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Opinión
Dos poemas sobre el infierno en la Tierra
A propósito de dos notas de nuestro editor Ulises Naranjo, el poeta Dionisio Salas Astorga, nos regala un par de poemas. Según él, versan “sobre una tal Francisca, el arte de no tener parte y una niña que vive en un basural que se parece al infierno, pero que queda acá nomás, donde suele estar el infierno”.
Entonces Dios dijo “hágase la luz”
pero los de la compañía la habían cortado
el Señor preguntó entonces qué pasa hijos
¿os rebeláis, desobedecen al padre?
y le dijimos no, es que nos daba no sé qué contarle
como usted es tan raro: no pudimos pagarla.
Él nos miró con cara de Dios resignado y
antes de que volviera con el asunto de la otra mejilla,
el cielo, la paciencia, la mamá del pelado le dice:
"oiga señor Dios, ya estaría bueno que nos beatificara, no cree,
si en este país todos hacemos milagros".
Puso una cara don Dios.
Y de repente, uno de esos que no faltan nunca, que ahí nomás sacan el tema, gritó del fondo: "oiga, si no nos puede beatificar, como dice la señora,
por lo menos dígale a los otros que ya está, que le devuelvan las tablas a Moisés,
¡que esta tierra usted no se la prometió a nadie!".
Y de repente, uno de esos que no faltan nunca, que ahí nomás sacan el tema, gritó del fondo: "oiga, si no nos puede beatificar, como dice la señora,
por lo menos dígale a los otros que ya está, que le devuelvan las tablas a Moisés,
¡que esta tierra usted no se la prometió a nadie!".
Y Dios se quedó pensando.
No dijo nada.
Bueno, Él
nunca dice nada.
No dijo nada.
Bueno, Él
nunca dice nada.
…………………..
Ya pusimos la otra mejilla, Señor
y casi todo el cuerpo
Como nos enseñaste.
Pero no sé qué más quieren.
No, no hemos olvidado que vos has muerto por todos, en la cruz.
Pero nosotros seguimos vivos.
Esperando que dejen de clavarnos:
o que vos vuelvas.
Escuchanos, Señor.
Necesitamos un milagro.
Ahora sí que es en serio.
Necesitamos un milagro, Señor
nadie tiene tres mejillas.
y casi todo el cuerpo
Como nos enseñaste.
Pero no sé qué más quieren.
No, no hemos olvidado que vos has muerto por todos, en la cruz.
Pero nosotros seguimos vivos.
Esperando que dejen de clavarnos:
o que vos vuelvas.
Escuchanos, Señor.
Necesitamos un milagro.
Ahora sí que es en serio.
Necesitamos un milagro, Señor
nadie tiene tres mejillas.
Dionisio Salas Astorga.