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Opinión

El silencio de los ciudadanos

¿Seremos ciudadanos cómplices o ciudadanos acostumbrados a un doloroso silencio?

No te metas, no me importa, de qué se trata, no sabe no contesta, no nos alcanza el dinero, no consigo trabajo, demoro horas en la atención de mi salud, no hay justicia, no hay gobierno. Estas son algunas de las frases que escuchamos a diario.

Y si les agregamos noticias como que los supermercados arreglaron sus precios hasta las elecciones, que los combustibles no aumentarán por seis meses y aumentan igual, que se robaron millones de dólares en hechos de corrupción, que las autoridades nacionales y provinciales dicen que tenemos una “Argentina” y una “Mendoza” brillantes, que salieron 15.000 personas a la calle a protestar en Mendoza y casi 1.000.000 en Capital Federal, entonces, estamos ante algunas muestras de lo que está sucediendo… Y la mayoría del pueblo en “SILENCIO”.

¿Seremos ciudadanos cómplices? ¿O ciudadanos acostumbrados a un doloroso silencio?

Muchos apuestan a que en las próximas elecciones el pueblo se va a expresar… Pero, ¿tendrá la libertad de hacerlo? Se compran muchos votos y voluntades y el dinero recibido en estos casos, para muchos, está por encima de las preocupaciones diarias.

“Juegan con el poder y con nosotros, y somos víctimas de un estado ausente”. Ausente para nosotros pero muy presente para los que están en el poder.

A los que nos gusta la política y trabajamos en ella creemos que nuestros discursos políticos son los mejores y que somos escuchados por todos, pero a veces esos discursos no nos dejan ver que sólo al 10 por ciento de los ciudadanos le interesa la realidad que vivimos y que al 90 por ciento de los ciudadanos restantes sólo le interesa cómo llegar a fin de mes con sus magros ingresos.

Todos los días salimos a la calle como si nada de lo que está pasando nos importara; dejamos a nuestros hijos en las escuelas como si fueran guarderías, vamos al trabajo, los que tenemos, en micros llenos de gente o calles rotas y congestionadas de autos, y todos corremos como dormidos hacia nuestros destinos.

Las amas de casa van a hacer sus compras y cada día los carritos de los supermercados salen más vacíos al mismo costo que el de la compra anterior.

Nos entretenemos viendo novelas o programas donde se critica la vida íntima de alguien.

Y cuando nos juntamos, al final del día en nuestras casas, no hacemos otra cosa que tratar mal a nuestros gobernantes, y mucho peor a los que opinan distinto.

Y al otro día hacemos lo mismo como mecanizados, sin abrir nuestros ojos ni nuestros pensamientos para hacer algo distinto.

Amigos, esta es nuestra vida diaria, la vida que nos toca vivir, pero no la vida que desearíamos o merecemos vivir.

Por eso, alguna vez tendremos que levantar nuestras cabezas para que nuestras voces sean escuchadas, tendremos que salir a reclamar, tendremos que salir a pedir; o… quedarnos sufriendo en esta sociedad enferma y acostumbrarnos a vivir como se pueda.

Pero tengamos en cuenta que esta enfermedad tiene una sola causa: “EL SILENCIO DE LOS CIUDADANOS”.