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Osep

Lado B: Osep te esquilma

¿Podés creer que una obra social te ofrezca opciones que generan adicciones de las peores?
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No, seguro esta no la va a poder creer, porque es de esas cosas insólitas que pasan cuando la guita está por encima de todo lo demás, como viene pasando, bah, que tampoco ando diciendo nada nuevo con esto. Pero viste todo este despelote del Casino, que los tragamonedas, que la concesión, que esto que lo otro. Bueno, en medio de todo ese quilombo hay un tema que por ahí de vez en cuando sale a la luz, pero al poquito tiempo desaparece, porque viste cómo son las noticias, pasan echando putas, y cuando querés acordar no podés saber si lo que pasó pasó ayer, la semana pasada o la otra. En fin, que el temita este del que te hablo es el de los cajeros en los casinos. Viste que cada tanto salta por algún diario, y los tipos siempre tienen una excusa, una explicación de esas con las que no explican nada, entonces nunca se entiende cómo es que no sacan los cajeros de los casinos, porque a mí no me vengan con que el límite que ponen los bancos para extracciones por día es suficiente, porque, por ejemplo un empleado público, cuánto gana, cuatro, cinco lucas, ponele, pero los límites de los cajeros suelen ser de dos lucas o más, entonces qué límite ni ocho cuartos, porque a mí no me vengan, con esos números, el que va al casino y se calienta con la ruleta o con alguna de las maquinitas, si puede disponer de dos lucas de un sueldo de cuatro lucas, entonces se puede gastar la mitad en una sentada, y andá a levantar semejante pérdida. Ya sé que no son sólo los empleados públicos los que sueñan con salvarse con un pleno en la ruleta, que eso también les puede pasar a los empleados de empresas privadas, pero por qué te hablo de empleados públicos, muy simple, porque yo también soy empleado público, y, claro, tengo como obra social la Osep, la Obra Social de los Empleados Públicos, justamente, y resulta que todos los meses recibo en mi casa la revista esa que publican, que ahora se llama En tu lugar, porque le dieron una requintadita, ¿viste? Ahora está más linda, qué sé yo, más estética, con una linda tapa con papel brillante. Quedó linda. La cosa es que yo recibo la revista esa en mi casa, como miles de empleados públicos, seguro, y te digo que está interesante, porque salen artículos sobre algunas enfermedades, además de que te enterás de los servicios que ofrece. Sí, ya sé, me vas a decir que no tiene nada de rutilante, pero eso no es lo importante, para mí lo bueno es que tenga información que te puede servir. Pero resulta que me pongo a leer la revista, y me encuentro a que no sabés con qué… con una publicidad del casino Enjoy. Así como te digo. Resulta que en la revista de la obra social te viene una publicidad de uno de esos antros en los que la gente va y se puede llegar a patinar el sueldo en una noche. Pero peor aún, porque ya sabemos que el juego produce adicción, ludopatía se llama, y resulta que en una revista de salud de una institución dedicada a la cura y, ya sabemos, especialmente a la prevención, te clavan la publicidad de una patología potencial en todos. A mí no me jodan, algo no están haciendo bien si pasan estas cosas, porque mirá nomás el eslogan del Enjoy, “Qué buen momento para el Enjoy”, más claro echale agua, minga de buen momento para el empleado público si te hacés adicto, cosa que no es tan difícil, te digo, y además viene con una promoción “exclusiva para afiliados de Osep”. ¡Escuchate esa por sí que es increíble! ¡Una promoción exclusiva para afiliados de Osep! Te dan una tarjeta, acumulás puntos para no sé qué mierda, te dan cupones para sorteos y cuarenta pesos para jugar. Cuarenta pesos con los que seguro no ganás un carajo pero que son suficientes para dejarte calentito con la máquina en la que los perdiste, ¿entonces qué hacés si sos empleado público y el sueldo no te alcanza y el gobierno no te da aumento y ves que la inflación sigue y te creés que podés salvarte jugando un numerito a la ruleta? Vas al cajero, claro. Linda revistita la de la obra social que no te previene un carajo la ludopatía a la que le calienta demasiado poco que puedas perder todo en una noche. Ah, y para rematarla sabés qué otra publicidad viene en la misma página en la que está la del casino Enjoy, una de un banco que te da “préstamos simples para hacer realidad tus sueños”… Perversos de mierda…