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Opinión

Menos balas y más libros (la seguridad no existe)

Una política de seguridad también debería ser una política cultural. Cada casa debería tener una buena biblioteca con autores locales y nacionales provistos por el Ministerio de Cultura. Menos balas y más libros podría ser un buen lema.

Anoche me robaron mientras dormía la computadora (ahora escribo en la de mi hijo, la que le regaló la presidenta). Con ella se fue una época, un pasado, un libro listo para publicar, poemas sueltos, fotos de mis hijos, informes de mi trabajo en la universidad, las 450 columnas que escribí desde octubre de 2007 para el diario, en fin...tomo mate, fumo, miro lo pájaros que picotean las uvas de mi pequeña parra en el patio. Día gris...

Pero quiero aprovechar para decirles a la masa anónima del forismo provincial que reclama acciones ferreteras, castigos ejemplares, justicia por mano propia, y demás iras, que no pienso putear contra los que me la robaron, no pienso hacer de MI problema EL PROBLEMA DE LA SEGURIDAD EN MENDOZA. Los que nos chorean día a día son otros y en todo caso me cago en la mala leche nomas.

Soy consciente: no me pasó nada a mí ni a mi familia, peor la pasan a los que les matan un familiar en un asalto. Eso es cierto y ante ello difícilmente uno se pueda tomar con soda cuando ocurre tamaña desgracia. No obstante el tema pasa por otro lado.

La seguridad no existe, no por un gobierno en particular sino conceptualmente no existe. ¿Qué es la seguridad? Según el discurso de la ira es que no te roben esos “negros de mierda” que entran por una puerta de la comisaría y salen por otra. ¿Y qué reclaman? Que los hagan mierda en la comisaría y lo dejen de por vida en la cárcel sin derecho alguno.

 Bueno, a mí me robaron (es la quinta) y jamás pediría esa barbaridad.

El tema es apuntarle a los verdaderos chorros: primero a los que le quitaron el derecho a la gente a tener un trabajo y un salario dignos para alimentar a su familia, ejercer el derecho a disfrutar de la cultura (no ver a Fort, eso es mierda) la posibilidad que conozcan la provincia (no se puede, una cabaña te la cobran como si fueran un pinche gringo) acceder a una movilidad, vestimenta y abrigo, casa propia y libros, muchos libros en las casas.

Una política de seguridad también debería ser una política cultural. Cada casa debería tener una buena biblioteca con autores locales y nacionales provistos por el Ministerio de Cultura. Menos balas y más libros podría ser un buen lema.