El pueblo para visitar con un espectacular castillo y a dos horas de la Ciudad
Con la llegada del finde, son muchos los que buscan opciones para hacer una escapada. Castelli, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires ubicado a solo 189 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se convirtió en un destino popular para aquellos que buscan una escapada de fin de semana con encanto. Castelli fue fundado en 1865 y conserva gran parte de su arquitectura original, lo que le da un aire de época que se complementa con la tranquilidad de sus calles.
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Uno de los principales atractivos de Castelli es el Castillo de Estancia La Raquel una construcción de estilo francés con paredes color salmón y una gran torre ubicada en el centro. La construcción se conoce como "El Castillo de Felicitas Guerrero", un nombre que esconde una historia trágica.
Gastronomía para todos los gustos
Castelli también se destaca por su propuesta gastronómica. En el pueblo se pueden encontrar restaurantes que ofrecen platos tradicionales argentinos, como empanadas, asados y pastas.
Además de visitar el Castillo y deleitarse con la gastronomía local, en Castelli se pueden realizar otras actividades como:
- Visitar el Museo Histórico Municipal
- Recorrer la Plaza Independencia
- Caminar o andar en bicicleta por los alrededores del pueblo
- Visitar la laguna de Chascomús
Cómo llegar a Castelli
Se puede llegar a Castelli en auto por la Ruta Nacional 2 o en tren hasta la estación Castelli.
Quién fue Felicitas Guerrero y por qué se la recuerda por una historia trágica
Felicitas Guerrero vivió entre lujos y vastas hectáreas de campo en su estancia "La Postrera", heredada de Ambrosio Crámer. Joven viuda y codiciada por su posición, se encontró al mando de su legado, administrando sus tierras y sumergiéndose en las responsabilidades que su riqueza acarreaba. Su vida, digna de una novela, transitaba entre el compromiso social y su pasión por el campo, lugar donde su destino tomaría un giro inesperado tras encontrarse con Samuel Sáenz Valiente, un joven estanciero que pronto se convertiría en el centro de su vida amorosa.
A pesar de su juventud, Felicitas ya había enfrentado la adversidad al ser casada con Martín Gregorio de Álzaga, un hombre 32 años mayor, cuya muerte la dejó viuda con dos hijos fallecidos en trágicas circunstancias. Su belleza y fortuna atrajeron a numerosos pretendientes, incluido Enrique Ocampo, cuya obsesión no conocía límites. Sin embargo, su corazón ya había elegido a Sáenz Valiente, marcando el inicio de una relación que despertaría celos mortales. En medio de preparativos para una vida juntos y proyectos futuros, como la inauguración de un puente sobre el río Salado, la tragedia se cernía sobre Felicitas, poniendo a prueba su fortaleza y el amor de aquellos que la rodeaban.
La historia alcanzó su final hace 150 años, en una noche marcada por la violencia y la desesperación. Una disputa con Ocampo, quien no aceptaba su rechazo, culminó en un disparo que selló el destino de Felicitas. A pesar de los esfuerzos por salvarla, sus heridas resultaron mortales, dejando tras de sí un legado de dolor y una historia que se convertiría en leyenda. La muerte de Ocampo, envuelta en misterio, y el veredicto apresurado del juez, cerraron un capítulo sombrío en la historia porteña. Felicitas Guerrero, recordada por su belleza y tragedia, dejó una huella imborrable en el corazón de Buenos Aires.

