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Opinión

El pez náufrago, sentilo

Sin restarle méritos al sujeto en cuestión, la vida es una trama-trampa donde uno se construye a partir de una red de relaciones y tomas de posición (algo así plantea Pierre Bourdieu) Bah! Me fui. Volvamos al eterno retorno. Estoy en la cama, con esos libros a mi derecha y hago lo que dije, con todo este rodeo cansino. Todo lo hago para hacer tiempo. Gastarlo, perderlo, usarlo, vivirlo, arrinconarlo.
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Apuro el último trago de agua y me desvisto por completo. Ya no hay niños revoloteando ni televisores prendidos, ni sirenas de ambulancias para ancianos que se despidan por la noche de este mundo. Así, en bolas, me tiro al catre. No estoy enfermo, no estoy eufórico, tampoco deprimido. Estoy. Me siento, vivo. ¿Qué más?

En la mesa de luz me esperan Bolaño con sus “Llamadas telefónicas”, Zizeck con “el sublime objeto de la ideología”, Anna Boschetti con “Sartre y Les Temps Modernes”; también pastillas, remedios, más agua en una botellita que acompaña la noche y una toalla.

Tiro moneda. Prefiero hojear y releer el prólogo de Boschetti (con las marcas-anotaciones que le hice hace tiempo) sobre la construcción del campo intelectual en la Francia de Jean Paul Sartre y cómo, a éste, lo “produjo” o lanzó a esa especie de estrellato intelectual que adquiere el autor de “La Náusea”.

Me enreda el pensamiento. Recuerdo: el “amor necesario” y el “amor contingente”. La fórmula que dominó la pareja Sartre-de Beauvoir que escuché explicársela a Sartre a una joven amante en un documental del Canal Encuentro. Un palo.

Vuelvo. Un texto muy recomendable, el de la italiana Anna Boschetti. Sobre todo por el método de análisis aplicado a un campo particular, el cultural-literario relacionado con el político. En fin, ahí puede entenderse cómo un genio literario y filosófico no lo es tanto por su individualidad sino por el contrario, o como condicionante estructurante, emerge tras la configuración de una trama política, social y cultual de una época.

Sin restarle méritos al sujeto en cuestión, la vida es una trama-trampa donde uno se construye a partir de una red de relaciones y tomas de posición (algo así plantea Pierre Bourdieu)  Bah! Me fui. Volvamos al eterno retorno. Estoy en la cama, con esos libros a mi derecha y hago lo que dije, con todo este rodeo cansino. Todo lo hago para hacer tiempo. Gastarlo, perderlo, usarlo, vivirlo, arrinconarlo.

Es que a las 23 hs., por Radio del Plata reaparece para mí Tom Lupo con su nuevo programa: “El pez náufrago”. De una hora. Lo había perdido al viejo lobo de Tom. Desde su “noche tras noche” en Radio Nacional de 2 a 5 de la madrugada, hace un par de años que no lo escuchaba. Excelente, nuevamente.

Me cuelgo los auriculares y larga la intro musical y Tom recita a Ko Un, un poeta coreano de la ostia. Y dice así:

Bebé

Antes de tu nacimiento
antes que tu padre
antes que tu madre

tu balbuceo ya estaba ahí.

Y luego:

Efímero

 Una trescientas millonésima de segundo,
 si eso es lo que dura una partícula,
 considera qué interminable es un día

 ¿Piensas que un día es demasiado corto?

                                                           gran codicia.

Y me duermo, suave, muy suave, con el sonido del silencio que producen los sueños.