Opinión
Ricardo Forster y la corrupción K
La corrupción es apenas un esbozo de golpismo y las denuncias contra los funcionarios K son un intento fugaz de volver con “las botas” a Balcarce 50. Nada nuevo bajo el sol.
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No soy un tipo necio, soy de los que reconocen algunos de los logros de este gobierno, como la conformación de la Corte Suprema de Justicia o el avance sobre los dictadores de los años 70.
Sin embargo, ello no obnubila mi criterio periodístico a la hora de observar el preocupante nivel de corrupción que embebe a ciertos funcionarios que se encuentran en el “corazón” del modelo.
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Las pruebas de ello abundan: ¿Quién duda de la culpabilidad de un Ricardo Jaime, un Aníbal Fernández o de un Amado Boudou? Y ello obliga a otra pregunta: ¿Por qué el oficialismo de turno se permite la existencia de esa clase de funcionarios?
Volviendo a Forster, tuve la oportunidad de entrevistarlo hace unos días en el programa que conduzco, “Políticamente incorrecto”, que se emite por MDZ Radio. Allí, el filósofo se mostró molesto por el hecho de que le pregunten por la corrupción en el seno del kirchnerismo y nuestra charla terminó de manera pastosa, incómoda, infructuosa.
“Yo reconozco los logros del gobierno si quiere, pero usted reconozca la corrupción”, le dije.
No tuve suerte. Forster insiste en que todo señalamiento se trata de un show mediático que está a la altura del golpismo contra Cristina.
-“Lea nuestra carta número 13”, me dijo.
-“Ya la leí”, respondí. Y es absurdo lo que allí se sostiene.
El diálogo radial merece ser escuchado, porque muestra a las claras cómo se puede ser necio sin recurrir más que al discurso.
Todo es relativo, según Forster y sus “colegas” de Carta Abierta, todo es opinable. No es que Boudou es corrupto y no puede justificar cómo hizo su fortuna, sino que ello debe valorarse según el cristal con el que se lo mire.
Suena absurdo, claro que sí, pero es lo que dice este filósofo, a quien respeto a pesar de todo. No pierdo la fe de que alguna vez pueda caer en la cuenta de su error. Mientras tanto, me conformo en volver a escuchar una y otra vez este diálogo inconducente, pero diálogo al fin. Un regalo para ustedes, caros lectores: