Opinión
El hijo de Aliverti no es Aliverti
Que yo sepa, el hijo de Eduardo Aliverti, Pablo García, no es Eduardo Aliverti. Mi hijo no soy yo, como tampoco el hijo de Alfonsín es Alfonsín padre, el ex presidente. Moria no es Sofía Gala, Máximo Kirchner no es Néstor Kirchner; por suerte, los hijos de Ricardo Fort no serán Ricardo Fort. La bioparentalidad es un hecho, pero por la sangre o adopción y formación familiar nunca el hijo es el padre, y a la inversa.
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Si un hijo obtiene el Nobel de Química, tal premiación no le es cedida, ni mucho menos compartida, al padre. Por el contrario. De un hijo delincuente no se puede sacar la conclusión de que su padre es un delincuente. Aunque hay casos, por supuesto, y muchos, en ese sentido.
Pero que yo sepa Eduardo Aliverti, el periodista que escribe en Página 12 y hace radio en La Red, no se dedica a atropellar gente (al menos no estoy informado de ello). Sin embargo, toda la semana en los medios se presentó a Eduardo Aliverti prácticamente como el responsable de la tragedia que vivió el hijo, Pablo García, quien sí atropelló y mató a un hombre en bicicleta en Pilar y hoy se encuentra complicado judicialmente.
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El calvario que vive la familia del muerto requiere de un tratamiento de parte de la Justicia y que de ella emane una reparación y establezca responsabilidades. Pero Eduardo Aliverti, quien también vive su calvario, no tiene por qué estar ligado al luctuoso accidente que protagonizó el hijo.
¿Es por la condición de Eduardo Aliverti como periodista crítico al establishment de los medios y por su apoyo a un proceso político que se lo pone en la vidriera para el metralleo?
¿Qué hizo en este caso Eduardo Aliverti sino expresar su más profundo dolor por lo ocurrido?
¿Es Eduardo Aliverti ahora un asesino o protector de asesinos al volante?
¿De qué viene toda esta matraca anti-Aliverti, sospechosa, de fogonear su imagen intachable y comprometida como periodista?
No creo que haya muchas más explicaciones para sacar conclusiones: del odio y la mala leche, no más.

