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Opinión

La Vendimia que no vi (pero que miré)

La autora realiza una crítica de la fiesta y plantea el desafío de hacer cada año un nuevo acto central.

Por primera vez en muchos años y debido a un acontecimiento familiar, no pude ver el acto central de la Vendimia.

Pero está bueno, porque esto me ha permitido mirar la fiesta a través de los ojos de la gente, de mucha gente, cada uno de ellos representando a un lugar diferente. Esto me permitió alejarme de mi mirada crítica y replantearme, descubrir y hasta sostener muchos conceptos sobre este tan discutido,  intelectualizado y no perdonado festejo. (Aunque obscuro objeto del deseo...)

Cabe aclarar que no me identifico con ninguna gestión gubernamental, por si alguien ya está pensando en eso y  también he coincidido con las críticas duras en  fiestas anteriores;  porque los que hablamos, hablamos desde los saberes específicos y todos nos hemos olvidado de algo: ¡Hemos perdido la ingenuidad en la mirada!.

Los que me conocen saben que mi tema de investigación académica desde hace muchos años es la Fiesta Grande de los mendocinos, sin embargo he tenido la sensación  de haberme topado con algunos “dueños de Vendimia” que construyen información o no  permiten el diálogo con la historia oficial, como si esto fuese nocivo o  propiedad de unos pocos designados desde hace tiempo y habilitados para administrarla desde lo simbólico e insisto que  estaría bueno el aporte de mucha gente que estudia el fenómeno desde la academia,  desde el amor y hasta de la experiencia directa y así enriquecer la historia de la Fiesta que tanto (el tanto lo rellena Ud.Sr. Lector) nos da.

Y  leo versiones periodísticas de la fiesta donde nuevamente me encuentro con casi lo mismo de todos los años anteriores y por otra parte oigo a la gente que desde hace mucho que no pasaba, me dice otra cosa y es entonces cuando decido que este año mirare la fiesta a través de la gente.

Y comienza el mismo sábado a la misma hora que  la del Teatro Griego,  ya en pleno vals de los novios, de los de mi familia,  “wassapear” sobre el resultado de la elección y al saberlo oir  “bueno, al fin la que todos querían” y agregar “esta vez no se notó la truchada” (Perdón CORENAVE, pero habla la gente), escuchar al remisero contar que este año por suerte había entendido la Vendimia o que este año les había gustado ¡y que se había divertido!, gente como todos nosotros que ha quedado maravillada con “y eso de ver como cine sobre los cerros y el escenario” (refiriéndose al mapping), en fin, gente que por primera vez en muchos años, no sólo estaba sorprendida, sino también ¡estaba contenta con su fiesta!.

Entonces, rescato la Fiesta desde mis oídos, a través de las voces de los relatores no profesionales, de las críticas de la gente que me rodea y de los comentarios de los turistas. De las ganancias de la provincia y de los vendedores de choripanes,  porque ya no es algo que sucede sólo en la calle como el Carnaval (y que por suerte asoma disfrazado como corresponde en el Carrusel y la Vía Blanca) sino que luego tiene que vérselas como LA FIESTA DE LA VENDIMIA en el Teatro Griego con lo que le dan.

Con todo lo anterior va mi opinión: Hablar de la Fiesta sin tener en cuenta el desafío espacial es difícil.  Una vez que la Fiesta fue puesta dentro de un recinto – el Teatro Griego- pasó como a nosotros cuando nos vamos a nuestra casa;  con la  felicidad de lo propio  se presenta la tarea perpetua de que la casa se vea siempre linda y diferente y funcionando, pero siempre será esa casa,  a no ser que yo me cambie año tras año de vivienda...  sino,  tendré que poner todo de mi parte para que cuando me visiten, se note que la renuevo  y si no la renuevo, deberá notarse que  la cuido muchísimo. ¡Y esto pasa con la Fiesta!. Y con el equipo que dirigirá. El desafío de montarla es eso:  en el mismo espacio desde hace 50 años hay que montar una  Fiesta “otra” año a año y hay que  domarla, para salir galopando o caerse de un trastazo, pero habrá una lucha siempre porque no se doma a medias.

No es ni bueno, ni malo. Es.

Evidentemente la puesta / apuesta de este año fue segura.

Y persisto en la seguridad. Un lujo de guionista como Arístides Vargas, ¡Por dios! Y la gente lo entendió.  Vilma Rupolo, baila en ese espacio desde los 16 años, se conoce cada piedra mejor que el mismísimo Frank Romero Day  (que tan pobremente fue recordado), aborda ese espacio como aborda el performance, con pasión de brazos, cuerpos, cintas y espadas, pero lo abarca, que no es poco. Músicos locales de lujo,  desde lo más jóvenes a los más experimentados y rescato en negrita y mayúscula MENDOCINOS  y con muy buena sonorización.

 Y a los actores, ¿los podemos discutir? .

Entonces,  si muchas voces dicen que estuvo buena y el plantel fue considerado el mejor, me quedo con eso porque finalmente las fiestas populares se arman con y para la gente.

Me queda por expresar un temor y es el que no cuidemos ni  pongamos en primer plano a nuestros artistas  salvo esta sola vez, la de la Vendimia, y en el resto de los eventos quedan relegados o considerados de segunda. Debemos tener en cuenta que en el Desaguadero, de aquel  lado,  acechan como en una gatera “los consagrados” por los mass media a los que tan afectos somos. 

Todo esto que transitamos y habitamos es un cambio. ¿Dónde vamos? Por primera vez me atrevo a decir que no tengo la más pálida idea, estoy expectante... mirando, oyendo y analizando. Reconozco si a la tecnología como el lenguaje imprescindible de nuestro sucesores  y  sé con certeza que todo sucede mientras sucede, en  un  cambio vertiginoso y permanente  tanto como la cultura popular misma, bastante difícil de registrar  y en todo caso, debemos preguntarnos por ejemplo,  si el mapping (que deja a la gente boquiabierta) no es aquella  prestidigitación medieval  en nuestro principio de milenio y el wassapeo o, el tweeteo o los comentarios de Face no son nuevas formas de poner a la mirada (como antes los bardos o  la radio ) lo que está pasando en tanto desapareciendo, porque eso también es popular.

Las críticas, elogios y denostaciones de la Fiesta duran una semana. Y a esperar al próximo Marzo,  y eso es folclore.

Aunque... si  cuidamos nuestra única oportunidad artística de ser vistos en el mundo como me contaron que pasó y redoblamos las apuestas, eso será viveza.