Opinión
Las esposas de los ministros contra el plan calco
El mensaje es claro: “Sos ministro, pertenecés al gabinete, si tenés esposa”. Ocurrió durante la asunción y en la cosecha en el aeropuerto. Cada ministro a su ministerio, al ministerio del matrimonio, como los calcos ¿vio? Sí, como esos calcos pegados en el baúl de los autos o en el vidrio donde aparecen cual familia telerín los integrantes de la Sagrada Familia con perro y gato.
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¿Quien dijo que está mal? Yo no. No vaya ser que me acusen de tirabombas del matrimonio, esa entelequia religiosa que permanentemente está produciendo “llamadas al orden”, diría Don Pierre Bourdieu. El mensaje, reitero, es claro: los trapitos se lavan en casa (la empleada por caso) y se secan en la intimidad de los patios.
Pero qué pasa si una mañana, en la víspera un acto, una de las doñas se levanta de la nuca de calentura con el señor ministro de turno, esposo de toda una vida y le dice: “mirá pelotudo, andá a llevar de la mano a la Reina de la Vendimia o a tu vieja, buscáte una secretaria para esas boludeces, pero a mí no me hacés pasar más vergüenza ajena. ¿Qué te creés que soy (decícelo a tu jefe) la bufona del clero?”.
Nooo. Guarda con eso. Que las doñas no están por estas épocas para pelotudear así como así. O, por ejemplo “¿Qué me has visto, cara de calco?” Esa sí que es buena, ojo, ojito. Una vez tá, dos, bué…pero más no pichón.
“Andá y goberná, hacéte cargo vos en lo que te metiste. Encima después en los sociales te sacan la ficha y te cuentan las costillas por lo que te pusiste: que el peinado, los zapatos…basta pedacito de ministro, esta no me la hacés más” dirá una señorona muy aseñorada.
“Además, las flores y piropos se los lleva la misma de siempre, la esposa del jefe, ¿Y yo cuando carajo? ¿Que soy, la primera dama de un salame picado grueso?, Imponéte... tan machito que sos en la casa cuando llegás cansado puteando por el living y te la pasás una hora hablando por celular... Basta, esta es la última”.
Y después van decir “¿Cómo, se separó el ministro?”.
Basta de calcos. Distinguen y atrasan.