Opinión
Mendoza-Texas
Los radicales son buenos para hacer plazas y paseos. Los peronistas para avanzar en la inclusión social o para quedarse en la mera liturgia. Los gansos para proponer retrocesos culturales y sociales. La izquierda para denunciar y proponer el todo o nada. Los demás para hacer lo imposible para no existir. En fin, características o estereotipos que podríamos inferir de la historia reciente, de los últimos 30 años de democracia.
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Puede gustar o no esta descripción, adherir o disentir. En todo caso sería cuestión de repasar los gobiernos de los últimos años y las posturas políticas de quienes nunca llegaron a gobernar. Y ahí veremos. La mejores plazas, hay que decirlo, son radicales. Y en eso no hay con qué darles. El peronismo durante el menemismo hizo estragos con la sociedad y la economía. Contribuyeron al proyecto de desindustrialización nacional, privatizaron hasta los baños públicos y arrojaron a millones de argentinos a la desocupación.
Con el kirchnerismo, el peronismo se lavó bien la cara y caminó a la inversa realizando transformaciones de fondo en relación al menemismo de los noventa. De los gansos solo podemos hablar por sus posiciones políticas en la legislatura provincial o nacional. Y en todos los casos siempre se opusieron a los cambios o propusieron cambios para atrás o para la derecha.
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La izquierda, especialmente la que se puso de moda a partir de las PASO, no perdona una. Está en contra de cualquier avance en materia social, cultural o económica en cualquier país del mundo. Son fundamentalistas seriales.
Casi todos bregan por la seguridad y terminan proponiendo salidas superficiales: más policías, más cámaras de vigilancia, más penas, más presos jóvenes. Más restricciones. De la desigualdad social y educativa ni hablemos. En todo caso queda en una cuestión discursiva.
Y así.
Pero esto también sucede en el periodismo, la cultura, la medicina, etc. Mendoza por lo general aplasta. Es como si tuviera un techo que baja cada vez más para impedir ver el cielo despejado. Mirar las estrellas por la noche durante un par de horas es pecado. Aquí hay que tener los pies sobre la tierra, sobre la realidad. Ni se te ocurra elevarte un centímetro del piso. El temblor es para todos y el que no lo siente es un marciano.
No es una sociedad profundamente democrática. Si planteás temas de fondo te la harán sentir en vida. Tal vez muerto te hagan un homenaje y le den un pedazo de cerámica a algún familiar reconociendo la trayectoria del muerto. En algunos casos le pondrán el nombre del muerto a alguna sala, a un Centro de Salud o a una escuela.
Por eso mejor es no existir en esta provincia, andar con capucha hasta en enero. Hagas lo que hagas serás juzgado, vigilado y castigado.
Como dice un amigo: “bienvenidos a Mendoza-Texas”

