticas". A pesar de esto, Giorgio siguió con su vida normal, como si nada hubiera sucedido. Pronto la gente olvidó todo lo sucedido.

En nuestro país -que nunca puede ser menos en este tipo de cosas- ha sucedido algo muy similar con una mujer "estigmatizada" que fue desenmascarada oportunamente por la prensa vernácula.

Martha Rosenberg, autotitulada "estigmatizada" y fugazmente célebre hace algunos años por tener en su cuerpo las marcas de Cristo, se recicló y volvió a las andadas, esta vez en la provincia de Córdoba.

Quien escribe estas líneas, junto a otros periodistas, deschavó oportunamente a Rosenberg, quien nunca permitió que se analizaran de manera independiente los estigmas que suele mostrar en sus manos y pies.

En esos días se comprobó no sólo que fingía sino que Martha pertenecía a la Asociación Argentina de Actores y su pasado mostraba historias de autoflagelación nunca aclaradas por ella. El empujón que faltaba lo aportó Canal 2 -con ayuda de quien escribe estas líneas- al mostrar los montos de recaudación que diariamente se acumulaban en casa de la "estigmatizada" Rosenberg. Miles y miles de pesos "donados" por la gente.


Yendo de la cama al living

El "negocio" de Martha Rosenberg es sencillo pero efectivo: está basado en sus falsos estigmas, las supuestas manifestaciones en paredes y cuadros, y sus improbables historias sobre Jesús, la ciudad oculta de Erks y los OVNIs.

Después de algunos años de haberse ocultado de la escena pública, comenzó a aparecer tímidamente en las ciudades cordobesas de Villa Carlos Paz y Capilla del Monte, extrañamente lejos de su centro de "operaciones" de Ezeiza, donde secretamente maneja algunas de las cuestiones más espinosas de su "trabajo".

No es azaroso que Rosenberg haya elegido a Capilla del Monte para empezar nuevos negocios: es un lugar emblemático para aquellos que creen en OVNIs y "energías místicas" de todo tipo. Allí ella sabe que es fuerte y creíble. Y con ese poder se aprovecha de los incautos de siempre para hacer de las suyas. "Esta mujer los tiene a todos engatusados con lo de siempre, pero en estos momentos están todos como locos juntando plata", aseguró a este periodista una de las personas entrevistadas para esta columna.

A lo que se refiere el informante es a la campaña que lleva adelante Rosenberg para juntar varios miles de pesos a efectos de "evitar" que a fin de año se produzca algo que ella misma denomina "la guerra del fin del mundo". Supuestamente, si no se junta una buena cantidad de dinero, se acabaría la vida en la Tierra. Y ella -como no podía ser de otra manera- es la encargada de "recaudar para la salvación".

Para convencer a los que aún dudan, Rosenberg utiliza un argumento insólito: asegura que la guerra del Líbano se podría haber evitado si se hubieran juntado esos mismos fondos. Cabe preguntarse ¿Para qué serviría ese dinero? ¿Cómo podría evitarse un eventual conflicto bélico de esa manera?

Lo cierto es que ya algunas personas se sienten estafadas y empiezan a hacer notar su malhumor. De su vocabulario se desprenden palabras como "mitomanía", "estafas" y "secta" a la hora de hablar de Rosenberg.

Quienes conocen a Rosenberg coinciden en que su mayor defecto es la ambición sin límite por el dinero que demuestra. Por caso, a pesar de que aparenta no tener grandes necesidades materiales -ostenta un buen nivel de vida-, oportunamente viajó a Misiones para hacer "sanaciones" y recaudar algo más de dinero. Lo insólito es que ese viaje fue financiado por sus propios seguidores cordobeses.

De esa manera, Rosenberg presiona a todos los que la siguen. Les infunde terror y los obliga a obedecerla ciegamente en lo que ella diga. No hay posibilidad de discutir nada, se está "adentro" o se está "afuera". Nada difiere esta actitud con la de las sectas destructivas que se mueven en las sombras del engaño.

"Martha delira y pone en peligro a quienes la siguen. Su nivel de locura llega a tal punto que suele rodearse de doce apóstoles, con los que suele recrear la mesa de la ultima cena de Jesús", aseguró un informante que supo ser parte del grupo de confianza de Rosenberg. Extrañamente todos coinciden en ese punto: Martha delira.

Así lo han confirmado incluso algunos de los concurrentes a la sede del Centro Vecinal Altos de San Pedro, donde Rosenberg dio hace unos años una de sus típicas charlas en las que intenta captar nuevos adeptos.


Concluyendo

Jamás la ciencia ha podido demostrar la veracidad de los "estigmas". Los pocos estudios que se han realizado sobre personas que aparentaron poseer las "marcas" de Jesús, han echado por tierra cualquier afirmación paranormal y siempre quedó al descubierto la existencia de la autoflagelación.

Esta no parece ser la excepción, más aún cuando se intentó poner a prueba a Rosenberg de toda manera posible y esta jamás aceptó. La insistencia ha llegado al límite de la reiteración absurda.

Mientras estas líneas son escritas, Rosenberg sigue atendiendo a personas que quieren ser sanadas o que necesitan solucionar problemas de toda índole. Ellos no saben que están perdiendo su dinero, que jamás se curarán ni lograrán arreglar sus conflictos. Es inevitable la queja posterior -como siempre- pero nadie les devolverá su dinero. Así funciona la "estafa", si no, no sería tal.

Y así seguirá la cosa, in crescendo, hasta que alguien se de cuenta de que esta mujer es una real bomba de tiempo, que sólo espera el momento esperado para explotar. Y como es sabido, las bombas a su paso siempre dejan secuelas de todo tipo.