Opinión
¿De qué nos quejamos?: ¿a favor o en contra (nuestro)?
En la primera parte de esta nota hablábamos sobre la existencia de un creciente mal humor social y de una caída en la imagen de gestión nacional y la relación de esto con el rol de la oposición.
Como el tema del rol de la oposición (o de su falta de rol) repercutió mucho, metimos en el medio un análisis acerca de eso; ¿hay equipo?
En la segunda parte discutíamos si nuestras protestas apuntan a la forma o al fondo de la cuestión, porque parece que muchas veces el fondo se nos escapa como el 64 a mediodía.
En esta tercera habíamos prometido meternos en si cuando nos quejamos nos defendemos a nosotros mismos o “escupimos para arriba”, según el viejo refrán.
A la luz de los cacerolazos de anoche, esta tercera parte, obviamente se reformula y como hoy tuve la oportunidad de chatear en línea con varios lectores (https://www.mdzol.com/mdz/nota/418241); voy a tratar de resumir la esencia del debate, que me pareció bueno.
Percepciones rápidas sobre la protesta
-La protesta ES DEMOCRÁTICA; peticionar a las autoridades es un derecho constitucional, de modo que nada de chicanas sobre ese eso, ¿ok?
-La protesta ES POLÍTICA; si reclamo un cambio en la conducción política, es absurdo pretender que ese reclamo sea apolítico, sería una contradicción en los términos, como si le reclamáramos al DT del Tomba un cambio en la estrategia de juego y dijéramos que el reclamo es “afutbolístico”. Dejemos de tenerle miedo a la palabra “política”, no seamos infantiles.
-Esta protesta es la punta del iceberg de una situación de la que venimos hablando hace ya tiempo: creciente mal humor social. Digo “punta del iceberg” porque, según nuestros propios datos, hay cerca de un 20% de la población que está MUY enojada; en términos de padrón eso son más de 200.000 personas. De ningún modo los “indignados” locales son sólo esas 10 o 12 ó 15 mil personas (según el medio); ellos son la punta del iceberg, ¿ok?
-Lo bueno de esta protesta es que el grupo de los que están enojados se han auto reconocido, se han visto las caras y ahora tienen la certeza de que no están solos, que forman parte de un colectivo. Y ese es el primer paso para poder construir algo: saber quiénes somos y con quiénes podemos contar.
-Lo lamentable de lo que pasó es que no se haya encauzado políticamente, lo que le hace correr el riesgo de terminar en sólo anecdótico. Quiero decir: si esto se encauza políticamente todos los sectores políticos (gobierno u oposición) van a tener que prestarle atención a la demanda. Si NO se encauza políticamente, unos y otros van a tratar de subestimar el reclamo o aprovecharse de él, pero NO atenderlo.
-Una pregunta que me han hecho reiteradamente es si este creciente mal humor significa que ha aumentado la CANTIDAD de gente que está en contra. La respuesta es NO SIGNIFICATIVAMENTE; hay más enojados, pero no muchos más. Lo que ha aumentado es el GRADO de enojo de los indignados: ahora están MUCHO más enojados.
-También me preguntan qué pasaría si las elecciones de octubre del año pasado se hicieran hoy, si hubiera una reválida. Si la hubiera, y en Mendoza, Kristina seguiría ganando en primera vuelta, escoltada esta vez por Binner, con menos diferencias. Es decir; seguiría ganando con unos puntos menos (¿46, 47%) y saldría segundo Binner con mayor porcentaje del que obtuvo y desplazando a Rodríguez Saá. Si hubiera una reválida, el “Paco” le volvería a ganar al “Mula” con o sin tracción de Kristina; así de simple...
-¿Cómo es posible esto? Fácil: los sectores populares –que son mayoría- NO ahorran en dólares, NO viajan al exterior, tienen el cuero curtido con el tema de la inseguridad, porque saben que los muertos de ellos no capturan los titulares, etc, de modo que no ha pasado NADA que los haga cambiar de posición. Como, además, tienen mucho más respeto institucional -o subordinación, si quieren llamarle así- tampoco se violentan porque “la presi” use y abuse de la cadena. Si a eso le suman que hay buena parte de los sectores medios que tampoco ahorran en dólares, etc, se comprenderá que para este grupo medio TAMPOCO ha pasado NADA que los haga cambiar de posición.
-Sé que a muchos, sobre todo a los indignados, esta noticia no les va a gustar, pero no confundan al mensaje con el mensajero; eso es lo que pasa hoy, no un destino ineludible para mañana, excepto que los que están en contra sigan queriendo ser “apolíticos”. En ese caso, el grupo de los que sí se sienten representados por el gobierno actual, los va a volver a superar en votos. Tomen nota y actúen en consecuencia; construyan una alternativa: arremánguense y embárrense un poco. Muchos de los que protestaban ayer lo hacían en contra de la Re-re; pues bien, el FAP está en campaña para juntar un millón de firmas en contra de la reelección y hasta hoy, en Mendoza, no han conseguido ni 2.000. ¡Vayan, firmen! Si están de acuerdo con la propuesta de “no a la re-re” apóyenla, no se queden en casa.
A lo nuestro: ¿nos quejamos a favor o en contra nuestro?
No se asombren de la pregunta, porque no va a ser la primera vez que comamos vidrio; tenemos una larga experiencia en eso….
Repasemos cómo estamos. En términos económicos, y siempre en general –porque siempre hay excepciones- mejor que hace 10, 5 ó 3 años. No voy a hacer una discusión de esto, se la dejo a los economistas; sólo me remito a algunos indicadores como participación del salario en el PBI y al hecho de que las demandas de ayer eran respecto a seguridad, libertades individuales, uso de la cadena nacional, disponibilidad de compra de dólares, etc. No escuché a nadie que se quejara de que no tuviera plata, sino de que no se la dejan usar como quiere, ¿ok?
Bien, ¿y qué nos falta? Ahorro; nos falta poder ahorrar, amarrocar los $2 que podemos juntar en algo para dejarle a nuestros hijos, por decirlo de alguna manera. ¿Y cómo ahorramos en general los de a pie, los que no tenemos grandes capitales? En ladrillos: hacemos, ampliamos, mejoramos nuestras casas, oficinas, locales, etc.
¿Podemos ahorrar hoy, invertir en ladrillos? NO. Con una tasa bancaria que supera el 35%, es IMPOSIBLE un crédito hipotecario.
¿Y por qué la tasa es de más del 35%? Dos razones, una coyuntural (hay inflación alta, luego la tasa de interés tiende a ser alta) y una que se ha convertido en estructural: la Ley de Entidades financieras que data del ’77, la que nos lergara Martínez de Hoz.
En virtud de esa ley, el Banco Central (el Estado, o sea, Ud. y yo) le prestamos plata a los bancos comerciales a tasas bajas para que los bancos nos las presten a tasas altas. Sí, así, tal cual.
¿O por qué creen que el Pro.Cre.Ar –el plan de financiación de viviendas nacional- se hace con un fideicomiso de la Anses en el Banco Nación, en vez de hacerlo con una operatoria a través de los bancos comerciales? Por la actual Ley de Entidades Financieras; si se hace de otra forma, la tasa se va a las nubes, así de simple.
Para que se entienda bien; supóngase que Ud. me preste obligadamente la plata de sus impuestos al 10% anual y cuando me viene a pedir, yo le presto SU plata al 37%; lindo negocio, ¿no?
¿Y qué se reclama? Poder ahorrar en dólares, una inversión pésima desde el punto de vista micro y macroeconómico pero, en realidad, lo único con que se han defendido parte de los sectores medios durante las últimas décadas, del Rodrigazo para acá, digamos.
Ok, negociemos: no es mala idea que la economía se pesifique, pero dame a cambio alguna herramienta para defender mis ahorros: cambiemos la Ley de Entidades Financieras y prestame mi propia plata de impuestos a una tasa razonable, que me permita invertir en ladrillos. Eso es negocio para todos, ¿no? Bueno… no lo es para los bancos comerciales actualmente, pero estoy seguro de que van a poder sobrevivir a esa “confiscación”… Eso sería protestar (negociar) a favor nuestro.
¿Y qué es protestar “en contra nuestro”, en este ejemplo? Pretender que se permita el ahorro en dólares. Y no me he desayunado con grapa, les advierto, sino que si nos fijamos bien, el “mercado” cambiario está constituido por… los bancos comerciales, esos que ampara la Ley de Martínez de Hoz.
ESO se llama, en mi barrio, acostarse con el enemigo.
Hay mil historias como esta en la ciudad desnuda (ja! ¿se acuerdan?) pero para muestra basta un botón. Son puntos de vista, opiniones, pero particularmente no creo que sea tan grave lo que este gobierno ha hecho, como lo que NO ha hecho: entidades financieras, sistema impositivo y una larga lista de etcéteras.
¿Y si nos devanamos un poco la cabeza y nos empezamos a quejar a favor nuestro? Estaría bueno, ¿no?
