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Opinión

Pagni desde el diario La Nación avisa que la idea K es someter a gremios e intendentes

El columnista del diario conducido por los hermanos Saguier relata el plan que se cocina en la Casa Rosada. Los indicios los extrae de las conformación del escenario en el estadio de Vélez el viernes. El mapa del kirchnerismo.
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La liturgia es una dimensión constitutiva del poder. La movilización popular es el signo más fiable de la vitalidad de una política. La relación entre el líder y la masa es la viga maestra de cualquier proyecto colectivo. Los peronistas rezaron otra vez su credo en Vélez, en un contexto que refuerza el romanticismo de su imaginario. Aclamaron la estatización de YPF como un acto de soberanía y rindieron culto a la personalidad de su jefa con una devoción que hace juego con el brote reeleccionista de estas horas. Así plantea hoy su análisis Carlos Pagni en La Nación.

Estos son los grandes significados de la concentración oficialista del viernes. Sin embargo, esa tarde también se emitieron algunas señales que permiten actualizar el mapa del kirchnerismo, descifrar sus tensiones y vislumbrar las jugadas por venir.

El principal objetivo del acto de Vélez fue hacer creer que la Casa Rosada puede prescindir de la CGT y de los intendentes bonaerenses. A partir de esa demostración de fuerza, Cristina Kirchner piensa someter al gremialismo y al conurbano al pacto de un nuevo vasallaje. Nada que llame la atención. Libre de desafíos opositores, la única preocupación de la Presidenta es subyugar a los factores de poder que anidan en su propia feligresía. Sucede en todos los unicatos: el que manda no encuentra otro límite que el que le fijan quienes lo sostienen.