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Opinión

Mejor que no (arda la ciudad y no llueva en tu mirada gris)

Y sí, nos falta el mango, sube todo y se pone fulera la mano. Pero ojo que mostrador hay uno solo y estás de un lado o del otro para ejercer la crítica, que puede ser de buena o mala leche. Y eso también tendrá que leerlo el gobierno, dónde está casa uno criticando. Porque criticar es bueno, porque ayuda, porque hace pensar, porque puede empujar a mejorar el rumbo y redirigir el timón.
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Hay un malestar  y no voy a negarlo porque no soy loro kirchnerista ni mucho menos rentado para repetir las justificaciones de lo mal hecho. Para eso está el pragmatismo militante, respetable, pero para eso están. No obstante, jamás me plegaré a la pléyade oportunista que solo ve en la minería el mal de todos los males o en el cada vez menos impresentable Boudou que con lo poco que estudió de los panfletos nunca se podrá sacar la mochila liberal que lo formó y acompañó en sus años recientes de juventud.

Cristina tiene coraje como pocos, y eso  se admite, sin embargo la veo golpeada, lógicamente golpeada, triste, cansada de remar el duelo, la ausencia, las diatribas mediáticas, el oportunismo opositor, las golas de clase media que ahora se quejan porque les llegó la factura de la tarjeta de crédito que usaron en las vacaciones.

Porque convengamos, muchos tienen conciencia mientras el billete alcanza para darse los gustos, pero se ponen como leones enjaulados por el estrés y la ansiedad si no pueden pagar la cuota del 0km, o advierten que para Semana Santa no se podrán ir más allá del supermercado a comprar un par de kilos de merluza. Las cabañas están carísimas en potrerillos y viajar a Córdoba se pone espeso, ni hablar de Salta que queda mucho más lejos.

Y sí, nos falta el mango, sube todo y se pone fulera la mano. Pero ojo que mostrador hay uno solo y estás de un lado o del otro para ejercer la crítica, que puede ser de buena o mala leche. Y eso también tendrá que leerlo el gobierno, dónde está casa uno criticando. Porque criticar es bueno, porque ayuda, porque hace pensar, porque puede empujar a mejorar el rumbo y redirigir el timón.

A mi Moyano, personalmente, no me parece que sea una carmelita descalza. Pero el tipo es el líder de la CGT, del movimiento obrero. Por ahora, es él. Y no es un traidor. Ojo a eso. Porque más allá de la puja de poder al interior del gremio, puja azuzada por el gobierno nacional, Moyano siempre estuvo y acompañó estos cambios positivos que hemos vivido desde el gobierno de Néstor hasta ahora.

Y es lógico que pidan aumentos, más participación política en las decisiones. Pero hay que decirlo también: lo ningunearon en el armado de las listas. Es que un Boudou garpaba más que un Recalde (el abogado de la CGT) para acompañar a Cristina. Porque Amado con la guitarrita y la risita hizo la campaña para la clase media (Palito Ortega también lo hacía, digo, tocar la guitarra en campaña en otros tiempos) y eso es demagogia barata. Con eso mejor que no Arda la Ciudad y no llueva en tu mirada gris.

No estamos en el 2001. Se equivocan fiero esos que lo proclaman. No vivimos la continuidad de la dictadura ni de Menem. Los que lo dicen se quedaron dormidos unas décadas y se despertaron con la pesadilla a cuestas para gritarlo. No jodan con eso. Ni tampoco Cristina es Isabelita. Se extraña Néstor, pero más se extraña la bravura para ir al hueso.