¿La hora de Scioli?
Paciente de profesión en la política argentina, acomodaticio y perspicaz, Daniel Scioli supo transformar la necesidad en virtud tras su accidente que le costó la pérdida de un brazo en los 90. Nació con Menem pero nunca se desmarcó. Acrítico, hizo silencio en los duros años del 2000 al 2003. Se reinventó bajo el ala duhaldista y por su imagen positiva terminó acompañando a Néstor Kirchner en la fórmula presidencial.
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Desde allí construyó sigilosamente su capital político para desembarcar en la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Paciente se hizo fuerte y si bien tuvo sus contrapuntos con la gestión de Cristina el tipo se alineó con intuición. No fue nunca un kirchnerista puro. Más bien acompañó los cambios del gobierno nacional como muchos intendentes del conurbano.
Jamás confrontó con vehemencia contra los poderes concentrados. Ideológicamente Scioli es un político conservador pero no rabioso. Enigmático. Un neodesarrollista que lejos está de las relaciones con Evo Morales, Nicolás Maduro y Rafael Correa. Su modelo en todo caso será Brasil. Y no es de extrañar que entable buenas relaciones con EEUU.
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Siempre soñó con la presidencia pero esperó la coyuntura favorable que le permitiera dejar el sueño para proyectarse en la realidad. Hoy, con el kirchnerismo sin candidato en el 2015 para enfrentar ¿a Massa? Daniel Scioli empezó su tarea fina. Sabe que puede ser el único candidato presidencial con respaldo de votantes para dar la pelea desde un oficialismo sin Cristina. Y también sabe que, probablemente, dadas las circunstancias, al kirchnerismo no le quedará otra que refugiarse tras su figura.
A favor cuenta con sus buenas relaciones con todo el arco peronista partidario y sindical. Y ahora va por el apoyo de los gobernadores peronistas de las provincias. Sería una salida por derecha del proyecto oficialista pero salida al fin. Un sapo de gran tamaño a tragar por el espacio de izquierda no peronista que banca el modelo.
El tema pasará por los alineamientos. De darse esta posibilidad(Scioli 2015) es muy probable que varias organizaciones periféricas se abran por su oposición histórica al gobernador bonaerense y gane votos por derecha y pierda por izquierda.
Las cartas están echadas y habrá entonces que esperar qué dirá Cristina, quien tendrá la última palabra. La frase podría ser “Para un kirchnerista no hay nada mejor que un poskirchnerista orgánico”.