Opinión
La clase media siempre insatisfecha
Entre Macri y Cristina, “entre”, siempre en el medio, jugando a dos puntas, infiel, clase infiel a los proyectos colectivos. Clase turista, vino turista, plasma, cerito kilómetro, cerito a la izquierda pero mejor si hay más ceritos a la derecha.
La clase media, desde que hizo su aparición como clase, pongamos por caso la emergencia de cuentapropistas, profesionales liberales y pequeños arrendatarios de tierras en las primeras décadas del siglo XX, bajo el comienzo del ocaso del “modelo de acumulación agroexportador”, expresada políticamente por el Yrigoyenismo, siempre intentó huir, fugarse, salvarse sola, pirarse del mapa social.
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Tuvo ira por no poder ser dueña, propietaria; y se quedó en el inconformismo emocional del reformismo político y económico. Conserva. Revolú en la cultura a veces, facha en la ideología a veces, siempre a medias, en la mitad, en el medio.
Medio pelo, medio pelada, nunca frondosa ni calva. Reacia a los populismos democráticos transformadores, cliente de turno, desagradecida.
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Entre Macri y Cristina, “entre”, siempre en el medio, jugando a dos puntas, infiel, clase infiel a los proyectos colectivos.
Clase turista, vino turista, plasma, cerito kilómetro, cerito a la izquierda pero mejor si hay más ceritos a la derecha.
Se va, se fuga, en aviones a España, a Italia, a Mi-a-mi. Vuelve, vota, se endeuda, se queja, se calienta, se hierve, cacerolea, denuncia, emplea en negro, cobra en negro, vota en negro.
La clase sin clase que no empuja pa delante sino que empuja al vacío, al vacío medio lleno, al vacío medio vacío.
Nunca más, nunca menos. Alfonsín, Kirchner, Cristina. Ahora se fuga a las casas de cambio, quiere dólares, sueña dólares, tiene medio miedo, tiene miedo a medias, vacila, va al psicólogo, a la escuela de verano, a la playa.
Es mala mediadora, porque siempre se fuga y deja en medio del quilombo a “las clases reales”, las que tiene claro, dónde están sus intereses.
Se va, se fuga, en aviones a España, a Italia, a Mi-a-mi. Vuelve, vota, se endeuda, se queja, se calienta, se hierve, cacerolea, denuncia, emplea en negro, cobra en negro, vota en negro.
La clase sin clase que no empuja pa delante sino que empuja al vacío, al vacío medio lleno, al vacío medio vacío.
Nunca más, nunca menos. Alfonsín, Kirchner, Cristina. Ahora se fuga a las casas de cambio, quiere dólares, sueña dólares, tiene medio miedo, tiene miedo a medias, vacila, va al psicólogo, a la escuela de verano, a la playa.
Es mala mediadora, porque siempre se fuga y deja en medio del quilombo a “las clases reales”, las que tiene claro, dónde están sus intereses.


