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Opinión

Orguitas políticas

Si decís algo que no va en la lógica del "encuadre" serás acusado de "quebrado", de "funcional".

La moral pequeño burguesa que habita en las conciencias de muchos compañeros del campo popular (pequeño-burgués) ligado al kirchnerismo parece no habilitar ciertas formas del discurso crítico. El humor, el sarcasmo, la mirada desde otros lugares del pensamiento que se resiste a decir "amén", la espontaneidad para repensar ciertas matrices ideológicas que están inscritas en lo que ya conocemos como izquierda policial, parecen, no tener lugar.

Si decís algo que no va en la lógica del razonamiento del "encuadre" serás acusado directa o indirectamente de "quebrado", de "funcional" a no sé qué intereses perversos y concentrados. 
Empiezan a aburrir. No se ríen de nada, todo les parece muy serio al punto de que para que uno pueda sacar chapa o pasaporte de alistamiento tiene que tener el ceño fruncido.

Todo bien con la militancia, la de los barrios, la de los sindicatos, la de la juventud organizada, en definitiva la real que mueve la aguja, esa es la que no anda en la chica, esa es la que cambia las cosas en serio. Está la otra, la de los técnicos, y esa es la que impide, la que niega, la almidonada.

Por eso, un poco de desacartonamiento no vendría mal por estos días. El Papa, Massa, Milani, Scioli, las internas, los egos, las orguitas chiquititas de 35 que se sienten vanguardia pero se esconden para decir las cosas que piensan, los rosarios de obviedades, las fotos, las banderas. Todo parece cierto, pero no lo es. Son 10 agrupamientos atomizados que se dicen Unidos y Organizados; mientras Ciurca se los sienta en el pelado, Abraham.

Están actuando como la Stasi, la policía secreta de la Alemania Oriental en tiempos del muro, en este caso en versión nacional criolla. Babean con Santaolalla, Pablo Echarri, Florencia Peña, Gerardo Romano, entre tantos otros artistas del mundo del espectáculo. Ven el proyecto por televisión en Duro de domar. Pero ni se les ocurre articular con muchos que sospechan que las cosas no se construyen sólo desde la superestructura cultural.

Hay cientos de grupos anónimos en la cultura que son ninguneados. Escritores, dibujantes, libreros, revisteros autogestivos, muralistas, pintores, bailarines, actores que no tienen el peso simbólico de un camaleón de turno. Sin embargo, están ahí: haciendo, escribiendo, filmando, pintando, integrándose con otros, incluyendo, etc.

Que además bancan todos los procesos latinoamericanos actuales, a la propia Cristina en muchos casos, pero sin embargo critican cosas, que no esperan nada para empezar, ni un cargo ni un viaje, ni un subsidio. Yo celebro la actitud no sumisa, desenfadada, cuestionadora de estos grupos.

Porque son estos grupos los que no se detienen, porque lo que importa es el camino, el tránsito "hacia", la cacería... y no la presa.

Ojo compas, no son la oposición que conocemos, no son enemigos del pueblo, no son funcionales a nada. Son tipos y tipas que no compran experiencias enlatadas, las producen, las viven, en la más absoluta de las contradicciones, como puede sucederle a cualquiera.

O inventamos o erramos…