Opinión
Qué es un modelo de acumulación
Producto de los cambios ocurridos a nivel global, y especialmente en América Latina, las ciencias sociales han vuelto a poner en el tapete una serie de categorías de análisis que, en los años `90, fueron consideradas demodé por el pensamiento posmoderno, hegemónico por cierto en dicho período. Tales categorías, hoy, renacen productivamente para analizar los procesos sociales contemporáneos. Me refiero principalmente a los conceptos “proceso ideológico” y “modelo de acumulación”.
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Ambos, constituyen, herramientas fundamentales para abordar un análisis de coyuntura de una situación concreta e históricamente determinada.
Esta discusión en la sociología y la ciencia política, sintoniza con una problemática general que se está imponiendo en la sociedad, a saber: la confrontación ideológica, el debate de paradigmas y modelos de sociedad.
Como una muestra más de que “las ideologías no han muerto”, la Argentina asiste, desde el 2001 a la actualidad, a un proceso tendencial que recrudece, claramente, la división ideológica en el mapa social. Proceso de confrontación ideológica, que se bifurca, en términos generales, en dos amplios bloques sociales, que, especialmente tras el lockout patronal, emergen en el panorama nacional.
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Si bien el mismo no está exento de matices y contradicciones, siempre presentes en toda coyuntura, en el “juego articulatorio de lo social”, como en distintas etapas de la vida nacional, la lucha ideológica se plantea hoy, entre dos grupos/bloques de sectores sociales con representación política diversa.
Hay que reconocer, no obstante, que toda ideología tiene un soporte material que, al menos, en última instancia, la determina. Por ello, todo proceso ideológico es un proceso de lucha social, de intereses contrapuestos y complementarios. O mejor, sobre la base de un modelo de acumulación económico, social y político, se erige “todo un proceso ideológico particular” que caracteriza una determinada etapa.
Sería un error conceptual considerar a aquellos bloques sociales, espacios estáticos, que se dan “naturalmente” en la coyuntura. Por el contrario, son producto de una particular situación histórico-concreta: la argentina de post crisis del modelo neoliberal a partir de diciembre de 2001. Pero vamos a los conceptos en cuestión:
• Modelo de Acumulación:
Conjunto de estrategias políticas, acciones sociales, intervenciones económicas y representaciones ideológicas, que se configuran en una formación social determinada, producto de un proceso socioeconómico particular, en el cual intervienen distintos sectores sociales que pugnan por imponer sus intereses al conjunto social. Bajo el mismo, se define la predominancia de una orientación económica, política e ideológica, que, si bien no es estática debido al carácter dinámico de la lucha de clases, tiende a estructurar un patrón de acumulación económica. La emergencia y desplazamiento de cada modelo de acumulación en una sociedad concreta, dependen pues, de las relaciones de clase y de las correspondientes formas de dominación en cada momento histórico.
Por lo tanto, uno de los principales efectos de cada estrategia de desarrollo, es el de orientar la inversión hacia determinados sectores productivos, y por lo tanto, el de inducir la creación o destrucción de determinados puestos de trabajo en actividades económicas específicas.
En síntesis, la implantación de un modelo de acumulación en toda sociedad concreta, implica una transformación de la estructura social y un impacto y reacomodamiento de los intereses ideológico-políticos de los sectores sociales que la conforman.
Para definir el concepto de modelo de acumulación, aunque no exclusivamente, nos hemos basado en el planteo de Susana Torrado en su trabajo sobre la estructura social argentina. (Torrado, Susana. Estructura social de la Argentina: 1945-1983. Ediciones de la flor. Bs.As. 1994)
• Proceso ideológico:
Proceso de producción, transformación y consumo, de significaciones, representaciones y simbolizaciones ideológicas, que se dan en el seno de una formación social determinada y en el marco de un modelo de acumulación particular. Esto es, el conjunto de construcciones discursivas y relatos políticos que se erigen en una formación social, para legitimar, conservar, reproducir o transformar un determinado orden socioeconómico. En torno de ello, las organizaciones sociales y políticas, las instituciones religiosas y los movimientos culturales, los sindicatos y los partidos, las asociaciones y los aparatos ideológicos, establecen una “lucha” por el dominio del “mundo de lo simbólico”, de las ideas y las creencias, de las significaciones y representaciones. Todas ellas, responden en gran medida, a particulares intereses sociales y de clase, de fracciones y sectores institucionales, que buscan un mejor posicionamiento y un rédito material y simbólico como resultado de esta lucha. Para definir la noción de proceso ideológico hemos tomado la referencia del trabajo de Eliseo Verón, incluido en la compilación que él mismo realizara de varios autores respecto del tema. (Verón Eliseo y otros. Hacia una teoría del proceso ideológico. En el proceso ideológico. Compilación y selección dirigida por Eliseo Verón. Editorial Tiempo Contemporáneo. Bs.As. 1971).

