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Opinión

Un amor en la fisura del tiempo

Una breve e intensa y no menos dramática historia de amor, ocurrida y descorrida en la periferia de la Mendoza apática y desangelada.
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En noche helada de agosto
se conocieron
Y quedaron quietos
mirándose
Atravesados sus ojos
Quisieron desde el vamos
Ser parte del otro.
Desquietaron la noche
En el 23 y luego en 348
Cenaron
Bebieron
Y el amor los hizo un nudo
No pudieron despegarse
(él faltó al médico esa mañana)
Hicieron
Todo
Para que no pasaran horas sin verse
Se besaban cada un minuto
Durante una hora
Y siempre
Andaban con la boca paspada
Así las cosas…
Después durmieron casi todas las noches juntos
Abrazaditos
Y la pieza se iluminaba
Se despertaban para besarse
Y seguir durmiendo
Y cada uno a sus cosas en la mañana
Después de los mates
Hasta que de tanto no aguantar más
Se alquilaron una casa vieja
De adobe noble
Ahí tenían un patio generoso con parrilla
Allí comieron asados ricos
Juntaron familias y amigos
A niños
Y de tanto juntarse
Y de tanto amarse
Se embarazaron de un gusarapo
De golpe
Caminaron
Por las calles de Montevideo
En los barrios del sur
Con el candombe de negruras tardes de fondo
Y el río, de ella y el mar y su sonrisa
Aperlada de ella
Pasaron los días
Demasiado rápido
Lograron suspender sus pasados turbios
(por un buen rato)
Pesados dolores
Infancias borrosas e ingratas recordaciones
Era un amor que no les dolía sino que parecía curarlos
Venían de vivir con la piel viva
Con la carne al sol
Les ardía todo
Hasta el viento les ardía
Un amor construido en la fisura del tiempo
(Como ella le dijo una vez)
Los abrazos los encapsulaban ante el mundo
Un mundo que los acusaba de locos
Un mundo que conspiraba
Un mundo hecho para destruirlos
(Es que el mundo está mal hecho -amor mío- le dijo él)
Y luego de intentar e intentar
De pensar y pensar
En decorar todas las paredes de la casa
Con poemas de Arango y Arbeláez
Con poemas del viejito Escudero
Con poemas del Juan López
Con poemas paridos por su amor
Una tormenta crujió en el patio
Y malditamente se acomodaron las placas
Y aquella fisura del tiempo
Donde se cobijaron como dos gorriones miedosos
Para escaparles a todos los males
Se hilvanó (o algo así)
Y se marearon
tropezaron
se cayeron
desparramados por el piso de baldosas viejas
Y la fisura no fue más fisura
Y cuando se levantaron no se miraron
Se fueron
de espalda como en un duelo
Vaya a saber
por cuales calles escondidas…