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Opinión
La Cámpora no, ¡La Cármona! y el gobernador que no fue
En el debe: “La Cármona”, la agrupación que nunca construyó, la que coqueteó y no quiso o no pudo o no lo dejaron o no se animó. Ya fue. Al fin y al cabo, siempre zafa un par. Los giles… los giles la siguen peleando como pueden. Sin paraguas en las tormentas.
Hubo un tiempo en Mendoza que se anunció la conformación de un espacio plural auténticamente kirchnerista, más ligado a las iniciativas culturales, sociales y políticas del gobierno nacional, que despuntó a partir del inicio del gobierno de Néstor Kirchner. No era el PJ tradicional. Si bien nació de allí, el espacio se fue cimentando, como lo planteaba Néstor, en el proceso de acumulación y construcción política. Aires nuevos que esperanzaron a más de uno (y a quien suscribe) por el hecho de plantearse una mirada sobre Mendoza y el país que rompía el molde conservador que caracterizó y caracteriza a los políticos mendocinos viejos y nuevos. Sobre todo porque nacía del peronismo luego de tantas décadas de burocratización y derechización política partidaria, clientelismos, camaleones acomodaticios a los tiempos que mandaban.
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Ese proceso lo lideró el actual diputado nacional por el FPV, el Dr. Guillermo Carmona. Lo interesante que hizo por entonces “el guille” fue rodearse de cuadros políticos importantes de distintas extracciones militantes: derechos humanos, sindicales, culturales, universitarios, territoriales. Cuando perdió en la interna con Jaque, el espacio salió a la palestra con otro discurso, emergió como una esperanza (blanca, pero esperanza al fin) para una buena parte de jóvenes que no provenían del PJ quienes se aliaron al espacio de manera poco ortodoxa porque no había una estructura contenedora que albergara a esa heterogeneidad. Pelearle al PJ desde adentro o desde afuera ésa era la cuestión. Un error para los más peronistas, una alternativa para los más kirchneristas no peronistas.
¿No la hubo porque no se pudo o no se quiso construir? Ésa es la pregunta que hoy me hago y extiendo, comparto. Guillermo Carmona negoció un espacio en el gobierno de Jaque (la Secretaría de Medio Ambiente) y desde allí reunió a su tropa y desplegó sus alianzas. De a poco fue desaliándose del sector sindical que lo apoyó en la interna con el malargüino e inclinó la balanza por el sector universitario (Rectorado y agrupaciones estudiantiles kirchneristas) Los territoriales seguían, no eran muchos pero todavía bancaban. Su gestión en el gobierno fue prolija y políticamente correcta. Al PJ y al funcionariato de Jaque no les caía bien que este muchacho siguiera con pretensiones, por eso el vacío notable que le hicieron sentir. Pero siguió estoicamente bailando a veces con la más fea: la discusión en la provincia sobre la minería que se instalaba poco a poco y que desde Medio Ambiente debía resistir toda vez que la marea traía el tema y los acuerdos con las mineras al gobierno provincial de la mano de Paco Pérez y Vázquez, con quienes no se llevó muy bien que digamos.
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Por un lado el tridente Jaque-Cazabán-Perruco Leiva, quienes en soledad y con el cono el silencio puesto en el escritorio del 4to. piso, tejían el rumbo del gobierno. En el medio los ministros y el PJ despotricaban pero bancaban, y del otro lado, en un rincón solitario a lo Bonavena pero sin fuerzas y sin banquito quedó Guillermo Carmona en soledad Silveira.
No bien se acercaba el año de los nuevos comicios que elegirían al nuevo gobernador, el que sucedería al hoy Embajador argentino en Colombia la linda, Guillermo Carmona pensó que ése era “su” momento, y empezó primero con intrigas palaciegas sin renunciar a la Secretaría de Medio Ambiente, demorándose, presionado por quienes lo rodeaban para que no dejara el espacio. Sin embargo “el guille” medio lerdón, se animó un día y pegó el portazo y se fue del gobierno dejando su Plan Estratégico como obra, se tiró a la pileta de la candidatura para gobernar la provincia y se arremangó como quien se va a cagar a trompadas en plena vereda llena de gente, pa que le vieran las agallas.
No bien se acercaba el año de los nuevos comicios que elegirían al nuevo gobernador, el que sucedería al hoy Embajador argentino en Colombia la linda, Guillermo Carmona pensó que ése era “su” momento, y empezó primero con intrigas palaciegas sin renunciar a la Secretaría de Medio Ambiente, demorándose, presionado por quienes lo rodeaban para que no dejara el espacio. Sin embargo “el guille” medio lerdón, se animó un día y pegó el portazo y se fue del gobierno dejando su Plan Estratégico como obra, se tiró a la pileta de la candidatura para gobernar la provincia y se arremangó como quien se va a cagar a trompadas en plena vereda llena de gente, pa que le vieran las agallas.
Fue, en retrospectiva y con el diario del lunes, un poco tarde. Porque las cartas estaban más que barajadas y echadas a nivel nacional, y el apoyo que buscó en Cristina y su entorno no lo encontró, más allá de adherir a la corriente nacional de la militancia que con Néstor en el poder tomó mayor relevancia, no así con Cristina. No obstante el hoy diputado nacional siguió insuflando aire por el “Operativo Carmona Gobernador” a quienes lo querían en el sillón y se alejó de los adláteres de la primera hora, su entorno o mesa chica, quienes lo putearon a dos motores y lo dejaron que se matara solo. Otros quedaron expectantes, esperando el milagro, y no movieron un pelo. Se respaldó en un grupo inorgánico al PJ y criticó a Paco Pérez en todos los medios y en privado. Armó una interna ficticia y después tuvo que negociar el cargo que hoy ostenta, la diputación nacional en primer término por Mendoza desde el FPV.
No rompió, y eso dejó contentos a algunos y calientes a otros. A los que dejó contentos fue a no más de 20 que tenían cargos clave en el gobierno de Jaque, sus aliados de gestión en el gobierno de Celso. Claro, si ganaba Paco Pérez con el tremendo arrastre de Cristina en la nación, esos 20 estarían asegurados (lo están hoy). Pero los demás, los que eran pinches del gobierno en distintos ministerios y aquellos que se sumaron a la utopía de tener un gobernador distinto, quedaron en Pampa y la vía. No sólo de laburo, más allá que algunos hayan zafado en algún carguito como pa parar la olla, sino ideológicamente, en Pampa y la vía ideológicamente.
Ya pasadas las elecciones, con el gobernador puesto y las fotos con abrazos entre Pérez y Carmona (Pour La Gallery) también se le desmarcaron las agrupaciones universitarias que ayer le confiaban lealtad. Una feroz interna universitaria al interior del kirchnerismo inclinó la balanza para apoyar al nuevo gobernador electo y olvidar a Carmona (por sus vacilaciones) En fin…
Hoy “el Guille” en lo personal le queda en el haber un cargo nacional de la puta madre, representativo y de muchísima importancia, en lo personal reitero. En el debe: “La Cármona”, la agrupación que nunca construyó, la que coqueteó y no quiso o no pudo o no lo dejaron o no se animó.
Ya fue. Al fin y al cabo, siempre zafa un par. Los giles… los giles la siguen peleando como pueden. Sin paraguas en las tormentas. Y en eso quedó esta historia del espacio que nunca pudo ser, del gobernador que nunca pudo ser… todos atomizados, desperdigados, ninguneados. ¡Andá a preguntar por los carmonistas en el gobierno de Paco! Son los que sacan fotocopias.
No rompió, y eso dejó contentos a algunos y calientes a otros. A los que dejó contentos fue a no más de 20 que tenían cargos clave en el gobierno de Jaque, sus aliados de gestión en el gobierno de Celso. Claro, si ganaba Paco Pérez con el tremendo arrastre de Cristina en la nación, esos 20 estarían asegurados (lo están hoy). Pero los demás, los que eran pinches del gobierno en distintos ministerios y aquellos que se sumaron a la utopía de tener un gobernador distinto, quedaron en Pampa y la vía. No sólo de laburo, más allá que algunos hayan zafado en algún carguito como pa parar la olla, sino ideológicamente, en Pampa y la vía ideológicamente.
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