Opinión
En Medellín, cuando la esperanza no se pierde, la lucha no termina
“…Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata ”. Poema Los Nadies de Eduardo Galeano
Te puede interesar
Glaciares: proteger mejor para poder crecer
“Que va a saber la gente quien es Eduardo Galeano ome”, me dijo un amigo hace algunos días cuando le leí el poema Los Nadies en una tertulia improvisada que tuvimos en el parque del periodista en Medellín. A la tertulia se sumó un punk que paso y dijo varias cosas que no entendí, solo sé que mencionó la palabra sistema unas 20 veces. Luego una jovencita de ojos verdes dijo que algunas teorías de trabajo social planteaban no se qué cosa. Tampoco le entendí y más rápido de lo que pensé vino otra niña por ella. La saludo con un beso en la boca y asintió con la cabeza que ya debían irse. Ahí quedó la tertulia y yo salí rumbo a mi casa pensando no en las palabras necias de mi amigo, ni en las que no entendí del joven con motilado extravagante, ni mucho menos en las dos jovencitas que de la mano salieron sin despedirse. Salí pensando en los nadies, en esos que estoy seguro que Eduardo Galeano lleva en el alma.
-
Te puede interesar
Una elección de abogados (y algo más)
Pero para dejar de ser nadie hay que tener posibilidades de progreso, el mismo que esperan los 144.000 habitantes de la comuna 8 de Medellín. Como dice Wikipedia “La comuna 8 es un conjunto heterogéneo de barrios emplazados en una de las faldas orientales del valle de Aburra”. Humm que caspa de definición. Precisamente “una de las paradojas de la guerra en Colombia ha sido instaurar procesos de visibilización de territorios antes desconocidos y excluidos, haciéndolos parte de la agenda pública o simplemente incluyéndolos en el imaginario de los ciudadanos a través de estigmas relacionados con lo violento y lo peligroso” . Como es el caso de La Sierra, tristemente célebre por que allí se realizó un documental con el mismo nombre en una época en que el Bloque Metro y el Boque Cacique Nutibara de los paramilitares se disputaban a sangre y fuego la ciudad. O de la masacre el 15 de noviembre de 1992 en el barrio Villatina en donde integrantes de la fuerza pública dispararon a diestra y siniestra en una de las esquinas del barrio. El resultado fueron 9 muertos; un joven de 22 años, siete entre los 15 y 17 años y una niña de 8 años. Ahhh, pero el estado reconoció su culpa y reparó. Jajajaja, si como lo leen, re-pa-ró. Como reparación entregaron a la comunidad un centro de salud, una placa y un monumento alusivo a las víctimas en el parque del periodista. Sí, eso a cambio de nueve muertes, que negociazo para la comunidad, que negociazo.
Además de La Sierra y Villatina los barrios que componen la comuna 8 son: La Mansión, Batallón Girardot, Villa Hermosa, San Miguel, La Ladera, Los Mangos, Enciso, Llanaditas, Sucre, El Pinal, Trece de Noviembre, La Libertad, San Antonio, Villa Lilian, Vila Turbay y Las Estancias. Para mi asombro después de que Caicedo ha sido referente de esta zona, no aparece por ninguna parte en los mapas de planeación, nada de esto es Caicedo.
Aunque en la comuna 8 se instalaron los primeros acueductos de la ciudad y las primeras “cincuenta lámparas de tubo”, la comunidad reclama mejores servicios. En los barrios más altos se cuenta con sistema de luz y agua regulada, es decir, medidores de agua y luz no individuales sino grupales. Un reclamo constante es el del alumbrado público: “Cobran alumbrado público pero no hay nada que se parezca a esto…” mencionó una joven líder del sector Altos de la Torre en un consejo local de gobierno. La respuesta del funcionario delegado para el tema es que a toda familia le llega un impuesto de alumbrado público dependiendo del estrato, esto por acuerdo del concejo de Medellín. Aunque es claro que todos los sectores no cuentan con alumbrado público, el concejo menciona que “es el disfrute del alumbrado por toda la ciudad el que se cobra, y que esto no quiere decir que en cada esquina habrá alumbrado”. Con razón tenemos las empresas públicas más rentables de Latinoamérica, si cobran por servicios que no prestan…
En el tema de transporte dos sistemas de Metro cable proyecta la Alcaldía para la zona, pero mientras estos llegan las quejas son permanentes por el mal estado de las vías y el mal uso que se les da. Y es que es común encontrar carros particulares a cualquier hora del día parqueados en vías estrechas y que generan problemas de movilidad. Aunque el otro reclamo es que las dimensiones de las vías no son las adecuadas para los buses que transitan por la zona, hay que tener en cuenta que cuando se construyeron transitaban otro tipo de vehículos de menor tamaño y el flujo vehicular era incluso menor. Pero un inconveniente que se agrega es que las vías como fueron construidas generan lesiones físicas a los usuarios. En ellas es común además ver gran cantidad de resaltos la mayoría de ellos construidos por la comunidad sin las especificaciones técnicas adecuadas y con el fin de ejercer control “social” a las velocidades con que transitan los vehículos.
Conflictos sociales
Son diversos los conflictos sociales que vive actualmente la zona. Uno muy agudo es el alto índice de consumo y abuso de Sustancias Psicoactivas por parte de los jóvenes. Por ejemplo contiguo a la Institución Educativa Vida Para Todos ubicada en el barrio Las Estancias hay un sector bastante degradado en donde se reúne gran cantidad de jóvenes en incluso algunos que ya han tocado fondo armaron sus ranchos para vivir allí. “Ya nos da hasta miedo pasar por allí cuando se nos va un balón por ejemplo, las mujeres especialmente nos sentimos en peligro” plantea una joven estudiante de la institución con gran preocupación.
En el barrio Villatina también en los dos parques que existen se reúnen jóvenes a consumir, “muchos de los padres se cohíben de enviar los niños al parque, yo por mi parte he optado por no enviarlos y evitar problemas y un mal ejemplo para ellos”. Menciona un joven padre al Comandante de la policía de la zona. En este caso la policía espera la notificación del congreso con respecto a la dosis personal. Los tratados de DDHH dicen que hay que ver al adicto no como un delincuente sino como un enfermo Y por eso se espera que el congreso proponga acciones pedagógicas en estos casos. Aunque para la comunidad es preferible actuar con batidas y llevar los jóvenes a los calabozos para que cojan escarmiento, ellos no entienden que el problema de las drogas es un problema social, que nos compete a todos y que cuando reclamamos castigos es cuando más cerca tenemos el problema.
Pero quizás uno de los conflictos más graves que se vive en la zona se presenta en el sector Altos de Moncada en Llanaditas. Allí la comunidad está haciendo la carretera en compañía de la policía comunitaria a la espera del transporte público. El problema radica en que la comunidad espera una cooperativa de transporte y la secretaria de transito –según los líderes- quiere imponer otra. Por este tema ya hay gente amenazada. “Hagan las cosas como tienen que hacerlas, siéntense con la comunidad a dialogar” reclama uno de los líderes de la zona. Y es que no parece justo que a la hora de adjudicar contratos se los lleven las empresas que menos aportan a la comunidad y que incluso en ocasiones la atropellan. Por otro lado el sector, como casi todos en esta comuna, figura en planeación “como de alto riesgo” fallo que limita la realización de obras de infraestructura como la vía que solicita la comunidad.
La demanda de programas para Jóvenes, hombres y mujeres, es grande. A pesar de la oferta que la Alcaldía de Medellín ha intentado llevar siempre queda corta la cobertura. Aunque las ofertas se están dando, hay que reconocer que no alcanzan a cubrir la demanda de sectores que como éste han sido históricamente excluidos y donde los gobernantes solo han llegado en época de campañas y mas nunca regresan.
Las tragedias anunciadas, parecen ser un común denominador en un país como Colombia. Una de ellas a mi parecer podría ser la de los lavaderos de carros en la zona que la comunidad solicita sean tecnificados, y en especial que se evacuen adecuadamente las aguas que estos generan y que pueden ocasionar siniestros por lo frágil del terreno.
En diversos sectores también se han generado basureros que crean una gran congestión ambiental, debido a sus malos olores. Un caso particular es en el sector de mano de Dios, contiguo una zona que la comunidad bautizó como el Cerro de Los Valores, un balcón excepcional de la ciudad. Allí a un costado los habitantes tienen un epicentro de basuras que se limpia y a los pocos días tiene nuevamente desechos de todo tipo.
Luchar por los derechos fundamentales es la consigna
Pero no solo de vías estrechas y sin pavimentar o de basureros se puede hablar en la comuna 8, sería injusto dejar a un lado a quienes han permitido que el territorio sobreviva en medio de tantas dificultades. Ellos son los líderes que se han hecho a pulso, con tesón y verraquera. Uno de ellos es Jairo Maya, quien llegó al barrio los mangos a las 12 años y los 14 ya estaba trabajando por la comunidad. Muy joven integró movimientos estudiantiles y juveniles cuando estudiaba en el Liceo Antioqueño. Más adelante integró movimientos políticos juveniles y frentes de resistencia civil contra grupos armados ilegales.
En los mangos ha trabajado fuerte, recuerda como de 1991 al 2003 se vivió allí uno de los procesos de convivencia más importantes de la ciudad, de esos procesos de los que no hacen documentales internacionales ni especiales para televisión pero que salvan vidas por montones. Si no contáramos los muertos sino las vidas que se salvaron la lista por aquí sería larga, muy larga. Jairo y otros líderes positivos de la comunidad crearon proyectos de convivencia basados en la denuncia ciudadana. Luego esa lucha por los derechos humanos trascendió a proyectos más grandes y fue ahí cuando lograron convertir ese pequeño terruño de ciudad en un territorio de paz. Como por allí no llegaban ni funcionaban las políticas institucionales, la iniciativa comunitaria tomó fuerza, recuerda como se retomó la noche y los escenarios deportivos volvieron a tener auge.
Esta es una comunidad que históricamente ha resuelto sus conflictos, y en lo que poco han parte las autoridades, la misma comunidad ha actuado generando sanciones pedagógicas y sociales. Fomentando siempre la denuncia, es una comunidad que nunca se ha quedado callada, y esos procesos han generando conciencia ciudadana. Después del proceso de reinserción de los paramilitares, se silenciaron las armas en la comuna, a las malas pero se silenciaron, y el barrio Los Mangos siguió siendo respetado como un punto de encuentro.
Los líderes que se formaron en cada uno de los barrios como Jairo Maya, empezaron a trascender a escenarios comunales y a realizar y compartir análisis mas profundos sobre el proceso de reinserción, un proceso al que no todos los que llegaron eran combatientes, sino la mayoría “colaos” como lo acepto el jefe paramilitar Berna después de su cómoda estadía en san José de Ralito en otro proceso en el que el Estado le brindó a los jefes paramilitares un estatus político bastante importante por haber sumido a nuestras comunidades en la guerra y haber involucrado a nuestros jóvenes en el sicariato, el dinero fácil y el consumo de drogas. Estatus que de lejos no se le ha brindado a los lideres que han construido ciudad y escenarios para la sana convivencia con las uñas.
En la comuna 8 los líderes empezaron a hablar de reconciliación y de un proceso de reparación a víctimas. En en el 2009, por ejemplo se institucionalizó la semana por los DDHH en donde se hicieron jornadas por el derecho a la vida, se recordó las víctimas del conflicto armado y se encendieron luces por la vida. “Somos una comunidad que todavía se sorprende” manifiesta Jairo quien fue representante de la JAL (Junta Administradora Local) de la comuna después de un proceso democrático que eligió a 7 representantes de los cuales dos murieron en el 2009 por muerte natural y uno de los que más alta votación obtuvo está siendo procesado por su accionar paramilitar. Se trata de John William López alias "memín", reinsertado del bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas. El 16 de mayo de 2008, la policía Metropolitana de Medellín lo capturó en el barrio Villatina y en cuyo proceso ya han sido asesinados la mayoría de los líderes que testificaron contra él. Uno de ellos Alexander Pulgarín conocido como “La Pipa” asesinado el 20 de diciembre de 2009 y a quien la policía le brindo un pobre esquema de seguridad (un policía que lo acompañaba a diversas actividades). Alex murió en la comuna cuando intentaba realizar un pacto de paz.
“Yo no soy miedosa, yo creo mucho en Dios, aunque me angustio un día y al otro estoy de combate”, manifestó Rosa una líder que recibió en alguna ocasión un sufragio, una contundente amenaza para ella. Y es que los líderes reciben sufragios cuando hablan más de la cuenta, cuando denuncian, cuando trabajan por la comunidad. Es por eso que denunciar los pone entre la espada y la pared. Paradójicamente las autoridades piden que la comunidad denuncie pero cuando alguien va y pone un denuncio al salir las mismas autoridades le dicen que más bien se esconda, que más bien se cuide… Y aunque es cierto que el mensaje es que como ciudadanos no podemos continuar legitimando acciones ilegales, no podemos legitimar líderes manipuladores y corruptos que buscan intereses particulares, pero si no hay garantías es muy difícil.
Plan de desarrollo local, un proyecto de vida comunitario
Desde 1996 se empezaron a gestar las primeras ideas de un plan de desarrollo para la comuna, pero solo en el 2006 desde la alcaldía de Medellín se dispusieron 50 millones para realizar el diagnostico inicial. El plan hoy está en fase de formulación y se constituye en el proyecto bandera de la zona para generar alternativas de transformación grandes en materia de infraestructura pero especialmente en materia de convivencia.
Justo al frente de la casa de “alias memin” se encuentra un grafiti que dice “Estas son las bandas que necesitamos” y en el que están dibujadas bandas de músicos, de artistas y de jóvenes cantándole a la vida. Este es un mensaje que pareciera elaborado no solo para el ya mencionado sino también para aquellos que han generado dolor e incertidumbre en una comunidad que solo busca vivir en paz y que siempre ha querido conservar la tierra sagrada de sus ancestros indígenas que desde el Cerro Pan de Azúcar siempre defendieron la Vida y la entregaron para que otras generaciones habitaran allí en paz, en paz. Porque aunque se han perdido y sacrificado muchas vidas lo que esta comunidad nunca ha perdido es la esperanza, la esperanza de un presente y futuro mejores…

