Opinión
Manifiesto por una sociedad insegura
No quiero una sociedad civilizada, tranquila y ordenada, con calles pulcras y adoquines de antaño lustrados. No. Jamás desearía una sociedad estable, sin conflictos, sin atascamientos en las calles, en flor, sumisa, calma, pura. Eso es la muerte nomás.
-
Te puede interesar
¿La autonomía municipal le puede mejorar la vida a los mendocinos?
-
Te puede interesar
La Corte Suprema enciende una luz de esperanza en la selección de jueces
|
|
Quiero viejos locos y de la cabeza, que gobiernen desde el PAMI a todos los que corren pisando cabezas. Que desaparezcan las cárceles de la miseria, los hospicios, las casa cuna, las fundaciones de curas hipócritas que cogen, como debieran hacerlo todos los curas, sin secretos ni patologías del abuso.
Apostemos ya de una buena vez por el desprecio a los psicofármacos que nos alienan, dejan estúpidos, babeando, durmiendo, para que no salgamos anárquicos por las calles a curarnos con gritos libertarios.
Que los escritores y los poetas vivan en las calles voceando sus letras y sensaciones saliendo de las entrañas, improvisando la novela de la vida, quemando televisores encendidos en todas las esquinas.
Que reine una hermosa anarquía conflictiva, de debate, de desconciertos. Matemos las certezas fundamentalistas, caminemos por las vías del tren conversando con desconocidos, hagamos una vida de marchas sin autos ni camiones ni trenes.
Que gobiernen los mitos por sobre la razón, pero los mitos cuchilleros de iconos malditos que dejan la vida en lo que hacen, que dejan la vida en las palabras y que muerdan los cuellos de los enemigos y nos convirtamos en vampiros insaciables.
Eso, eso es amor.